Para evitar los contagios con el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diferentes agencias de salud en todo el mundo han recomendado el distanciamiento social.

En muchos países el trabajo, la escuela y la recreación fuera de casa se ha suspendido, a fin de evitar abrumar los hospitales y permitir que los profesionales brinden atención médica oportuna a las personas infectadas con COVID-19 u otras enfermedades.

Suena como una estrategia muy fácil de aplicar, pero ciertamente no lo es ya que esto implica un gran daño a la economía, pero hay muchas otras razones que merecen atención. Por ejemplo, aquellos lugares en los que es prácticamente imposible mantener las distancias, como en las cárceles.

Antes de la pandemia de coronavirus, los sistemas penitenciarios a nivel mundial estaban en crisis por problemas como sobrepoblación, ausencia de ventilación y condiciones sanitarias deficientes, acceso limitado al agua y la falta de atención médica básica.

Pero ahora, estas dificultades prometen acentuar la propagación del coronavirus entre los reos y suponen otro punto de preocupación en medio de la pandemia, según indica un informe publicado por Penal Reform International (PRI).

Prisiones abarrotadas con reclusos

El informe revela que 102 países tienen niveles de ocupación de prisión de más del 110 por ciento, y el hacinamiento y las condiciones de detención inhumanas son factores clave que contribuyen en la mala salud de los reclusos.

Solo en octubre de 2019, se reportaron 45 muertes causadas por desnutrición y falta de atención médica en la prisión de Bukavu en la República Democrática del Congo, cuya capacidad se ha excedido en un 528 por ciento.

Acceso limitado al agua y atención médica

Las condiciones carcelarias son tan paupérrimas en algunos lugares del mundo, que incluso el acceso a algo tan básico y necesario como el agua es limitado. Como declaró una reclusa en una prisión de Sierra Leona a los investigadores: “nos han privado de agua porque no hay grifo y el pozo se seca. Tenemos que manejar con el agua limitada que tenemos”.

Además, la atención médica, que hoy en día se ha hecho insuficiente incluso para las personas en libertad, es también un recurso escaso para quienes residen en la prisión. Por ejemplo, en Bangladesh, hay solo 10 médicos asignados a 68 cárceles, mientras que Ghana tiene solo dos médicos que cubren 46 cárceles que reunen un total 15,000 reclusos.

El impacto del COVID-19 en las prisiones

Hasta ahora se han registrado brotes de Covid-19 y muertes por su causa en en las cárceles de numerosos países, incluidos China, Irán, Kenia, India, Bélgica, España y el Reino Unido, aunque poco de hable de ello.

Sin embargo, en estos sitios puede que el impacto sea más violento que afuera. Doreen Namyalo Kyazze, gerente del programa PRI para África en Kampala, considera que “es francamente aterrador pensar cómo impactará Covid-19 en las cárceles de la región” tomando en cuenta son “las más abarrotadas del mundo y carecen de servicios de atención médica, así como las condiciones sanitarias más básicas”.

Pero destaca el nivel de conciencia de ciertas personas respecto a esta situación, y la benevolencia de estas para con los reclusos, aún a pesar de su pasado. “En algunos casos, la sociedad civil ha tenido que proporcionar suministros vitales para prisioneros como jabón, cuencas, agua y medicamentos para satisfacer sus necesidades básicas de salud”, señaló Kyazze.

Por su parte, Olivia Rope, directora de política de PRI, dijo que para poder mitigar el daño de COVID-19 en las cárceles, donde la tasa de mortalidad ya es hasta un 50 por ciento más alta que en el mundo exterior, es necesaria implementar una acción internacional audaz y coordinada.

Las acciones tomadas hasta ahora

Pero por el momento, los esfuerzos han sido pocos. Vivimos una situación compleja, y la solución a un problema parece generar otros. Por ejemplo, la subsecretaria general de derechos humanos de la ONU, Ilze Brands Kehris, ha pedido a los estados que reduzcan su población carcelaria, ya sea liberando a los reclusos más vulnerables al coronavirus o a aquellos delincuentes de bajo riesgo, una alternativa escogida por Irán y Kenia.

En Francia, se le pidió a los tribunales retrasar las penas de prisión a corto plazo. Reino Unido, por su parte, optó por la sugerencia de Kehris, sin embargo, el plan de liberación temporal para combatir la propagación del virus tuvo que suspenderse ya que se liberaron seis presos por error.

Referencia:

Pandemic potentially a ‘death sentence’ for many prison inmates, experts warn. https://www.theguardian.com/global-development/2020/apr/23/pandemic-potentially-a-death-sentence-for-many-prison-inmates-experts-warn