La crisis del coronavirus ha cambiado el mundo de formas que nunca podríamos haber imaginado. El avance de la pandemia nos ha hecho dar dos pasos atrás y disminuir todas las actividades que considerábamos cotidianas.

Asimismo, ha disparado conductas masivas en el planeta, tanto positivas como negativas. En el caso de estas últimas, uno de los temas que más se ha visto reflejado es el de las compras compulsivas.

El mundo corre para tratar de “abastecerse para cuando no haya” y, de este modo, termina generando una profecía autocumplida en la que la escasez llega incluso más rápido de lo que debería.

Ya hemos visto cómo productos, como las mascarillas y el gel antibacterial, desaparecen de los anaqueles por este tipo de comportamientos. Incluso, hemos notado cómo algunos que no se relacionan directamente con la enfermedad, como el papel higiénico, sufren ese mismo destino.

Ahora, el turno ha llegado para las tiras elásticas de recorrer el mismo. Pero, ¿por qué? A medida que se populariza la práctica de construir mascarillas caseras, este material vital para su confección es cada vez menos común en las tiendas.

Fabricar máscaras, la nueva tendencia

En un principio, se ha dicho que el uso de las mascarillas es principalmente para aquellos que estén infectados. Sin embargo, mientras la pandemia ha ido avanzando, muchos gobiernos han optado por dar la directriz de utilizar las mascarillas regularmente.

Pero, como lo mencionamos antes, las mascarillas han sido un producto en escasez desde el inicio de la pandemia. Por lo que, las personas han tenido que optar por las alternativas artesanales con las que mantenerse protegidos.

Para poder tener el mejor resultado con estas, es necesario confeccionarlas con un elástico que las adhiera lo mejor posible al rostro. Lastimosamente, las cantidades que existen de este elemento no son suficientes para satisfacer la actual y abrumadora demanda.

Como un ejemplo podemos tener al estudio de costura Sew on Central en Evanston (Estados Unidos). Su dueña, Karen Graham, comentó tener al menos 700 yardas de elástico que vendía a un dólar por yarda antes de que iniciara la pandemia. Ahora, comenta que en tan solo cuestión de meses se encuentra llegando a sus últimas 20 yardas sin muchas posibilidades de reabastecerse.

Esto que le ha ocurrido a esta tienda en una ciudad de Estados Unidos se está repitiendo de forma generalizada en todo el país. Básicamente, las existencias de este material no estaban preparadas –ni tendrían que haberlo estado– para cumplir con esta abrumadora demanda.

Muchos ya han sufrido los efectos de la escasez

Chicago Mask Makers es una iniciativa que comenzó a tener actividad hace pocos meses. Para esta fecha ya cuenta con aproximadamente 150 miembros voluntarios que apoyan en la fabricación de tapabocas.

Luego de crear lotes, los donan a los sectores que más los necesiten, incluido el de los profesionales médicos. Hasta ahora, la organización se ha movido principalmente a base de donaciones de colaboradores externos.

No obstante, los materiales para continuar con su labor se hacen cada vez más difíciles de conseguir. Sobre todo el particular elástico delgado que requieren las mascarillas.

Como un medio para poder seguir proporcionando este servicio, la organización ha tratado de priorizar el uso de elásticos en los tapabocas que van destinados a los sectores de la salud. Ya que, los profesionales de esta área deben pasar hasta 12 horas con estos elementos y es necesario entonces que sean lo más cómodos y funcionales posibles.

Hasta la fecha, Chicago Mask Makers ha logrado hacer y distribuir más de 6.500 mascarillas para los trabajadores de la salud. Por lo que parece, seguirán realizando su labor todo el tiempo que puedan, mientras tengan acceso a los materiales.

¿Alternativas?

Algunos otros tipos de tiras elásticas más gruesas como las que se utilizan en la ropa todavía se pueden encontrar con cierta abundancia en el mercado. En primer lugar porque estas inicialmente eran más demandadas y en segundo porque ahora no son el material idóneo para la fabricación de máscaras.

Sin embargo, ahora que la escasez del elástico específico para este tipo de menesteres está sobre nosotros, es muy probable que comencemos a ver a esta alternativa desaparecer de las tiendas también.

En caso de que no se encuentre ninguno de estos elementos, las personas también pueden optar por utilizar otros tipos de tiras simples, sin elástico. Podrían colocar nudos corredizos en ellas o también simplemente ajustarlas con lazos sencillos cada vez que se vayan a usar. Efectivamente, no sería el método más cómodo, pero al menos sería una forma de combatir temporalmente los problemas de escasez de elástico actuales.

Para poder subirse a esta ola de manualidades muchas personas han tratado de retomar la costura con sus máquinas viejas o incluso aprenderla desde cero. Los que han intentado esto último también han tratado de hacerse con máquinas de coser para principiantes que les faciliten un poco el trabajo. No obstante, tampoco hay muchas de estas en el mercado y no sería raro que, dentro de poco, comiencen a escasear también.