Un proverbio popular sugiere “alimentar un resfriado y matar de hambre la fiebre”, una estrategia basada en comer cuando tenemos gripe pero abstenernos de hacerlo cuando tenemos fiebre. ¿Pero qué tan cierto puede ser esto?

La idea general es que las enfermedades tienden a curarse mejor cuando uno está, o bien alimento, o prácticamente vacío. La ciencia nuevamente dice que no es una verdad absoluta y que, en su lugar, es mejor alimentarnos tanto en el resfriado como en la fiebre.

¿Cómo saber cuántas calorías se queman cuando hay fiebre?

Cuando una persona se enferma con un resfriado, sus necesidades calóricas se incrementan, y en el caso particular de la fiebre, el cuerpo empieza a quemar incluso más calorías de las que usaría normalmente.

Ahora bien, saber exactamente cuántas calorías adicionales se queman durante una fiebre es un verdadero reto ya que no depende únicamente de la simple contingencia, sino de qué tan alta esté la temperatura, el peso de la persona y el comportamiento de su metabolismo.

Las calorías que necesita una persona normalmente se calculan en función de su “tasa metabólica basal”, un valor que considera la edad, estatura, peso e incluso el nivel de actividad. La tasa metabólica basal es una estimación de cuántas calorías quema el cuerpo normalmente en un día estando en reposo, simplemente cumpliendo con sus funciones cotidianas.

Algunos sugieren que cada aumento de 0,5 grados centígrados en la temperatura corporal aumenta la tasa metabólica en aproximadamente un 7 por ciento. Partiendo de esta creencia, podría decirse que cuando hay fiebre, las necesidades calóricas aumentan en un 14 por ciento.

Más calorías cuando hay fiebre

Sin embargo, no hay suficiente evidencia científica que sustente esta afirmación. En su lugar, los médicos simplemente toman en cuenta que, en efecto, hay un aumento en los requerimientos calóricos durante el malestar.

“Cuando tiene fiebre, esencialmente aumenta la temperatura de su cuerpo para combatir una infección y, a su vez, también aumenta su metabolismo y el uso de calorías de su cuerpo”, dijo a Health Albert Ahn, instructor clínico de medicina interna en NYU Langone Health. “Por lo tanto, probablemente se beneficiaría de una mayor ingesta de calorías durante la fiebre”.

¿Qué pasa si no tenemos hambre durante el malestar?

Es natural que, cuando nos enfermemos, perdamos el apetito, e incluso sea difícil procesar los alimentos. Pero estas restricciones ciertamente pueden debilitar nuestro sistema inmunológico, haciéndonos más susceptibles a enfermedades y retardando nuestro recuperación.

Y a pesar de que parece ser mejor alimentarse, cuando hay fiebre y no hay hambre, tampoco hay que forzar las cosas. Importa más mantener la hidratación, sobre todo si experimentan otros síntomas como diarrea o vómitos, lo que favorece la pérdida de líquidos.

La fiebre no es un método de pérdida de peso

Lo importante es dejar claro que la fiebre no debe ser, bajo ningún contexto, un método para bajar de peso. Por interesante que parezca, confiar en la fiebre como un método para adelgazar es igual de insano que las dietas restrictivas.

Puede que perdamos peso tras un resfriado o episodio de fiebre, pero este tendrá un efecto rebote similar al de estos regímenes. En poco tiempo, lo habremos recuperado.

Por el momento, lo claro es que nuestro necesita calorías para recuperarse. Si hay hambre, excelente, y si no, podemos enfocar la prioridad en la hidratación que también es importante.

Referencia:

How Many Calories Does a Fever Burn? https://www.dollarshaveclub.com/content/story/how-many-calories-does-a-fever-burn