La crisis que la pandemia del coronavirus ha originado no para de evolucionar. A medida que crece, nuevas consecuencias de esta salen a la luz.

Ahora, el más reciente anuncio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha hecho que la mirada del mundo se pose sobre un nuevo problema que se verá exacerbado por el coronavirus, el hambre.

Dentro de su Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias han revelado sus proyecciones sobre esta para el presente año. Según su observación de la situación mundial, luego del COVID-19 los problemas de escasez alimenticia podrían ser el doble de graves que en la actualidad.

El hambre podría duplicarse en todo el mundo

Dentro de lo comentado en el informe, se destacó que, para el 2019 ya 135 millones de personas tenían problemas para pagar u obtener alimentos. Esto según los datos recabados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. Ahora, las proyecciones indican que para finales de este 2020 estas cifras podrían aumentar a 265 millones de personas afectadas por esta situación.

Arif Husain, jefe y economista principal del PMA, declaró en una rueda de prensa en Ginebra (Suiza) que era necesario unir esfuerzos para poder llevar esta situación. De hecho, comentó que, si no se hacía a tiempo “el precio será demasiado alto: muchas vidas y muchos más medios de vida perdidos”.

En la actualidad, el cambio climático ha causado la inseguridad alimentaria de 34 millones de personas. Por su parte, las crisis económicas han afectado a otros 24 millones. Todo esto, sumando el impacto que vendrá por el COVID-19 será uno de los golpes más fuertes que recibirá este ya delicado problema humanitario.

¿Quiénes serán los más afectados?

La ONU no dio declaraciones explícitas por zonas sobre qué países podrían verse más afectados por la crisis de alimentos que se proyecta para finales del 2020. Sin embargo, sí comentaron que era posible que África fuera una de las áreas más afectadas por esta situación.

Asimismo, consideran que áreas en situaciones bélicas activas o en zonas de conflicto como Siria también se verían en problemas. Finalmente, indicaron que las áreas golpeadas por el cambio climático también podrían ser de las zonas más propensas a ser afectadas gravemente por la crisis.

¿Por qué el COVID-19 tendrá tanto impacto?

Como lo hemos podido ver con el paso de estos meses, el paso de esta enfermedad por el mundo ha desencadenado todo tipo de crisis. No solo los sistemas de salud en muchas zonas se han visto superados, sino que las economías de los países afectados han comenzado a tambalear.

La suspensión de muchas actividades productivas y de intercambio con otras naciones hace que el flujo monetario se estanque, las remesas dejan de circular y en muchas partes los motores turísticos se detienen por completo.

Estos, entre otros impedimentos comerciales ocasionados por el COVID-19, colaboran para crear una economía inestable en la que es incluso más complicado obtener ingresos. Esta situación, a su vez, se traduce en más personas con dificultades económicas y un acceso menor a elementos de primera necesidad como los alimentos.

Una situación de clase 3

Según las declaraciones de la ONU, la situación de crisis que vendrá con el coronavirus entra en la categoría 3 de sus cinco niveles. A esta se la describe como “una falta crítica de acceso a víveres y por encima de malnutrición habitual”. Por lo que, por ahora, no parece que el COVID-19 vaya a ser causante de una situación de “catástrofe o hambruna”, lo que ameritaría ser parte de la categoría 5.

Es urgente que se tomen medidas desde ahora

Para estos momentos, la cantidad de fallecidos por el coronavirus supera los 171.000 y los afectados van por encima de los 2.5 millones. El mundo corre buscando tratamientos para este, así como una posible vacuna para poner fin a la crisis sanitaria. Asimismo, los países van a toda velocidad buscando medios para reactivar su aparato productivo y evitar consecuencias excesivamente graves a nivel económico.

Ahora, la PMA ha comentado que también es necesario comenzar a prepararse para hacer frente a la crisis alimentaria que vendrá. Estiman que necesitarán entre 10.000 y 12.000 millones de dólares para poder ayudar al menos a 100 millones de personas vulnerables en el mundo.

Husain ha reforzado este llamado al comentar: “Los confinamientos y la recesión económica mundial ya han diezmado sus ahorros. Solo se necesita un shock más, como el COVID-19, para llevarlos al límite. Debemos actuar colectivamente ahora para mitigar el impacto de esta catástrofe mundial”.