Pocos lo saben, pero nuestro planeta ha experimentado varios eventos climáticos importantes de manera natural. Pero el actual calentamiento global y consecuente cambio climático han sido fuertemente influenciados por la actividad de los seres humanos, lo cual ha sido motivo de profunda investigación durante las últimas décadas.

Tristemente, las zonas heladas de nuestro planeta han sido las más afectadas. Un ejemplo típico es el de Groenlandia, la isla más grande del mundo, que solo en 2019 experimentó un deshielo casi récord que fue responsable del 40 por ciento de elevación oceánica registrada en dicho año.

El tema se vuelve aún más preocupante considerando que los glaciares ocupan 10 por ciento de la superficie terrestre y almacenan casi 70 por ciento del agua dulce de nuestro planeta. Además, 4.5 por ciento de los glaciares se encuentran en la Cordillera de Los Andes, lo que nos lleva a un ejemplo menos mencionado, pero no por ello menos importante: los de Venezuela.

Un derretimiento acelerado

A lo largo de la historia, los glaciares se han expandido y encogido en varias oportunidades dentro del marco de los procesos naturales de nuestro planeta. Sin embargo, el deshielo registrado en el último siglo y medio ha marcado un hito por su ritmo acelerado, que ha dejado descubiertos una gran variedad de terrenos.

Tal es el caso de los glaciares de Venezuela, un país que, a pesar de no ser para nada frío, incluye parte de la Cordillera de Los Andes, la cadena de montañas más extensa de todo el mundo que ocupa la zona occidental de América del Sur y abarca países como Colombia

“Casi todos los glaciares tropicales de alta montaña se encuentran en Los Andes. También quedan algunos en el Monte Kilimanjaro”, comenta Robert Hofstede, ecólogo tropical de Ecuador, quien también brinda asesoría a agencias internacionales como el Banco Mundial y las Naciones Unidas.

Los reportes de la NASA confirman que nos encontramos en un período interglaciar, un intervalo en el que se ajusta el clima global y que da inicio a un nuevo período glaciar.

Dicho esto, no es de extrañar que la Tierra se caliente, el problema es que la forma en que ha estado ocurriendo supera diez veces el promedio de las antiguas eras. En tan solo una década, la tasa de deshielo de los glaciares de la Antártida se ha triplicado, mientras que en los últimos 30 años la Cordillera de los Andes perdió de 30 a 50 por ciento de su área glaciar, modificando radicalmente su forma.

El pico Humboldt, la única águila sobreviviente

La Sierra Nevada del estado andino de Mérida, en Venezuela, estaba conformada por cinco imponentes picos helados que constituían un ícono cultural de la región: Bolívar, Toro, León, Pico, Concha y Humboldt, conocidos también como las “cinco águilas blancas” por la leyenda de una tribu de los Mirripuyes de la región.

Para el día de hoy, solo queda un frágil pico Humboldt que se derrite de manera acelerada, y cuyo futuro es en realidad sombrío.

En 2009, el profesor de geografía de la Universidad Estatal de Westfield en Massachusetts, Carsten Braun, visitó los Andes venezolanos por primera vez y escaló el Humboldt, el segundo pico más alto del país.

Tristemente, las visitas posteriores revelaron una realidad innegable y aparentemente imposible de cambiar. El imponente glaciar había menguado al punto de ser comparado con una panqueca por el mismo Braun, un “fino pedazo de hielo” de apenas 20 metros de grosor. Lo que se ve en la actualidad es, en palabras del investigador, “quizá el último suspiro del glaciar Humboldt”.

El porqué de esta susceptibilidad al deshielo

El cambio climático no perdona, y menos en estos tiempos. Pese a que los informes suelen involucrar a las zonas más frías de la Tierra, Venezuela, un país tropical, ha estado compitiendo junto a otros países como Tanzania y China por ser el país que perderá primero la totalidad de sus glaciares.

Hay que reconocer que las imparables emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano, y el consecuente calentamiento global ciertamente tienen responsabilidad en sucesos como este. Sin embargo, los glaciares de la Cordillera de los Andes, como el Humboldt, también tienen cierta vulnerabilidad por su ubicación geográfica.

Alex Gardner, científico e investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, y experto en el tema del deshielo, explica que los glaciares que no se encuentran en casquetes glaciares, como los de las montañas, solo constituyen uno por ciento de los glaciares del mundo. Por esta razón, su aporte al incremento del nivel del mar es bastante escuálido.

Sin embargo, los que se encuentran en zonas donde las temperaturas suelen por encima de cero, como en Venezuela, son más sensibles a las fluctuaciones de temperatura. “La verdad es que me sorprendía que quedaran glaciares en Venezuela”, afirmó Gardner.

En 20 años ya no habrá glaciares en Venezuela

Los científicos venezolanos que se han dedicado a hacer seguimiento del glaciar a pesar de la crisis económica que ha azotado al país caribeño en los últimos años estiman que el Humboldt, la única águila restante, podría desaparecer en tan solo 20 años, según un informe de 2018.

“Si nos vamos y volvemos en 20 años, nos habremos perdido todo esto”, expresa Daniel Llambí, ecólogo de la Universidad de Los Andes de Mérida.

La peor parte es que es probable que la “anomalía glaciológica” que representa el Humboldt, denominada como tal por Braun, podría desaparecer sin dejar demasiada información sobre el por qué o los procesos que influyeron en ello.

Hay otra realidad que podría estar jugando un papel en el olvido de este ícono, y es la mezcla de problemas políticos, sociales y económicos que vive Venezuela. Pocos científicos estarían dispuestos a llevar a cabo investigaciones en un país con un alto nivel de censura y con poca garantía de seguridad.

A ello se suma el hecho de que no se trata de un monumento importante a nivel mundial. Ciertamente es un símbolo legendario para los andinos venezolanos, pero conseguir financiamiento para una investigación bien llevada realmente representa un reto con otras prioridades internacionales.

A la espera de su deceso, los expertos empiezan a plantearse preguntas sobre lo que ocurrirá después. Ciertamente las rocas quedarán al descubierto y es probable que se establezcan ecosistemas diferentes, ¿pero en cuánto tiempo? Y sobre todo, ¿cómo impactará esto a un región cuyo ciclo del agua es dependiente de los glaciares?

Referencias:

Venezuela será el primer país en perder todos sus glaciares en la región. http://www.ecopoliticavenezuela.org/2019/09/27/venezuela-sera-primer-pais-perder-todos-glaciares-la-region/

El último glaciar de Venezuela está a punto de desaparecer. https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2018/11/el-ultimo-glaciar-de-venezuela-esta-punto-de-desaparecer