Los prejuicios sociales siempre han estado presentes. Cada cultura ha exacerbado unos más que otros, pero, en general, existen algunos que les son comunes a casi todas. Usualmente estos vienen acompañados de una percepción negativa de una persona o situación que puede causar cambios actitudinales en el poseedor del prejuicio.

En uno de los más recientes estudios conducidos por el Boston College junto con el Franklin & Marshall College, y publicado en el Journal of Experimental Child Psychology se estudió la relación entre la manifestación de prejuicios y el nivel de limpieza o suciedad de una persona.

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Para lograr esto, el equipo de investigadores condujo tres experimentos. Uno en adultos, otro en niños de entre 5 y 9 años en Estados Unidos, y un tercero mixto en la India. En todos los casos se trabajaron con imágenes de gemelos idénticos en dos situaciones opuestas.

Uno de estos estaba perfectamente arreglado en un entorno limpio. Por otro lado, el otro se encontraba desaliñado y en medio de un ambiente lleno de suciedad. Luego, se estudió la percepción que tanto adultos como niños, estadounidenses e indios, tenían de los ocupantes de estas fotografías.

Los prejuicios contra quienes se ven sucios aparecieron a partir de los 5 años

Crédito: Journal of Experimental Child Psychology.

Gracias a los resultados obtenidos por la investigación, fue posible notar una preponderancia en las percepciones negativas, tanto de niños y adultos, hacia los individuos que estaban notoriamente sucios.

Por ejemplo, tanto grandes como chicos mostraron estar más dispuestos a confiar en la información que diera el gemelo limpio. Asimismo, los niños pequeños eran más propensos a dar otras características positivas (como amabilidad o inteligencia) a los individuos aseados, mientras que con los que estaban sucios no tenían esta disposición.

Los niños del grupo etario más bajo que cubrió esta investigación tenían 5 años. Incluso en estas tempranas edades, fue posible notar los sesgos de apreciación y conducta que mencionamos más arriba. Sumado a ello, los patrones se mantuvieron prácticamente intactos tanto en los individuos de la India como en los de Estados Unidos. Lo cual demuestra que este particular prejuicio no parece estar limitado por la cultura, sino que puede ser algo universal.

El efecto de estos prejuicios en la conducta

Otros detalles que los investigadores pudieron notar es que los individuos tendieron a ser críticos más fuertes cuando se les presentaban imágenes de contemporáneos. Además de esto, también detectaron que el sesgo se presentaba sin importar el “origen” de la suciedad. Es decir que la aparición del prejuicio fue igual sin importar si la suciedad parecía intencional o incidental.

Naturalmente, como un mecanismo de defensa contra posibles amenazas o enfermedades, nuestra mente tiende a querer que nos alejemos de la suciedad. No obstante, aunque en un principio esto no debería ser un problema, una vez se asocian estos impulsos con determinados tipos de personas, situaciones o labores, el prejuicio resultante puede ser muy perjudicial para el funcionamiento armónico de las sociedades.

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Con esta tendencia, lo más probable es que el individuo juzgado termine siendo aislado. Incluso, pueden terminar experimentando desde edades tempranas (al menos desde los 5 años si se encuentra entre pares) comportamientos destinados a marginarlos e incluso difamarlos. Sumado a todo esto, estas personas tienen a ver cómo el resto desconfía de ellas y muchas veces terminan siendo incomprendidos. Lo que, nuevamente, impide que las sociedades puedan funcionar adecuadamente.

El rechazo por los individuos sucios también se extendió a aquellos que lucían enfermos

Un punto importante que se notó durante los experimentos fue lo lejos que puede llegar este prejuicio por la suciedad. De hecho, por lo que se vio, incluso puede extenderse también sobre los individuos que se vean enfermos. Por lo que, las personas que estén sucias o luzcan atacadas por una enfermedad tenderán a sufrir situaciones de discriminación similares.

¿Los contagiados por COVID-19 podrían sufrir estos prejuicios?

Tomando esto último como punto de partida, los investigadores han teorizado que es posible que el COVID-19 desencadene comportamientos discriminatorios en la sociedad. En el inicio de esta pandemia pudimos ver un poco de ello cuando el mundo intentó cerrarles las puertas a las personas asiáticas por ver en ellas el origen de la enfermedad.

Afortunadamente, el manejo de esta situación de los organismos competentes ha ayudado a combatir esta tendencia –aunque no se puede decir que haya desaparecido por completo. Ahora que ya van más de 3 millones de contagiados en el mundo, la exposición a estos es mayor.

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Como consecuencia, es posible que la gente, como un mal llevado mecanismo de defensa natural, comience a evitarlos incluso luego de que hayan dejado la enfermedad atrás. Aún no hay muestras concretas de esto, pero los investigadores consideran que un problema a estudiar a futuro podrían ser los perjuicios que deje sobre la sociedad el paso del coronavirus.

Referencia:

In sickness and in filth: Developing a disdain for dirty people: https://doi.org/10.1016/j.jecp.2020.104858

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