A muchas personas les ha pasado al menos una vez que se despiertan en la madrugada y, en lugar de quedarse dormidos nuevamente, su mente empieza a divagar en las cosas que han salido mal en el pasado: un comentario desagradable hacia nosotros, uno que hayamos hecho a alguien más, las cosas que no hicimos por miedo y las que hicimos por impulsivos, etc.

¿Por qué en lugar de enfocarnos en dormir nuevamente para obtener nuestro merecido descanso durante la noche, nos enfocamos en estos pensamientos? Pero ahondando un poco más en el tema, ¿por qué el insomnio nocturno avoca sensaciones tan incómodas como la desesperación y el arrepentimiento?

El papel de los ciclos circadianos

El psicólogo clínico e investigador del sueño Damon Ashworth explica que los ciclos circadianos tienen mucho que ver en este fenómeno. A pesar de que cada persona tiene su propio ritmo, la mayoría de las personas tienen ciclos bastante similares.

De hecho, los humanos no son criaturas nocturnas. El experto explica que hemos evolucionado para funcionar mejor durante el día, cuando nuestro funcionamiento cognitivo está en su apogeo, de modo que la noche sea aprovechada para nuestro descanso.

“Debido a que estamos ocupados durante el día con trabajo y tecnología, no hay mucho tiempo para sentarse y pensar”, dice Ashworth. El problema es que, en medio de la noche, cuando disminuye el funcionamiento cognitivo, la corteza prefrontal, que se encarga de controlar la atención, se ve afectada.

Para explicar mejor esta situación, Ashworth citó al reconocido psicólogo Daniel Goleman, quien afirmó que “una mente desenfocada es una mente preocupada”. El funcionamiento cognitivo se reduce en la madrugada, por lo que es más difícil concentrarse y más fácil preocuparse. De manera espontánea, el cerebro empieza a evocar aquellos problemas que aún no hemos resuelto internamente.

¿Qué podemos hacer para dormir?

Cuando pasamos por este tipo de situaciones, Ashworth recomienda “cualquier cosa que pueda surgir que le pueda preocupar” antes de acostarnos, para trabajar en lo que él denomina preocupación constructiva.

Advierte que este método no va a eliminar la preocupación desde la raíz, pero sí puede ayudar a mitigar los síntomas derivados de ella. Es una forma de prepararnos para lo que viene, para concentrarnos en ello cuando corresponda.

Pero por supuesto, no podemos controlarlo todo en la vida, y es probable que surjan cosas no planificadas. En estos casos, escuchar música o un podcast, o poner en práctica un ejercicio de atención plena puede ayudar. Algo tan simple como respirar profundamente y concentrarse en ello puede ayudar a alejar los pensamientos oscuros que nublan nuestra mente y nos impiden dormir.

De no funcionar nada de esto, entonces no estaría mal consultar con un profesional, sobre todo si la pérdida de sueño es significativa y afecta nuestro desempeño durante el día. “Si estos pensamientos están comenzando a causarle angustia o discapacidad funcional a alguien, sería importante que acuda a su médico u obtenga una referencia para ver a un experto en salud mental que pueda ayudarlo”, concluyó el especialista.

Referencia:

Why Your Brain Hates You When You Wake Up in the Middle of the Night. https://www.dollarshaveclub.com/content/story/brain-hates-wake-middle-night