La malaria, la enfermedad causada por un parásito llamado Plasmodium falciparum, sigue siendo la principal causa de mortalidad en niños, y aunque es una enfermedad con mucha trayectoria, en la actualidad aún no existe un método de inmunización que permite reducir al mínimo la cantidad de casos.

Sin embargo, una investigación publicada en la revista Nature promete una nueva estrategia con potencial para combatir esta enfermedad: el uso de anticuerpos presentes en la sangre de niños con una resistencia inmune natural a la infección severa de malaria.

Buscando anticuerpos contra la malaria en los niños

Los hallazgos fueron el resultado de un arduo trabajo de casi 20 años iniciado en 2001, cuando los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud se dedicaron a reclutar cohortes de niños en Tanzania. Hicieron seguimiento de estos desde su nacimiento para ver cuáles de ellos desarrollaba una respuesta inmune adquirida a la malaria.

Fue así como seleccionaron 12 niños resistentes y 14 susceptibles de la cohorte tanzana, y procedieron a analizar muestras de sangre tomadas a alrededor de los dos años, la edad en que parece desarrollarse la inmunidad natural frente a la enfermedad.

Entonces aplicaron un método sofisticado para introducir las proteínas de la malaria en cada muestra de sangre, a fin de identificar cualquier anticuerpo contra una proteína particular que estuviera presente en las muestras de los niños resistentes y ausente en las muestras de los más susceptibles.

Gracias a este método, pudieron identificar contra una proteína particular de la malaria, llamada PfGARP, que parece ser un factor potencial que confiere resistencia según los resultados obtenidos en una muestra más grande que incluyó 246 niños. En efecto, los niños sin los niños sin anticuerpos anti-PfGARP tenían un riesgo 2.5 veces mayor de malaria grave en comparación con los que tenían el anticuerpo.

Un botón de autodestrucción

Las pruebas de laboratorio revelaron que los anticuerpos contra la proteína PfGARP funcionan activando un mecanismo de autodestrucción de la enfermedad. Concretamente, hacen que las células que viven dentro de los glóbulos rojos humanos experimenten una muerte celular programada, lo que confiere un nuevo punto de atención para el desarrollo de una vacuna.

Estos anticuerpos son “un interruptor de matar”, dijo el Dr. Jonathan Kurtis, profesor de la Facultad de Medicina Warren Alpert de la Universidad de Brown y director de laboratorio del Centro Internacional de Investigación de salud en el Hospital de Rhode Island.

“Cuando el anticuerpo se une a la proteína, envía una señal que le dice al trofozoíto que se marchite y muera. Cuando introducimos el anticuerpo en muestras en placas de Petri, terminamos con 98 por ciento o 99 por ciento de parásitos muertos”.

El punto de partida para desarrollar una vacuna

Con este importante hallazgo, las expectativas en erradicar por fin la malaria se han elevado como la espuma. Los investigadores han planteado dos alternativas de inmunización a partir de sus resultados: vacunar a las personas con la PfGARP para generar anticuerpos anti-PfGARP, o bien introducirles directamente los anticuerpos anti-PfGARP para evitar casos graves y reducir la mortalidad.

De hecho, el trabajo parece estar relativamente avanzado, ya que el equipo ya cuenta con versiones preliminares de esas vacunas y las en primates no humanos han demostrado ser prometedoras. Sin embargo, las pruebas en humanos todavía podrían tardar muchos años, y aún así, los resultados podrían no ser los esperados, pero por el momento es mejor mantener el optimismo.

Referencia:

Anti-PfGARP activates programmed cell death of parasites and reduces severe malaria. https://www.nature.com/articles/s41586-020-2220-1