En repuesta a la propagación global de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), las autoridades de muchos países han decidido cerrar las escuelas como parte de una política de distanciamiento físico para frenar la transmisión y aliviar la carga de los sistemas de salud.

Aunque los científicos aun debaten la eficacia de esta medida en la transmisión del virus, el hecho de que los planteles educativos permanezcan cerrados durante un largo período de tiempo podría ser perjudicial para la salud y la sociedad.

Población vulnerable

Todavía no está claro por qué el coronavirus afecta a los niños menos que a los adultos. Los datos muestran que hay pocos casos, los cuales mayormente presentan síntomas leves y una muy baja tasa de mortalidad. Sin embargo, la pandemia del coronavirus también está teniendo efecto en ellos.

Particularmente en España, los niños ni siquiera pueden usar el viaje semanal a la tienda como una excusa para salir a la calle y tomar un poco de aire. Han estado encerrados en casa por más de un mes, con más semanas por venir, y el encierro ya trae problemas de ansiedad, obesidad y falta de educación para los niños.

Cerca del 26 por ciento de los niños con cuentan con un espacio exterior al que salir en su vivienda.

Desde mediados de marzo, cuando que las autoridades españolas implementaron el cierre de las escuelas, millones de niños han sido privados de salir al aire libre, ir con sus padres al supermercado o salir de su casa, salvo por razones médicas.

Tales medidas, las más estrictas en Europa, han dejado a innumerables niños aburridos, exhaustos y, a veces, deprimidos.

Dado que las autoridades españolas extendieron el encierro hasta mayo, muchos padres y especialistas en salud alertan sobre las posibles consecuencias a largo plazo que el encierro tendrá en su salud física y mental de los infantes.

Efectos del confinamiento

A fin de determinar qué efecto puede tener el confinamiento en la condición de salud física y mental de los niños, un equipo de investigadores de la Universidad del País Vasco, realizó un estudio observacional para analizar las condiciones en las que viven los niños y niñas en los hogares españoles.

Para ello, el equipo de investigación analizó 11.500 encuestas respondidas por padres y madres con hijos de entre 3 y 12 años. Los datos preliminares revelaron que cerca del 26 por ciento de la población no tiene espacio exterior (balcón, patio, etc.) al que salir en su vivienda.

Las medidas de distanciamiento social aplicadas en España, las más estrictas en Europa, han dejado a innumerables niños aburridos, exhaustos y, a veces, deprimidos.

Los investigadores también encontraron que alrededor de un tercio de los niños sufría la presencia de humo de tabaco en casa. De mismo modo, un cuarto de la población infantil está más de 6 horas diarias frente a pantallas (televisores, teléfonos inteligentes, tablets y computadoras), un 20 por ciento no está realizando ejercicio físico y hasta un 72 por ciento no consume suficiente vegetales, frutas y verduras.

Respecto a cómo los padres y madres perciben el efecto del confinamiento en la salud de sus hijos, casi un cuarto (24,2 %) manifestó que empeoraba la salud física, cerca de la mitad (47,3 %) señaló un perjuicio en la salud emocional, y cerca del 60 por ciento consideró que el encierro deterioraba la calidad de vida de sus hijos.

Sobre la base de estos resultados, los autores del estudio abogan para que las autoridades tomen medidas de alivio para el desconfinamiento de los más pequeños, de modo que puedan salir a la calle, naturalmente, tomando en cuenta todas las previsiones necesarias para resguardar su integridad física y mental, a la vez de prevenir el posible contagio de la enfermedad coronaviral.

Referencia: La salud de la infancia confinada – Datos preliminares sobre el impacto del confinamiento en la salud de niños y niñas de 3 a 12 años. Universidad del País Vasco, 2020. https://bit.ly/2wScQuE