El coronavirus sigue esparciéndose por el mundo y la pandemia no ha mostrado señales de mermar en intensidad pronto. Mientras esto pasa, el mundo sigue apresurándose para tratar de hallar una vacuna.

Sin embargo, se estipula que esta podría no llegar hasta al menos finales de este año. Por lo que, mientras tanto, también trabajan en otras alternativas que puedan evitar la dispersión de la enfermedad y disminuir sus efectos dañinos.

Con este último objetivo en la mira, la nueva investigación promovida por el Motreal Heart Institute pondrá a prueba un medicamento conocido como colchicina. Esta ya se utiliza como un antiinflamatorio para tratar los dolores y la hinchazón asociados a la gota. Pero, ella podría ser lo que se necesita para evitar que los casos de COVID-19 se vuelvan graves y requieran atención médica.

Mejor actuar temprano

El equipo detrás de la realización del experimento indica que es uno de los pocos que se enfoca en pacientes de COVID-19 que aún no hayan sido ingresados al hospital. Según su perspectiva, el atender los casos de forma temprana, cuando el efecto del virus en el organismo aún es leve, podría ser el mejor modo de evitar consecuencias severas en el futuro.

Específicamente, consideran que la colchicina podría ser lo que se necesita para evitar la aparición de una “tormenta de citosinas”. Ella se da en el organismo debido a una respuesta agresiva del sistema inmunológico que, además de combatir la enfermedad, también puede causar daños en los órganos.

Según su hipótesis, esta tormenta podría estar detrás de muchos de los fallecimientos por COVID-19. Por este motivo, consideran que al intentar evitarla con el antiinflamatorio podrían ayudar a que los casos de coronavirus no se vuelvan graves.

Para sustentar esta opinión, han comentado que los niños, que usualmente tienen un cuadro viral más leve, también son menos propensos por naturaleza a las tormentas de citosinas. Luego de esta investigación también se podría saber al menos si existe una verdadera relación entre estos dos elementos.

Podría evitar que los pacientes necesiten terapia intensiva

La investigación pondrá a prueba las capacidades de la colchicina para combatir la acción del coronavirus en el organismo. Hará uso de un formato de estudio aleatorio y “doble ciego”, lo que implica que ni los doctores ni los pacientes sabrán cuáles de estos recibirán placebos y cuáles la colchicina, así como que el proceso de asignación de estas se hará al azar.

La meta final será poder determinar si la colchicina realmente podría ser un medicamento de uso preventivo para los síntomas del COVID-19. En caso de que los resultados sean positivos, este podría significar un gran avance en el tratamiento de la enfermedad. Ya que implicaría una posibilidad segura de disminuir la cantidad de casos severos del coronavirus y bajar la carga de trabajo en los centros de salud.

Un estudio “sin contacto”

Un detalle importante sobre este estudio es que solo trabajará con personas que al menos presenten un factor de riesgo. Es decir que todos los individuos de la investigación tienen mínimo más de cuarenta años y presentan al menos una de las siguientes condiciones: hipertensión, diabetes, enfermedad cardíaca/pulmonar crónica.

Estos son claramente los que más posibilidades presentan de terminar desarrollando casos graves de COVID-19. Por lo que, determinar la efectividad de la colchicina en ellos será vital.

La muestra será de 6.000 de individuos divididos entre Estados Unidos, Canadá y Europa. Se ha diseñado el experimento para que se desarrolle por completo desde casa. Por lo que, el contacto con los investigadores u otros participantes será nulo.

Antes de que pasen 48 horas desde su diagnóstico, los participantes recibirán por correo en sus hogares las dosis de colchicina. Luego, estos deberán tomarlas durante los siguientes 30 días. A la mitad del experimento, y el último día de este los investigadores monitorearán su estado de salud a través de una llamada telefónica o un contacto por videochat.

El objetivo de esto será simplemente comprobar si las pastillas han ayudado de algún modo a la supresión de las consecuencias más graves del COVID-19. Asimismo, esperan determinar si esta también puede influir en el riesgo de mortalidad del paciente infectado.

Actualmente este proceso se encuentra en curso y lo estará hasta septiembre de este 2020. Para información adicional sobre la investigación, es posible visitar su página oficial.