El paso del coronavirus por el mundo ha dejado su huella en múltiples naciones en tan solo cuatro meses. Muchos países se han visto afectados por la llegada de la enfermedad y varios incluso se encuentran en situaciones críticas.

Al inicio de la pandemia, China, el primer epicentro del contagio, era notoriamente la nación más afectada. Por lo que, sus vecinos fronterizos debieron prepararse lo mejor que pudieron para defenderse.

Hong Kong, por ejemplo, rápidamente lanzó medidas de contención que han logrado mantener los brotes relativamente a raya. Asimismo, Singapur, que mantenía un intercambio constante con China no se tardó en aplicar sus propias medidas.

No obstante, ninguno de estos países parece haber tenido tanto éxito como Vietnam. Este pequeño territorio, de menos recursos que muchos de sus vecinos, ha logrado mantener a raya al COVID-19 como ningún otro. Además, hasta la fecha, no ha reportado la primera muerte a causa del coronavirus.

La situación

De entre todas las naciones que han logrado tener éxito en la lucha contra el COVID-19, Vietnam es una sorpresa. Este pequeño país se encuentra aún en desarrollo y cuenta con centros altamente poblados como la ciudad Ho Chi Min que podrían haber sido incubadoras perfectas para un brote de la enfermedad.

Por si fuera poco, la nación vietnamita comparte 1.444 km de frontera con China. Debido a lo cual, durante los primeros meses de la pandemia, su territorio se encontraba en alto riesgo de contagio.

Sin embargo, las proyecciones más fatalistas no tuvieron oportunidad de volverse realidad. El gobierno vietnamita reaccionó con una rapidez incomparable y puso bajo cuarentena a más de 75.000 personas cuando penas tenían un número incipiente de casos.

Hasta estos momentos, en el país solo se han ubicado 268 reportes positivos de COVID-19 de entre las más de 120 mil pruebas que se han hecho. Asimismo, 225 de estos casos ya se han recuperado satisfactoriamente.

¿Qué ha hecho diferente Vietnam?

Las acciones de este país no han pasado desapercibidas e incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha tomado un momento para reconocerlas. La reacción de Vietnam ante la enfermedad no solo fue más rápida que la de otros países altamente afectados como España o Italia, sino que también ha sido altamente eficiente.

De una población de 95 millones de personas con la que cuenta la nación, solo un poco más de 260 se han visto afectadas. Asimismo, más de cuatro quintos de este monto ya han logrado dejar el COVID-19 atrás. Todo sin que haya ni una sola baja en el proceso.

La “guerra contra el coronavirus”

Uno de los detalles que ha destacado las acciones de Vietnam ha sido el enfoque altamente agresivo que ha tenido frente a la pandemia. No obstante, una vez se comprende desde qué óptica se la ha abordado, no es tan de extrañar la forma de manejarse frente a ella de los vietnamitas.

Durante la celebración del Año Nuevo Lunar en febrero, el primer ministro Nguyen Xuan Phuc declaró en una reunión gubernamental que habría “guerra contra el coronavirus”, según un reportaje de Financial Times. A partir de allí, se puede entender que la nación no ha tratado al SARS-CoV-2 como una amenaza de la que protegerse, sino como un enemigo al que erradicar.

No más vuelos hasta China, ni a ninguna otra parte

Aeropuerto Internacional de Da Nang en Vietnam.

Casi inmediatamente después de estas declaraciones, todos los vuelos hacia y desde China se suspendieron. Asimismo, cualquier viaje internacional quedó cancelado hasta nuevo aviso como una medida de prevención.

Cuarentena preventiva y obligatoria

Sumado a esto, en el mismo febrero –cuando los casos de COVID-19 apenas eran más de una decena– Vietnam puso en cuarentena a toda su capital, Hanói. Por si fuera poco, cualquier aldea aledaña que tuviera más de 10 mil habitantes también se vio sometida a la restricción de movimiento. Luego, en marzo añadió que cualquiera que entrara al país tendría que someterse primero a una cuarentena antes de poder recorrer el territorio.

Sin dejar cabos sueltos

Además, tanto los que estuvieran ingresando por tierra como aquellos que se movilizaran en aeropuertos nacionales también serían vigilados. Al llegar a sus destinos, tendrían que someterse a un examen médico y control de temperatura. En este caso, si presentaban más de 38°C los individuos eran llevados inmediatamente a un hospital cercano y puestos en cuarentena.

Después de esto, deberían realizar una declaración personal en la que revelaran todo tipo de datos privados desde su lugar de procedencia, el motivo de su viaje, sus últimos contactos y su historial de salud.

Aislamiento y rastreo de contactos, la dupla ganadora

Estas medidas para controlar el tráfico de los ciudadanos no fueron las únicas que tomaron lugar. Más de 75 mil habitantes de Vietnam se vieron confinados en sus hogares de forma obligatoria a causa del coronavirus. Asimismo, los locales como bancos, restaurantes y edificios que no cerraron, debieron tomar estrictas medidas de precaución para continuar funcionando.

En medio de este ambiente de regulaciones, Vietnam mezcló las medidas de aislamiento –que no permitían reuniones de más de dos personas– con detallados sistemas de rastreo de contactos. Este país tomó en sus manos de forma muy agresiva la labor de ubicar a los posibles contagiados y ponerlos bajo cuarentena lo antes posible para que fueran evaluados.

Tanto el ejército, como la policía de la zona, las redes del Partido Comunista y los ciudadanos se han comprometido con esta tarea. Se ha instaurado un sistema de vigilancia conjunta en la que todos son responsables de la detección temprana de los casos y el posterior aislamiento de estos.

Represalias reales

Por si fuera poco, acciones como ocultar los síntomas, mentir en las declaraciones personales sobre el estado de salud o los contactos realizados reciben un castigo penal. De hecho, incluso el negarse a completar estas acciones puede desencadenar que las personas sean procesadas criminalmente.

La información por delante: una campaña de concientización imparable

Aunque sus medidas de contención han sido notoriamente eficaces, la verdad es que no han sido las únicas responsables del éxito de Vietnam. De la mano con estas, ha llegado una campaña de información sobre el COVID-19 que ha servido no solo para mantener a la población actualizada, sino para comprometerla con la causa.

 “La cooperación es la clave del éxito”

Takeshi Kasai, el director regional de la OMS para el Pacífico Occidental, ha comentado que parte de los buenos resultados que ha tenido Vietnam se han debido a que han conseguido “convencer al público de que la cooperación es la clave del éxito”.

Para lograrlo, el gobierno de Vietnam ha hecho uso de todos los recursos a su alcance de una forma creativa que les ha permitido conectarse con su población y conseguir que esta tenga mayor disposición para efectuar y hacer cumplir las medidas.

Información actualizada diariamente llevada directamente a los ciudadanos

Uno de sus principales puntos de apoyo en esta cruzada han sido las plataformas digitales. El gobierno vietnamita se ha comprometido a actualizar la información referente al COVID-19 de forma diaria.

Por esto, cada uno de los ciudadanos ha podido saber diariamente nuevos detalles sobre los síntomas del coronavirus, los medios que protegerse de él y la importancia del distanciamiento social –así como cómo practicarlo. En la mayoría de los casos, estos datos llegarían incluso por mensaje de texto a cada ciudadano.

Una campaña diseñada para conectar emocionalmente

Como un complemento para la constancia de los mensajes directos, las ciudades se llenaron con vallas publicitarias, afiches y demás que hacían referencia al coronavirus y a la responsabilidad social. Adicionalmente, muchas de ellas copiaron el estilo de diseño que se utilizó para los anuncios que hubo durante la guerra contra los Estados Unidos. Gracias a esto, el gobierno buscada despertar el mismo espíritu de lucha y apoyo que en su momento se obtuvo del público.

Tests de control accesibles

Para complementar aún más las medidas, Vietnam también implementó un completo sistema de pruebas por todo el país. En total, la nación realizó más de 121 mil pruebas en su población.

Asimismo, puso al acceso del público al menos 3 modelos de pruebas de COVID-19 de menos de 25 dólares cada una. Así, quien quisiera o necesitara hacerse la prueba, podría adquirirla o visitar los centros de control que se situaron en todas las ciudades.

Poniendo todo en la balanza

Efectivamente, todas estas medidas tomadas por Vietnam han probado su valor. Actualmente, este se encuentra lejos de ser uno de los países más afectados por la enfermedad, aunque al inicio de la pandemia tuvo un alto riesgo de serlo.

Sin embargo, no todo es positivo, los sistemas opresivos de vigilancia y aislamiento podrían causar miedo en ciudadanos que entonces decidieran ocultar su enfermedad. También podemos encontrarnos con que las cuarentenas particulares y luego el aislamiento generalizado han dañado mucho la economía de la zona al ser la causa del cierre de muchos negocios.

Al final, lo que no se puede negar es que Vietnam ha tenido un éxito rotundo en su guerra contra el COVID-19 y que, ahora, después de un arduo esfuerzo, está comenzando a recoger los frutos.

Volviendo a la normalidad

El pasado jueves se cumplieron siete días seguidos desde el último reporte nuevo de coronavirus en el territorio vietnamita. Debido a este aparente cese en la propagación del virus, el gobierno de Vietnam ha tomado la determinación de volver paulatinamente a las actividades.

La decisión fue anunciada este miércoles por el Primer Ministro, quien comentó que ninguna provincia vietnamita se consideraba ya “altamente susceptible” al contagio. Aun así, algunos negocios no esenciales y tres distritos del país permanecerán cerrados como precaución.

Referencia:

Coronavirus en Vietnam: cómo logró el país no registrar muertos pese a compartir 1.400 km de frontera con China: https://www.bbc.com/mundo/noticias-52402064