Los llamados al distanciamiento social y al aislamiento se han convertido en el grito de batalla contra el coronavirus. En todo el mundo se han implementado restricciones que han paralizado ciudades y pueblos por completo.

En muchas naciones el trabajo remoto es la nueva forma de trabajar, las compras en líneas prosperan y el tiempo que se pasa fuera de casa se reduce al mínimo. Sin embargo, en la gran mayoría de los países africanos la implementación de estas medidas contra el coronavirus no se puede adoptar fácilmente.

La vida cotidiana

Si bien los países africanos han actuado de manera decisiva para prevenir grandes brotes, las condiciones de la vida cotidiana podrían dificultar la aplicación de estas restricciones y, lo que es más importante, podría resultar muy desigual. El coronavirus no distingue entre pobres y ricos, pero es mucho más difícil para los pobres protegerse.

Las medidas restrictivas están destinadas a “aplanar la curva” de la propagación del coronavirus, y con ello garantizar que los sistemas de salud no se vean abrumados en ningún momento, pero dada la débil infraestructura médica y la incapacidad de muchos países africanos para manejar casos severos de COVID-19, sus curvas deben aplanarse aún más agresivamente.

El distanciamiento social se aplicado en China, Europa y otras regiones, pero en muchos países africanos es un privilegio que sólo una minoría puede permitirse.

Si bien África tiene una población mucho más joven que Europa, lo que podría limitar el número de casos graves de COVID-19, millones de jóvenes africanos ya sufren de VIH / SIDA, desnutrición, tuberculosis y otras infecciones respiratorias, lo que podría hacerlos más vulnerables.

Una gran parte de la población urbana de África vive en asentamientos informales llenos de gente, con pequeñas casas de uno o dos dormitorios. Aunque hay grandes diferencias en todo el continente, en promedio, el 45 por ciento de los hogares comparten baños con sus vecinos y para el 17 por ciento, su único acceso al agua es desde un grifo comunitario. Esperar que las personas que viven en estas condiciones practiquen el distanciamiento social es simplemente poco realista.

Un privilegio que pocos pueden permitirse

El sustento de las personas que viven en los barrios de bajos o medianos ingresos de África –así como las que viven en las grandes ciudades de Asia o los barrios marginales de América Latina– depende de la economía informal, la cual prácticamente desaparecería ante la imposición de una medida de contención.

Mucha de la población de estos sectores comparten cuartos superpoblados y no tienen una opción realista de mantener dos metros de distancia entre unos y otros. Los recursos de atención médica, ya precarios, no tendrán una oportunidad ante el rigor de una pandemia que ya está aplastando los sistemas de salud más fuertes del mundo.

Una gran parte de la población urbana de África vive en asentamientos informales llenos de gente, en los que se comparten los baños y su único acceso al agua es un grifo comunitario.

La ciudad de Nueva York ya ha demostrado el impacto de la alta densidad de población en la propagación del virus. Pero su concentración no es nada en comparación con Manila, donde en la misma cantidad de espacio, vive más del cuádruple de personas, o en Kibera de Nairobi, el barrio marginal más grande de África, que con 300.000 personas por kilómetro cuadrado, tiene casi 30 veces la densidad de la ciudad más poblada de Estados Unidos.

A la fecha (20 de abril), en todo el continente africano se han reportado 22.482 casos confirmados y 1.128 muertes, pero para los expertos, ese es solo el comienzo. Nadie sabe cómo se extenderá la pandemia por África, pero se estima que sea solo cuestión de tiempo.

Ante esta situación es hora de que los gobiernos, con el apoyo de la Organización Mundial de Salud, elaboren recomendaciones que tengan en cuenta todas las condiciones de la realidad africana, un esfuerzo que requerirá más imaginación y soluciones alternativas por parte de todos.

Referencias:

Preparedness and vulnerability of African countries against importations of COVID-19: a modelling study. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30411-6

Looming threat of COVID-19 infection in Africa: act collectively, and fast. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30464-5

Africa prepares for coronavirus. The Lancet, 2020. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30355-X