A pesar de ser su diminuto tamaño, el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 ha logrado paralizar al mundo y causar daños tangibles en la civilización humana. No solo ha infectado a casi 2 millones y medio de personas en todo el mundo, sino que en el proceso ha revelado las grandes carencias de los sistemas sanitarios de los países más desarrollados y las graves consecuencias que pueden tener las malas decisiones políticas.

Sin embargo, no todo ha sido malo. Como hemos planteado en artículos previos, la propagación del coronavirus ha obligado a las personas a quedarse en casa para evitar contagiarse, y con ello se han detenido muchas industrias contaminantes y, por supuesto, se ha reducido el uso de vehículos, y con ello, las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles.

Reducción de las emisiones a la atmósfera

Los primeros informes de la disminución de las emisiones contaminantes exponían el caso de China, el país del cual salió el SARS-CoV-2 y que tuvo que implementar medidas de cuarentena de manera más inmediata.

A finales del mes de febrero de este año, cuando aún el brote no había sido declarado pandemia, reseñamos un estudio publicado por el grupo climático Carbon Brief, que informó que solo en China las emisiones se desplomaron en un increíble 25 por ciento a causa del coronavirus.

El equipo ha hecho seguimiento del impacto que ha tenido el COVID-19 sobre el cambio climático, y a principios de abril publicó otro informe interesante en el que presentaron una estimación de la caída global de las emisiones para este año.

Se estima 5,5 por ciento de reducción global de emisiones

Carbon Brief informó que las emisiones podrían caer en un 5,5 por ciento a nivel global tomando como referencia el 2019. Y aunque a simple vista parezca un porcentaje bastante bajo considerando la reducción masiva de las operaciones industriales y del uso de los automóviles, realmente es valioso si lo estudiamos en un contexto más amplio.

Y es que a pesar de que muchas naciones del mundo se comprometieron a reducir de manera individual sus emisiones como parte del Acuerdo de París, lo cierto es que se ha logrado muy poco en los últimos años.

El objetivo de dicho acuerdo es mantener el calentamiento global por debajo de 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales, según indica su artículo 2. Sin embargo, cada año las emisiones aumentan en un pequeño porcentaje que poco a poco va volviéndose más significativo.

Las recesiones económicas fomentan la reducción de emisiones

Las grandes recesiones en la economía mundial constituyen los momentos en los que se han observado reducciones significativas de las emisiones atmosféricas.

Aunque simple, este 5,5 por ciento ha logrado superar incluso la reducción de emisiones de 3 por ciento derivada del colapso económico ocurrido en 2008, momento en el que cual se redujo la cantidad y frecuencia de viajes.

“Hablando en términos generales, los únicos momentos reales que hemos visto grandes reducciones de emisiones a nivel mundial en las últimas décadas es durante las grandes recesiones”, dijo Zeke Hausfather, director de clima y energía del Breakthrough Institute a Wired en marzo.

No obstante, las emisiones volvieron a incrementarse cuando las economías empezaron a recuperarse, por lo que podemos esperar que, después de la actual crisis, las economías compensen la pérdida de ingresos con más contaminación.

Industria del reciclaje detenida

Meses atrás hablamos de las grandes mentiras que se han extendido respecto a la industria del reciclaje, que antes de la pandemia se basaba prácticamente en redistribuir los desechos plásticos a otros países que supuestamente la reutilizan. La economía del reciclaje no funcionaba antes de la pandemia, y tristemente, la situación puede empeorar durante estos meses de restricciones.

Partamos del hecho de que para que un negocio tenga sentido, las ganancias deben superar la inversión. Es decir, una empresa de reciclaje tienen que ganar más dinero vendiendo el material reciclado que el que invierte en recolectar y procesar esos residuos.

Sin embargo, con la caída del precio del petróleo en los últimos años, a las empresas les sale más económico comprar botellas de plástico virgen que las recicladas. Dicho esto, con la reciente baja del precio del crudo como resultado de la pandemia, es probable que esta situación se acentúe.

Muchas instalaciones de reciclaje están cerrando siguiendo con las pautas de distanciamiento social para evitar contagios, por lo que lo poco que lograba reciclarse antes ahora ya no se recicla. Mientras que los humanos están utilizando cada vez más plástico: compramos más jabón y antibacterial que antes, y los servicios de delivery ciertamente requieren de plástico para empacar bien los productos que se envían a los hogares.

Reducción del uso de electricidad en EE.UU.

Por otro lado, tenemos el uso de energía eléctrica, que en Estados Unidos en particular se ha reducido un poco. Con tanta gente en casa usando computadores, televisores, calefacción, teléfonos inteligentes y demás, cuesta creerlo, pero Gurney lo interpreta de una manera diferente. En realidad de reducción, podría estar ocurriendo una redistribución.

“Creo que la especulación es que gran parte de la actividad que utiliza la electricidad no se está reduciendo, solo está cambiando donde está ocurriendo”, agrega Gurney. “Entonces, en lugar de que los edificios comerciales se apoyen un poco más entre 9 y 5, estamos en casa usando energía”.

Esto también podría explicar la diferencia tan grande observada entre la caída las emisiones en un 25 por ciento en China mientras que a nivel global solo ha sido de un 5,5 por ciento. En efecto, hay un factor que considerar y es la estructura económica y social de las diferentes naciones.

Por ejemplo, China es un importante centro de fabricación a nivel mundial, y todos sabemos que utiliza grandes cantidades de energía para mantener sus empresas operativas. Sin embargo, otros países no son necesariamente magnates de fabricación, sino que han dado espacio a otro tipo de industrias.

En cambio, Estados Unidos y otras naciones que han pasado a ser industrias de servicios, por lo que el trabajo de las oficinas muchas veces puede seguirse desde casa, y el consumo eléctrico simplemente pasa de un sitio a otro.

Aunque esto no quiere decir que no ocurrirá una reducción en el consumo eléctrico en Estados Unidos en las próximas semanas. “Dudaría en decir que no vamos a ver una gran señal industrial. Creo que tiende a retrasarse un poco porque mucha industria continuará produciendo”, dijo Gurney.

Recordemos que la pandemia aún está en proceso, y aún queda un largo camino por recorrer mientras esperamos una vacuna efectiva contra el coronavirus. Hasta ahora, los cambios atmosféricos han sido positivos, pero el futuro sigue siendo incierto.

Referencias:

How Is the Coronavirus Pandemic Affecting Climate Change? https://www.wired.com/story/coronavirus-pandemic-climate-change/

Así es como el brote de coronavirus ha favorecido al medio ambiente. https://www.tekcrispy.com/2020/02/28/brote-coronavirus-favorecido-medio-ambiente/