Ya es conocido que el coronavirus, SARS-CoV-2, que en estos momentos se encuentra asolando el mundo tuvo su origen en los murciélagos nariz de herradura en China. Luego de múltiples investigaciones se pudo determinar que las vías de contagio más probables fueron directamente hasta los humanos o usando como intermediario al pangolín.

Ahora, conocemos un poco más sobre estas criaturas y cómo, posiblemente, su consumo en el país asiático pudo llevar a que los humanos nos expusiéramos a este contagioso virus. Sin embargo, la verdad es que en común denominador del público no conoce mucho acerca de estas criaturas.

Y, de hecho, en general el mundo se ha interesado poco en saber sobre ellos. La tendencia ha cambiado un poco en los últimos años, pero aún no suficiente. Un ejemplo de ello es que en estos pasados 15 años se descubrió el 25% de las más de 1.400 especies de murciélagos que hoy la ciencia reconoce.

Incluso ahora sabemos muy poco sobre los murciélagos

El grupo de científicos que recientemente publicó una investigación en la revista ZooKeys estaba consciente de esto. Ha sido debido a esto que ella estuvo basada en comprender mejor los patrones de distribución genética de los murciélagos y cómo estos podrían relacionarse con enfermedades como el COVID-19.

En esta oportunidad, su estudio se basó en la rama de murciélagos nariz de hoja, pertenecientes a la familia Hipposideridae. El equipo no realizó estudios de campo como tal sino que utilizó los datos de ADN guardados en la Universidad Maasai Mara de Kenia, en el Museo Field y en los Museos Nacionales de Kenia.

Con estas, esperaban comprender las similitudes en el ADN que hacían a unos murciélagos más propensos a propagar enfermedades que otros y cómo se distribuían. Pero, la investigación dio un giro cuando los resultados de ADN revelaron un secreto inesperado.

Estas nuevas especies estaban “escondidas a simple vista”

Nueva especie de murciélagos nariz de hoja volando en antigua mina de oro abandonada en Kenia occidental. Crédito: B.D. Patterson, Field Museum.

En realidad, las que se categorizaban como especies extendidas por todo el territorio de África, Asia y Eurasia mostraron ser genéticamente distintas. Por lo cual, se pudo determinar que en realidad eran criaturas distintas, aunque su parecido físico hizo en su momento que las clasificaran como una sola.

Según los científicos al menos 4 especies nuevas de murciélagos se pudieron detectar, asimismo, acotaron que la familia Hipposideros cuenta en la actualidad con 8 linajes, de los que 3 acaban de ser descubiertos e incorporados al campo de conocimiento de la ciencia.

Las nuevas especies y el COVID-19

Crédito: B.D. Patterson, Field Museum.

En efecto, los murciélagos nariz de hoja no han sido los portadores de la última ola de contagios. Sin embargo, sus primos cercanos, los nariz de herradura sí. Solo en China existe de entre 25 a 30 especies de estas criaturas y no se tiene claro cuál de ellas originó al virus.

Sin embargo, sí se entiende que es necesario entonces evadirlas para estar seguros. En el caso de los nuevos miembros de la familia Hipposideros, los investigadores advierten que su descubrimiento debe venir con cantidades iguales de emoción y precaución.

Un riesgo que no se puede ignorar

Crédito: B.D. Patterson, Field Museum.

A pesar de estos animales no se han relacionado directamente con el contagio de una enfermedad, nada asegura que no puedan estarlo en el futuro. Este reciente descubrimiento de las nuevas especies solo ha ayudado a sostener la postura de que aún es muy poco lo que sabemos de los murciélagos.

Por lo que, mientras nos mantengamos en la oscuridad con respecto a ellos, seguiremos siendo susceptibles a situaciones sanitarias como las actuales. Los científicos afirman que, si aún no tenemos claro ni siquiera cuántas especies de estas criaturas existen, no tenemos forma de saber si no podrían ser riesgosas en el futuro.

Por esto los murciélagos son particularmente infecciosos

En realidad, no es como que estas criaturas carguen cantidades infecciosas de virus mucho mayores a las que llevan otras criaturas o elementos. Verdaderamente, los virus están en todas partes y en todas las criaturas –incluidos nosotros.

Mucho de lo que ocurre con los murciélagos tiene que ver con la fortaleza de su sistema inmunológico. Estas criaturas se transportan únicamente por el sistema más desgastante que se encuentra en la naturaleza: volando. Esto hace que su organismo deba esforzarse por encontrarse en buena forma.

Como consecuencia, los murciélagos tienen músculos fuertes, corazones saludables y una resistencia particular a patógenos externos. Esta última entonces se deriva en la capacidad de cargar con virus dañinos en cantidades que en otras criaturas (como los humanos) podrían ser perjudiciales.

Una de las hipótesis que se manejan sobre el alto potencial de infección de los murciélagos se basa en que, con esta resistencia, estas especies pueden convertirse en unos súper portadores para todo tipo de virus. Asimismo, otro complemento de esto hace referencia al alto nivel de sociabilización de estas criaturas.

En ocasiones, las colonias en las que hacen vida pueden llegar a superar los 20 millones de individuos. Todos estos comparten espacios reducidos en cuevas y mantienen un intenso contacto social a través del cual un patógeno rápidamente puede esparcirse por toda la colonia. Al final, solo hace falta que uno de estos millones entre en contacto con un humano para iniciar la infección.

Resumidamente, los murciélagos son criaturas fuertes y muy numerosas. Por lo que, su capacidad infecciosa se relaciona con las posibilidades del hombre de toparse con alguno de los millones de miembros de una colonia y la capacidad de estos últimos de cargar con enfermedades que para otros animales podrían ser hasta fatales.

¿Por qué los brotes originarios de murciélagos se han vuelto tan comunes?

Sumado a todo lo anterior, nos encontramos con otro punto importante. Aunque es cierto que los murciélagos son portadores de virus altamente capacitados, en un estado natural el hombre no tendría casi ningún contacto con ellos.

Ahora, la caza y consumo de estos ha venido aumentando con el paso del tiempo, al igual que lo han hecho la cantidad de brotes de enfermedades asociados a estas criaturas. En resumen, los contagios han aumentado debido a los repetidos contactos de los humanos con estas especies.

Un llamado de atención de los científicos

En el caso de los murciélagos nariz de hoja, es claro que no portan el SARS-CoV-2, pero podrían tener otro coronavirus que podría llegar a ser un problema en el futuro. Por esto reiteran la importancia de seguir estudiando a estas criaturas para saber más sobre ellas.

Aparte, los investigadores han tomado un momento solo para aclarar que su estudio no solo se preocupa por las consecuencias dañinas que el contacto constante con los murciélagos puede tener en los humanos. De hecho, también advierten que se preocupan por el daño que estos últimos puedan ocasionarles a los murciélagos.

Comentan que estos animales tienen un papel en la naturaleza y que desempeñan funciones ecológicas esenciales (como la polinización de cultivos y el consumo de insectos portadores de enfermedades). Por lo que, es importante comprender que el miedo al coronavirus no es una excusa para tomar medidas drásticas que puedan dañar irreparablemente los sistemas ecológicos naturales.

Referencia:

Evolutionary relationships and population genetics of the Afrotropical leaf-nosed bats (Chiroptera, Hipposideridae): https://doi.org/10.3897/zookeys.929.50240