Debido a la situación de emergencia que todos vivimos por la pandemia del coronavirus, los titulares han dejado de lado una preocupación que también está afectando a la humanidad: el cambio climático. Sin embargo, debido a que nuestro estilo de vida agitado ha cambiado drásticamente, ha permitido que muchos aprecien que el aire que respiran es mucho más limpio, debido a la reducción del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, ya que no hay actividad en muchas industrias contaminantes y se ha reducido el uso de vehículos.

Pero lo cierto es que el cambio climático también es una situación de emergencia y es responsabilidad de todos. En el Día de la Tierra te contamos qué están haciendo algunas tecnológicas para combatir el cambio climático.

Tecnológicas y su compromiso con el cambio climático

Expertos en el cambio climático y en el ramo tecnológico señalan que la tecnología podría jugar un papel fundamental para solventar el cambio climático, que ayudará a cumplir con el Acuerdo de París que ayudará a reducir el aumento de las temperaturas globales, en este sentido hay una serie de empresas que están apostando por la tecnología limpia.

Paneles solares y generadores de viento

Entre las soluciones tecnológicas que promueven los expertos en energía, señalan que la implementación de paneles solares y generadores de viento, son una alternativa a las que muchos apuestan ya que pueden generar energía sin contribuir con el efecto invernadero.

“El hecho de que la energía solar y la eólica sean baratas y confiables y que funcionen bien abre muchas posibilidades”, dijo Gregory Nemet, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, quien escribió un libro sobre cómo la energía solar se volvió barata.

Planta con paneles solares en Chile

Las baterías de coches eléctricos

El desarrollo de proyectos que incluyen baterías con iones de litio ha sido bien recibido por la industria y expertos que afirman que las baterías de litio están favoreciendo al ambiente a través de la reducción del dióxido de carbono.

“Eso está mejorando las energías renovables, las baterías que le permiten almacenar electricidad y luego la información en el sistema que le permite administrarla mejor”.

“El almacenamiento de la batería será crítico”, dijo Joao Gouveia, miembro senior de Project Drawdown, una organización de investigación que analiza soluciones climáticas. “Permitirá la integración de más y más tecnología renovable. No podemos tener un 70% [de energía renovable para 2050] proveniente de la energía eólica y solar si no aplicamos sistemas de almacenamiento de baterías”.

Las baterías de iones de litio se están utilizando componentes principales de dispositivos domésticos que almacenan energía generada a partir de fuentes renovables.

Las baterías de iones de litio se usan cada vez más en los vehículos eléctricos y otros dispositivos que almacenan energía a través de energía solar o eólica, es que tal parece que almacenar la carga es mucho más eficiente. Sin embargo, pasará mucho para  que estas influyan considerablemente en la economía verdaderamente libre de emisiones de carbono.

Estaciones de carga de coches eléctricos, Foto: Walmart

Capturas de dióxido de carbono

Mantener los combustibles fósiles, resolver el cambio climático y reducir la quema de dióxido de carbono, son los principales retos a los que deben enfrentarse quienes planean contribuir con el planeta. Sin embargo, estas opciones son excluyentes entre sí, no obstante muchos apuestan por las plantas o tecnología que intenta capturar el CO2 con el fin de reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

Algunas compañías están experimentando con las llamadas plantas de biomasa, que capturan CO2 de las plantas de energía y luego producen materia vegetal en lugar de fósiles y estas son almacenadas debajo de la tierra, produciendo energía sin afectar la atmósfera, según los expertos.

“La biomasa es un combustible de origen biológico, con un coste económico inferior al de cualquier tipo de energía de origen fósil y que en función de su gestión puede llegar a ser respetuosa con el medio ambiente”, explica IMARTEC.

Solo 19 instalaciones implementan este sistema actualmente, “su despliegue no está ocurriendo lo suficientemente rápido como para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones”, según un informe del Global Carbon Capture and Storage Institute.

La empresa Drax de Gran Bretaña fue una de las primeras plantas de biomasa del mundo en capturar carbono, la compañía no solo apuesta por capturar toneladas de carbono sino también reutilizarlo de forma responsable en lugar de almacenarlo.

“Esta tecnología innovadora tiene el potencial de hacer grandes avances en nuestros esfuerzos para enfrentar el cambio climático mientras se iniciaba una industria completamente nueva en el Reino Unido”, dijo en un comunicado la ministra de energía y crecimiento limpio de Gran Bretaña, Claire Perry.

Reuters

La empresa Carbon Engineering, una de las empresas comprometidas avalada por Bill Gates. Esta compañía “extrae el dióxido de carbono del aire a través de productos químicos especialmente formulados”, según artículo del New York Times.

Otra de las empresas es Charm Industrial, que como mencionamos utiliza la biomasa vegetal para crear hidrógeno reduciendo el efecto invernadero.

Por su parte, la empresa ClimeWorks de suiza “utiliza algo llamado ‘Captura directa de aire’ para eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera con lo que es, esencialmente, un gran filtro de aire que se une al dióxido de carbono”, según AngelList.

Sistema de captura de carbono del aire empleado por Climeworks. Fuente: Climeworks

Microsoft y su poderosa inversión para detener emisiones de carbono

Combatir el cambio climático no se podría lograr sin reducir la emisión de dióxido de carbono, en enero del presente año, Microsoft creó el “Fondo de innovación climática” con la inversión de USD$1 mil millones, en soluciones tecnológicas que capturen y eliminen las emisiones de CO2, impulsando a las tecnológicas a aportar soluciones.

“Si vamos a alcanzar un objetivo de 2 grados, y miramos los caminos en los que estamos, es muy probable que la captura directa del aire sea parte de la ecuación”, dijo Jim Cabot, director gerente de Breakthrough Energy Ventures, un fondo encabezado por Bill Gates. “Esa sería un área donde espero que veas mucha más acción en los próximos años”.

Por su parte, Satya Nadella, CEO de la compañía  dijo al respecto del compromiso con el cambio climático: “Si la última década nos ha enseñado algo, es que la tecnología construida sin estos principios puede generar más daños que beneficios”.

Microsoft es el último gigante corporativo en hacer un compromiso ambicioso para reducir las emisiones de carbono, la empresa espera que para 2030 será “carbono negativo”.

Reducción del cemento podría combatir el cambio climático

Informes señalan que si la industria del cemento fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero en el mundo, generando el 8% de las emisiones globales de CO2.

Una de las apuestas en este sector es la de CarbonCure, que implementa tecnología de inyección de CO2, que produce un concreto con muchas menos emisiones de carbono.

La compañía bombea CO2 reciclado en concreto húmedo mientras se mezcla, en cuyo punto el gas reacciona con agua e iones de calcio en el cemento, formando piedra caliza sólida donde queda “atrapado” el carbono.

La tecnología CarbonCure está instalada en casi 150 plantas de concreto en Norteamérica y el sudeste asiático, según la compañía, y es utilizada por 100 productores de concreto en Norteamérica.

Otras de las empresas que apuestan por construcción sin cemento son Newlight y Carbicrete, que “fabrican materiales de construcción-bioplásticos y concreto sin cemento, respectivamente, lo que significa que el proceso para fabricarlos elimina el carbono de la atmósfera”, dice AngelList.

Microbios que comen carbono

Sin duda una de las propuestas más interesantes para combatir el cambio climático, es la propuesta de Visolis, startup que está trabajando en nada más y nada menos que la creación de microbios que comen carbono.

La compañía cuenta con el apoyo de Matt Rogers, uno de los fundadores de la empresa de termostatos Nest, que decidió invertir en compañías que trabajan para detener el cambio climático.

Deepak Dugar- Visolis

Pero esta no es la única compañía en implementar esta tecnología, en noviembre de 2019, un grupo de científicos israelíes, pertenecientes a el laboratorio de investigación de plantas y ciencias ambientales del profesor Ron Milo en el Instituto Weizmann de Ciencias, presentaron el informe donde revelan que tardaron 10 años para crear la bacteria E. coli que come CO2.

A través de la técnica llamada “evolución de laboratorio”, los científicos cultivaron bacterias tras identificar plantas para tomar el CO2 y convertirlo en proteínas y otras moléculas. También insertaron un gen que puede producir una sustancia de formiato.

Posteriormente usaron mecánica genética para convencer a las bacterias de cambiar su alimento por CO2, de acuerdo con Shmuel Gleizer, quien trabajó con otros miembros del equipo de Milo en el Departamento de Ciencias Ambientales y Vegetales del Weizmann, eliminaron de forma gradual la bacteria del azúcar que estaban acostumbradas a comer.

“Las generaciones posteriores de las bacterias cultivadas originales recibieron cada vez menos azúcar. Luego de casi un año de adaptación a la nueva dieta, algunas empezaron a vivir y multiplicarse en un ambiente de CO2 puro”.

Científicos señalan que la ingeniería de una cepa de E. coli puede utilizar fuentes de energía como el formiato “que podría sintetizarse de forma electroquímica con energía renovable”, y producir etanol, butanol y combustibles menos densos, que podrían reemplazar los combustibles fósiles y por ende reducir la emisión de dióxido de carbono.

Cifras señalan que las temperaturas promedio han aumentado en 1 grado Celsius desde que los países se industrializaron por primera vez y se prevé que aumenten aproximadamente 3 grados Celsius por lo que se requiere una severa reducción en las emisiones de CO2.

Asimismo, otros expertos señalan que; “Habría que eliminar de la atmósfera 10 gigatoneladas de CO2 por año para 2050″, lo que no es un trabajo fácil, no solo por el desarrollo de las tecnologías sino que habrá que implementarlas a gran escala para que surta efecto, sin embargo, los cálculos no son tan próximos.

Si bien la tecnología podría contribuir a solventar la crisis climática en el mundo si se utiliza a nuestro favor, se necesita mucho más para salvarnos, la conciencia social y el compromiso de todos los que hacemos vida a este planeta para replantear nuestro estilo de vida, sin duda serán el principal motor y el único capaz de generar el cambio.

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FOTO: PNUMA