Los coronavirus constituyen una familia de virus que se han vuelto muy famosos gracias a brotes convertidos en pandemias en el último siglo. Tal es el caso del SARS-CoV, que causó una pandemia en 2003, y ahora el SARS-CoV-2, antagonista de la humanidad en la actualidad que ha infectado a más de dos millones y medio de personas en todo el mundo y ha causado casi 172 mil muertes.

Se trata de un virus nuevo, como muchos saben, pero la familia a la que pertenece no lo es. De hecho, fue identificada por primera vez en la década de 1960, y ha estado en la mira de los científicos durante muchos años. Irónicamente, quien los descubrió fue una joven y humilde mujer escocesa llamada June Almeida, sobre la cual hablaremos a continuación.

Sin recursos para educación universitaria

June Dalziel Almeida nació 5 de octubre de 1930 en Glasglow, Escocia, hija de Jane Dalziel (née Steven) y Harry Leonard Hart, un conductor de autobús. Cuando tenía 16 años, se vio en la necesidad de abandonar la escuela a pesar de mostrar un buen desempeño académico ya que no tenía los medios financieros para asistir a la universidad en ese momento.

Sin embargo, consiguió trabajo como técnica de laboratorio en histopatología en la Enfermería Real de Glasgow, y luego desempeñó la misma labor en el Hospital St Bartholomew, Londres, hasta 1954, cuando se casó con Enrique Almeida, un artista venezolano.

La pareja emigró a Toronto, Canadá, donde la joven nuevamente fue atraída por el ámbito laboral científico al ser contratada en el Ontario Cancer Institute en Toronto como técnico en microscopía electrónica.

Según la información suministrada por el escritor médico George Winter durante el programa de John Beattie en BBC Radio Scotland, fue precisamente en este instituto en que Almeida pudo exhibir y desarrollar sus habilidades en el área.

A pesar de no contar con una carrera universitaria que certificara su conocimiento, Almeida pudo destacar en el ámbito científico en Canadá, donde en aquel momento parecía ser más sencillo que en Reino Unido, un país que terminó solicitándola de regreso tiempo después.

Cuando estaba de visita en Toronto, el profesor AP Waterson conocidó a June y la persuadió para que se uniera a su equipo en la Escuela de Medicina del Hospital St. Thomas en Londres en 1964, y fue en ese momento en que se su carrera comenzó a florecer.

Investigación sobre el resfriado común

De regreso en Londres, la ahora experimentada científica comenzó a colaborar con el doctor David Tyrrell, quien dirigía la unidad de investigación sobre el resfriado común en aquel entonces.

Tyrrell y su equipo habían estado examinando los lavados nasales de voluntarios y descubrieron que podían obtener cultivos de muchos virus asociados con esta enfermedad, pero no de todos, lo cual implicaba una limitación importante.

De hecho, una muestra en particular que se denominó como B814, tomada en los lavados nasales de un alumno de un internado en Surrey, en el sur de Reino Unido, en 1960, fue motivo de curiosidad en el equipo. Y es que, aunque esta muestra podía transmitir los síntomas del resfriado común a los voluntarios, los investigadores no podían obtener un cultivo celular de rutina.

La primera visualización del coronavirus

Pero aplicando técnicas desarrolladas por ella misma, June logró identificar estos agentes patógenos como un grupo de “virus respiratorios humanos no caracterizados previamente” mientras colaboraba con Tyrrell en su laboratorio en el Hospital St. Thomas en Londres.

Entre tantos logros, Almeida fue reconocida por desarrollar un método para visualizar mejor los virus que involucraba el uso de los anticuerpos que desarrollan los animales y los humanos al estar en contaco con estos, que se agrupaban en torno a ellos, según explica el British Medical Journal en el obituario de Almeida, publicado en 2008.

Fueron el doctor Tyrrell y la doctora Almeida, junto con el profesor Tony Waterson, quienes decidieron llamar “coronavirus” a las nuevas partículas observadas haciendo alusión a la corona que rodeaba su superficie según las imágens.

“Se cree que alrededor del 20 por ciento de los resfriados comunes son causados ​​por el coronavirus que Tyrrell y Almeida descubrieron”, dijo el profesor Hugh Pennington, profesor emérito de Bacteriología de la Universidad de Aberdeen, al periódico The Herald de Escocia, en marzo.

Reconocimiento tardío

Tal parece que Almeida había visualizado partículas de otros coronavirus mientras investigaba la hepatitis en ratones y la bronquitis infecciosa de los pollos, según la declaración de Winter. Sin embargo, el primer artículo en el que informaba sobre la nueva familia de patógenos fue rechazado “porque los árbitros dijeron que las imágenes que había producido eran solo imágenes malas de partículas del virus de la gripe”.

Por lo que el descubrimiento de la cepa B814 no se reportó sino hasta 1965 en British Medical Journal, mientras que las primeras fotografías de lo que había visto a través de su microscopio se publicaron en el Journal of General Virology dos años después.

June tabajó en la Escuela de Medicina de Postgrado en Londres, donde obtuvo un doctorado, y más tarde fue nombrada en varias patentes en el campo de las imágenes de virus. Vemos cómo una mujer que, a pesar de no haber podido estudiar por causas ajenas a su interés, logró hacer contribuciones científicas importantes que han trascendido hasta nuestra época.

Referencia:

June Almeida (née Hart). https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2440895/

June Almeida, la mujer que obtuvo las primeras imágenes de un coronavirus humano en la historia. https://www.bbc.com/mundo/noticias-52289165