Claramente, la pandemia del coronavirus tiene a los sistemas de salud del mundo corriendo para poder hacerle frente. Sin embargo, la presencia del COVID-19 no implica que el resto de los procedimientos médicos se deban poner en pausa.

De hecho, el poder llevarlos a cabo en medio de la crisis es otra ardua lucha que el mundo de la medicina está peleando. Entre ellos, uno de los que más riesgos y preocupaciones implica es la cirugía.

Los riesgos de la cirugía en medio de la crisis del coronavirus

Durante esta, tanto los pacientes como los doctores se exponen a circunstancias complejas que pueden generarles consecuencias negativas. Por su parte, los primeros podrían desarrollar complicaciones después de la operación mientras que los segundos se arriesgan a exponerse posibles patógenos contagiosos que posea el paciente.

Con esta situación, organismos reconocidos como ASRA (American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine) y la European Society of Regional Anaesthesia and Pain Therapy se han puesto manos a la obra.

Según sus observaciones, han determinado que una de las mejores formas de continuar con los procesos quirúrgicos es utilizando la anestesia regional en lugar de la general. De esta forma, se reducen los riesgos durante la operación y no es necesario posponer procedimientos. Sobre todo ahora que la Organización Mundial de la Salud ha revelado que el COVID-19 podría estar entre nosotros por más tiempo del que pensamos.

¿Por qué no es recomendable la anestesia general?

Como su nombre lo indica, la anestesia general se trata de un proceso que implica adormecer todo el cuerpo. Debido a esto, el paciente queda completamente inconsciente y puede necesitar la asistencia de elementos externos como máquinas de respiración para mantener activas algunas de sus funciones vitales.

Por este motivo, las posibilidades de una complicación durante la cirugía se hacen más altas. Además, también ha existido siempre el riesgo de una reacción adversa a la anestesia que incluso requiera la suspensión del proceso.

Las ventajas de la anestesia regional

Por su lado, la anestesia regional solo ataca, nuevamente, como su nombre lo señala, a un área específica del cuerpo. De este modo, se puede adormecer solo la zona en la que se trabajará durante la operación.

Gracias a esto, el impacto del proceso sobre el organismo es menor y las posibilidades de accidentes disminuyen. Además de esto, ASRA y la European Society of Regional Anaesthesia and Pain Therapy han dado a conocer en un comunicado conjunto estos otros puntos que hacen que la anestesia regional prive sobre la general en momentos como estos.

El riesgo de propagación de infecciones es mucho menor

El primer punto que destacan en esto es que las posibilidades de contaminación para los profesionales de la salud son mucho menores. Como ya lo dijimos, con la anestesia general el paciente podría incluso necesitar un respirador.

Estos, además de estar escasos por la pandemia, también generan un efecto de “aerosol”. Si el paciente tiene, por ejemplo, una enfermedad respiratoria, estos aerosoles harán que los médicos estén dentro de un ambiente en el que las partículas contagiosas flotan libremente por el aire.

Según una investigación de ASRA, el riesgo de transmisión de patógenos es, de hecho, 6.6 mayor cuando se usa un respirador. Por lo que, el optar por alternativas que lo saquen por completo de la ecuación siempre será más seguro.

No impide el uso de sedantes

Se podría creer que el uso de la anestesia regional implica que el paciente deba estar despierto durante el procedimiento. Aunque esto es posible en procedimientos menores, no necesariamente es la regla para todos.

En caso de operaciones más largas o complicadas, se les puede administrar un sedante para que se mantengan dormidos durante el proceso. Entonces se podría conseguir el efecto de la anestesia general, pero con menos riesgos.

Las complicaciones posteriores suelen ser menores

Por si fuera poco, también ha sido posible notar que el riesgo de algún tipo de complicación después de la operación disminuye al utilizar la anestesia regional. Esto se vuelve particularmente significativo si el paciente ya padece de COVID-19. Ya que implicaría que este es más propenso a tener problemas posoperatorios debido a la infección pulmonar.

Así que, contar con esta alternativa más segura podría permitir que estos procedimientos se llevaran a cabo lo más normalmente posible en medio de esta situación tan irregular.