Durante millones de años, los humanos caminamos y corrimos descalzos. La evidencia sugiere que el uso de calzado surgió hace unos 30.000 años, y desde entonces, hemos usado calzado minimalistas diseñados para proteger la planta del pie de objetos punzantes o superficies insalubres.

La primera indicación de que el calzado alteraba la forma del pie surgió hace poco más de 100 años, y la invención de los zapatos acolchados para el mercado masivo es tan reciente como en la década de 1970. Por lo tanto, se han producido grandes cambios en el calzado en un periodo de tiempo muy corto en relación con la historia evolutiva humana.

Mecanismos de moderación

Cuando ocurren cambios rápidos en los entornos físicos o nutricionales, se presenta un desajuste entre la evolución biológica (que ocurre lentamente durante millones de años) y la evolución cultural (que ocurre rápidamente), lo que se ha propuesto como hipótesis para explicar parte de la carga actual de las enfermedades crónicas.

Para proporcionar un ejemplo, enfermedades que no existían anteriormente o eran raras, como la diabetes tipo 2, la osteoporosis y la fascitis plantar, se atribuyen a los rápidos cambios en la disponibilidad de energía, los bajos niveles de actividad física y el uso de calzado moderno.

Los investigadores sugieren que el uso de zapatos acolchados ha alterado los mecanismos de movilidad innatos desarrollados hace millones de años, cuando nos convertimos en criaturas bípedas.

El uso de una lente evolutiva para comprender la prevalencia actual y la incidencia de lesiones asociadas al correr ha provocado un gran debate entre los científicos. Con esto en mente, un reciente estudio realizado por investigadores del Instituto Carlow en Irlanda y la Universidad de Tecnología de Auckland en Nueva Zelanda, analizó cómo el calzado altera los mecanismos de moderación del impacto innato humano y cómo eso puede contribuir a las lesiones por correr.

A diferencia de otros primates, el pie humano tiene un arco capaz de rigidez y deformación 12 en diversos grados dependiendo del terreno. Puede almacenar y liberar energía a través de resortes (ligamentos, aponeurosis, tendones) para hacer un uso eficiente del trabajo muscular durante la carrera.

Desempeño natural

Se cree que la coordinación entre el sistema de resorte y el sistema muscular durante la carrera se optimiza mediante el uso de un golpe en la mitad del antepié que permite que el pie se estire y retroceda a medida que el músculo se mueve del trabajo excéntrico al concéntrico.

En el estudio, los investigadores evidenciaron que en el momento en que el pie hace en contacto con el suelo, la piel, los ligamentos, los tendones y los nervios del pie suministran una nutrida fuente de información al cerebro y la médula espinal, lo cual permite un control preciso de los músculos para mover nuestras articulaciones a una posición que absorbe el impacto.

Siendo así, explican los autores del estudio, el calzado reduce la calidad de la información que se envía al cerebro y la médula espinal, lo que genera una mecánica de carrera más brusca y fuerzas de frenado excesivas, lo que parece ser determinante en la prevalencia de algunas de las lesiones de carrera más frecuentes.

El rápido cambio del entorno físico asociado al uso de calzado se ha propuesto como explicación de al menos parte de la carga actual de lesiones en el ámbito deportivo.

Sobre la base de estos datos mecánicos, los autores del estudio resaltan la probabilidad de que el uso de zapatos acolchados ha alterado los mecanismos de movilidad innatos desarrollados hace millones de años, cuando nos convertimos en criaturas bípedas.

Intuitivamente, esto sugiere que estar más activo, caminar o correr descalzo con más frecuencia, podría ser útil para rescatar el desempeño natural del cuerpo en la movilidad y con ello prevenir lesiones.

En linea con esta visión, los que han optado por correr descalzos parecen informar menos lesiones en la rodilla y menos dolor en el talón en comparación con los corredores que usan zapatos; sin embargo, reportan más lesiones en la pantorrilla y el tendón de Aquiles, un indicativo de que las personas que hacen la transición demasiado rápido a actividades descalzas pueden sobrecargar sus músculos y tendones.

Estos antecedentes no han permitido determinar firmemente si correr descalzo tiene un efecto positivo o negativo en la prevalencia de las lesiones, por lo que se necesita realizar más investigación antes de poder sacar conclusiones definitivas.

Referencia: From barefoot hunter gathering to shod pavement pounding. Where to from here? A narrative review. BMJ Open Sport & Excercise Medicine, 2020. http://dx.doi.org/10.1136/bmjsem-2019-000577