“Desde la reunificación alemana o la Segunda Guerra Mundial, no ha habido un desafío para nuestro país que dependa tanto de nuestra solidaridad común” con estas palabras, la canciller alemana, Angela Merkel se refirió a los retos que enfrentaría su país y Europa en los meses subsecuentes debido a la crisis creada por la pandemia del SARS-COV 2. 

También lo ha indicado el presidente francés, Emmanuel Macron quien declaró que su país se encontraba en guerra sanitaria decretando medidas  excepcionales para contener la propagación del virus. Otra medida importante fue la del presidente español, Pedro Sánchez, quien activó protocolos de “economía de guerra” para atender una emergencia nacional que solo se compara a  la Guerra Civil española. 

El viejo continente se encuentra en problemas. El Covid-19 se ha esparcido de una manera desenfrenada en las últimas semanas causando una cuarentena absoluta en la mayoría de sus países. El miedo, las medidas de distanciamiento social, la paralización absoluta de las actividades industriales y servicios turísticos Han hecho trizas las perspectivas positivas que traía el 2020 para la región. 

Italia: el inicio del drama

Un 21 de febrero del 2020, en la apacible localidad de Codogno, perteneciente a la acaudalada región de Lombardía, un hombre identificado como Mattía presentó síntomas muy similares a los del Covid-19 y decidió a acudir a emergencia, allí fue atendido inmediatamente sin embargo, no se activó ningún protocolo de seguridad especial ya que el paciente no tenía ningún tipo de relación con China o contacto con algún turista asiático. Días más tardes sería confirmado de padecer Covid-19 junto a su esposa y 3 amigos más, todos los miembros del centro médico sufrieron las mismas consecuencias. 

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, se quejó por el trato que le dieron al paciente en el centro médico, aun, no se ha comprobado que este sea el “paciente cero” como se le considera en epidemiología al primer paciente en propagar la enfermedad en una región determinada. 

Lombardía se encuentra en pleno corazón industrial italiano, es la región más rica del país contribuyendo a un 10% del PIB del país y posicionándose entre las regiones más adineradas y productivas de toda la Unión Europea. Allí se producen muchísimos productos derivados del metal y textiles que son exportados a otros países, principalmente Alemania, Francia, España, Estados Unidos y China.

Según ISTAT (Instituto Nacional de Estadística Italiano) hay 2,2 millones de empresas italianas detenidas en su totalidad y a su vez 7,4 millones de trabajadores encerrados en casa. De seguir así, las estimaciones apuntan a una caída del PIB de un 10% en los primeros 6 meses del año (Unos 45.000 millones de dólares). Para ponerlo en contexto es como si la economía italiana perdiera el equivalente a todo el PIB de Bolivia. 

Todo esto sin mencionar a profundidad las pérdidas en el sector turístico, rubro que emplea a más del 14% de la población italiana (Unas 3,5 millones de personas) y en donde a finales del año pasado se estaba hablando de un “overturism” (las consecuencias negativas de un exceso de turistas en la nación) y actualmente han pasado al “zero turism” de manera definitiva. 

Conte activó ya hace varias semanas unos 435.000 millones de dólares en créditos a las empresas, además de unos 380.000 millones de euros que se aprobaron en marzo. Una intervención pública, sin precedentes, y a eso se le suma que la nación italiana seguirá en confinamiento absoluto hasta el 2 de mayo.

La paralización total de Italia empezó a generar serias dudas entre muchos países de la región. Sin dudas, el golpe que le atinó el Covid-19 al país de la bota generó miedo y preocupación en todas las naciones occidentales. La cadenas de suministros que se habían roto por primera vez con la paralización total de la sociedad china ahora ataca con fuerzas al corazón de occidente. ¿Las primeras víctimas? Se podría decir que la industria automotriz, Renault, Airbus o las grandes cadenas de hoteles, la industria del metal, turismo, alimentos, sin embargo, la primera gran afectada es la mismísima Unión Europea como institución. 

La Unión Europea: la gran afectada

Para mediados de marzo, la OMS ya consideraba a Europa como el epicentro de la crisis sanitaria. Italia, España, Alemania, Gran Bretaña y Portugal estaban completamente  paralizados. 

La UE ya había sido golpeada por dos eventos de grandes consecuencias en los primeros meses del 2020. El primero fue la formalización de la salida de Gran Bretaña como miembro de la Unión, siendo la primera separación de un miembro desde su constitución en 1993, trayendo consigo incertidumbres sobre las negociaciones en los tratados de libre comercio con el resto de la región. Además de eso, Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, puso en aprietos a la UE al abrir su frontera para el paso de cientos de miles de inmigrantes Sirios a tierras europeas, causando estragos en la frontera griega y dando pie a un capítulo cumbre en las acostumbradas disputas entre Ankara y Bruselas. 

Si a todo eso le sumamos una pandemia que ha paralizado a todo el mundo y de la cual se espera una recesión económica igual o peor que la del 2008, nos enfrentamos a un escenario que puede cambiar de manera radical la forma en la que se maneja el viejo continente. Pero evaluemos los hechos políticos y económicos a fondo: 

El 31 de enero, Italia ya declaraba estado de emergencia, como ya mencionamos. La región de Lombardía y especialmente su capital, Milan se encontraban en medio de un caos provocado por el COVID-19. El primer ministro italiano pidió el 9 de marzo ayuda a las naciones de la Unión para lidiar con el virus en su país, específicamente con mascarillas, respiradores, batas y material médico; al mismo tiempo aumentó el gasto público y reforzó la cuarentena absoluta de sus ciudadanos. 

La primera respuesta de los países más solventes y capaces de la Unión Europea fue confiscar su material sanitario y restringir la salida del mismo para asegurarse de contar con los recursos suficientes para afrontar la crisis en sus localidades. 

¿Solidaridad o sensatez?

La pandemia del COVID-19 es el mayor reto que le ha tocado enfrentar a la UE como organismo y sin lugar a dudas, la polémica no se ha hecho esperar. 

Por un lado, es entendible que los países más solventes (Alemania, Austria, Países Bajos, etc)  hayan retenido, en primer momento, su material sanitario para tratar sus casos, sin embargo ¿No es la Unión Europea un organismo unido y cohesionado en donde uno de sus principales valores es la solidaridad? ¿Por qué los países del norte se niegan a los corona bonos o en un principio no enviaron material sanitario a las naciones del sur ya muy afectadas por el virus? Veamos un poco de esto.

Comenzamos diciendo que si bien la Unión Europea es un organismo importante en las decisiones y devenir del viejo continente, es relevante recordar que cada país tiene potestad de tomar sus propios caminos en materia de salud. 

La Unión Europea carece de competencias en materia de sanidad pública de sus respectivos países, lo único que pueden hacer en estos casos es emitir recomendaciones que los estados miembros pueden seguir o ignorar. 

Un caso importante para resaltar este punto es el caso de España, en el cual, el 8 de marzo se llevaron a cabo diversas manifestaciones públicas (Como la marcha feminista respaldada en mayor medida por UNIDAS PODEMOS, un partido oficialista o un mitin en un espacio cerrado del partido VOX) contradiciendo las recomendaciones de la UE en materia sanitaria. Vale la pena recordar que España ya contaba con casos positivos de coronavirus e inclusive, su director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, no desaconsejó el aglutinamiento de personas, sino que, en cambio, apoyó el desarrollo de estas actividades. 

Cabe destacar que Simón, también pertenece al Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, el mismo Centro que recomendó al gobierno español no llevar a cabo estas actividades multitudinarias. 

De estas actividades surgieron muchísimos infectados, entre ellos, varios políticos importantes como por ejemplo, más de la mitad de la alta directiva de VOX. 

Ahora bien, con los estados miembros actuando tarde y el virus sin dar tregua, vemos la combinación perfecta para un colapso económico y político en la región, no obstante, muchas veces la prensa no ha reflejado en realidad la gran ayuda que se ha dado entre países de la eurozona.

Como ejemplo, podemos ver que Alemania envió 1 millón de mascarillas a Italia, Francia donó lo mismo más 20 mil trajes de protección, austria donó 1,6 millones de mascarillas. Además, cabe destacar que los hospitales alemanes están empezando a atender a diversos pacientes europeos para aliviar la crisis mientras que Luxemburgo están acogiendo a pacientes de Francia y así mucha ayuda dentro de la misma Unión Europea.

Coronabonos: ¿Una solución?

Para tomar decisiones económicas relevantes se hacen reuniones del “eurogrupo”. Este está conformado por un grupo de 19 países, pertenecientes a la UE y con el euro como moneda oficial (recordar que no todos los países adoptaron el Euro como moneda). 

Pero antes: ¿Qué es un bono? Básicamente es una transacción en donde una persona o ente le da dinero a un país (o empresa) y este se compromete a devolver con intereses en un tiempo determinado. Sin embargo, el problema radica en que no todos los países devuelven el dinero. 

¿Y qué sucede cuando un país no suele pagar sus deudas a tiempo? Pues tienen un alto riesgo de impago, esto lo miden las agencias de calificación como Moody’s o Standard & Poor’s: mientras más riesgo, más intereses tienen que ofrecer estos países a sus posibles tenedores de bonos para que estos se animen a dejar su dinero.

Los coronabonos (antes llamado eurobonos) son un viejo conocido en Europa, ya que en el 2008, se usaron para mitigar los estragos de la crisis económica mundial en los países más afectados tales como España, Italia, Grecia y Portugal.

¿En qué consiste esto en el panorama europeo? Un ente europeo como el Banco Central Europeo emite dinero (Deuda) para ayudar en la recuperación de estas naciones. Es una excelente situación para los países con mayor riesgo ya que de alguna manera se solapan la deuda mala (países con alto riesgo de impago) con la deuda buena (países solventes y con bajo riesgo de impago) y resulta atractivo para los compradores. 

¿Quienes están de acuerdo? Los países más afectados: España, Italia, Francia y Portugal. 

¿Quienes están en contra? Los países más solventes: Austria, Finlandia, Alemania y Países Bajos. 

Es un debate complicado, ya que el precedente dejado por los países que no tienen reformas económicas (los que están a favor) con los eurobonos emitido en el 2008 fue deplorable, cometiendo impagos y falta de transparencia constante que llevaron a los países más preparados económicamente (los que están en contra) a asumir la deuda. 

Y es que ese es el problema, que al emitirse un bono a nombre de una institución europea, todos los países que llevan el euro como moneda legal comparten esa deuda y sus riesgos subyacentes, como dijimos anteriormente, solapar deuda buena con deuda mala.

Tanto las consecuencias económicas como políticas serán gigantescas. La emisión de deuda puede traer alivio económico, pero traerá consecuencias políticas de gran tamaño que pueden acarrear inclusive nuevas elecciones en países como España e Italia. Un ejemplo para esto es el caso de Grecia, quien en el 2015 se vió en envuelta en una crisis política por su impago y poca cooperación al momento de renegociar la deuda con sus tenedores de bonos. 

Un rescate que llega a medias

El 9 de abril los ministros de finanzas de la UE acordaron un rescate financiero de medio billón de euros, esto incluye 200 billones de euros que el Banco de Inversiones de la UE prestará a las empresas y otros 240 millones de euros en crédito barato, ahora, este paquete aún no ha sido aprobado en unanimidad por los 27 líderes de la Unión. 

Un acuerdo para mutualizar bonos aún no ha llegado. Países Bajos se niega totalmente mientras Alemania, Finlandia y Austria proponen bonos unilaterales.

Perspectivas económicas y geopolíticas

La recesión es la palabra que más comenta hoy en día, la OCDE estima un estancamiento severo en el crecimiento de los países más importantes de Europa y una recensión de más del 5% en los países del sur europeo (España, Italia, Grecia, Francia, etc).

Muchos sectores se verán fuertemente afectados, sobre todo todo lo referente al sector de los espectáculos, turismo y aviación. Muchas PyMES y negocios familiares no podrán aguantar los meses de confinamiento teniendo como consecuencia un incremento abrupto en el desempleo. 

Al mismo tiempo, la digitalización de las empresas, la inversión en sectores agrícolas y de telecomunicaciones serán las que logren aguantar con más fuerza esta embestida. 

Por su parte, China ha buscado capitalizar el apoyo mediático llevando a cabo escandalosas entregas de material sanitario a Italia y España, buscando así posicionar su imagen en dichos países para futuras movidas geopoliticas. 

Un futuro incierto en un continente resiliente

 

El viejo continente ha pasado y superado toda clase de crisis. Guerras, pandemias, caídas económicas y demás. Hoy, se enfrentan juntos a la mayor crisis desde tiempos de la SGM, más que nunca se necesita integración y cabeza fría. 

Actores políticos oportunistas y países con agendas claras buscarán socavar a la cuna de la civilización occidental, son tiempos en donde las ideas radicales tienen más cabida, por eso se debe actuar con prudencia. 

Esta crisis de carácter mundial está atacando con mucha fuerza al nuevo continente, especialmente a los Estados Unidos, la mayor potencia mundial. ¿Cuáles son las consecuencias económicas de una debacle económica en el país norteamericano?