Protesta en Washington. Abril 19, 2020 (Crédito: Lindsey Wasson / Reuters).

A medida que la situación del coronavirus se agrava en los Estados Unidos, cada vez más regiones del país adoptan las medidas de cuarentena como una previsión. Asimismo, las que ya estaban se vuelven más estrictas y su extensión aumenta.

Todo esto se realiza en pro de mantener las cadenas de contagio a raya y evitar brotes explosivos del COVID-19. Lastimosamente, no toda los ciudadanos del país se encuentran conformes con estas medidas.

Mientras la crisis sanitaria se mantiene y empeora, la crisis económica también asoma su cabeza. Esto causa preocupación en la mente de muchos estadounidenses que terminan por pensar que es mejor exponerse a los efectos del virus que a los de una posible crisis económica.

La gota que derrama el vaso

Sumado a este estado mental, nos encontramos con las declaraciones dadas por el propio presidente de la nación, Donald Trump. En una de sus más recientes alocuciones dio a entender que las restricciones de la cuarentena deberían levantarse pronto.

Sobre todo porque, según él, ya todos los estados cuentan con los materiales suficientes como para llevar a cabo las pruebas de despistaje y determinar quiénes tienen o no COVID-19.

Esto ha desatado el descontento de las poblaciones que han sido obligadas a permanecer en sus hogares y a faltar a sus trabajos. Como consecuencia, las protestas se han desatado en todo el país para exigir que se retiren las restricciones de circulación y las medidas de confinamiento.

EE.UU. se inunda con protestas

Tan solo el domingo pasado dos grandes protestas tuvieron lugar en Estados Unidos. La primera se sostuvo en Washington y reunió por lo menos a 2.500 individuos en un solo espacio para protestar contra la cuarentena.

Asimismo, en Colorado se enfrentaron dos posturas cuando los manifestantes en contra de las medidas de aislamiento se encontraron con una contraprotesta de parte de los trabajadores de la salud.

Estos últimos se posicionaron en medio de algunas calles para cortar el paso a los otros manifestantes. La situación escaló cuando los gritos a las fuertes bocinas de los autos se transformaron en amenazas de parte de los motorizados de arrollar a los trabajadores solo para sacarlos del camino. Allí la policía incluso tuvo que intervenir para evitar que las cosas pasaran a mayores.

Asimismo, otras protestas también se han presentado en áreas de Texas, Wisconsin, Ohio, Minnesota, Michigan y Virginia, por mencionar algunas. En general, muchos han expresado su miedo a perder sus libertades individuales debido a las restricciones del COVID-19. Sumado a ello, otros han expresado su necesidad de ir a trabajar y su convicción de que el hacerlo o no debería ser una decisión personal y no tomada por el Estado.

Los riesgos

Esta forma de pensar ha sido la que ha activado a la población estadounidense para reunirse en las calles y comenzar a protestar por sus derechos. Aunque, en efecto, todos deberíamos tener asegurados nuestros derechos idividuales, estos terminan en donde comienzan los del otro.

El exponerse al virus no se trata de una decisión que solo afecte a un individuo sino que puede ser el catalizador de riesgos para toda una comunidad. Sobre todo si estos no se toman en serio las medidas de protección contra la enfermedad.

Los manifestantes no están tomando ni las precauciones mínimas

En Washington ha quedado prohibidas las reuniones de más de 50 personas. Claramente la última protesta supera este límite. Como una media de seguridad, los organizadores del evento pidieron a las personas que utilizaran mascarillas y otros materiales de protección.

Sin embargo, esto no ocurrió, la mayoría de las personas que asistieron no cumplieron con esta solicitud y se expusieron por completo a un posible contagio. Este patrón se ha visto repetido en las anteriores manifestaciones.

De seguir esto por este camino, pronto podrían comenzar a verse las consecuencias negativas de estas reuniones. Los picos de contagio podrían volverse más altos y los más de 700.000 afectados actuales podrían aumentar exponencialmente en poco tiempo a causa de las protestas.

La venta de armas se ha disparado en EE.UU.

Por si fuera poco, el incremento de los contagios no es el único riesgo que se encuentra actualmente en los Estados Unidos. De hecho, también, desde febrero, la compra de armas en la zona ha dado un salto monumental.

Sitios web como como Ammo.com ha anotado un aumento de al menos 68% en la compra de armas en su plataforma entre febrero y marzo. Ahora que la situación del COVID-19 se ha agravado, solo se puede pensar que este porcentaje ha aumentado.

El miedo y la incertidumbre son ahora los protagonistas de estas decisiones. Así como la gente acumula comida y papel higiénico, las armas también se han vuelto importantes para defenderse en caso de que ya no haya una autoridad que pueda hacerlo.

Este aumento en el tráfico de armas por las calles, el miedo al contagio, la incertidumbre por la economía y la frustración por la situación parece una receta perfecta para un desastre lleno de violencia. Por lo que, antes de que todo se salga de control, debería ser una prioridad establecer alguna forma de regular este problema.

¿La motivación? La situación económica

Es claro que todos podrían tener motivos diferentes por los que unirse a las protestas contra la cuarentena. Después de todo, muchos han expresado que lo hacen como una forma de defender sus derechos a la libertad.

Pero, la verdad es que una de las principales motivaciones tras todos estos movimientos podría ser el miedo a las consecuencias económicas. Para estos momentos, más de 22 millones de estadounidenses han declarado estar desempleados.

Tan solo en el último mes los números de este conteo solo han sabido aumentar y las proyecciones indican que, si no se levanta el bloqueo pronto, las cantidades subirán aún más. Si a esto se le suma que el propio Trump se encuentra fomentando el cese de la cuarentena, podemos entender el porqué detrás del clima de inestabilidad que hoy viven los Estados Unidos.

No todo está perdido

No todos los estadounidenses están de acuerdo con las medidas de Trump. Otros actores politicos como el gobernador Jay Inslee han también dado su opinión al respecto. Consideran que el presidente está “incitando a los ciudadanos a violar la ley” al animarlos a romper la cuarentena antes de tiempo.

Asimismo, el gobernador de Maryland, Larry Hogan, también dio a conocer su opinión al respecto en una entrevista hecha en CNN. En esta ha declarado que los clamores de Trump de que cada estado ya está preparado para realizar pruebas totales de despistaje son totalmente infundados.

Sumado a esto, una reciente encuesta realizada por el Pew Research Institute ha revelado que 2 de cada 3 estadounidenses no están de acuerdo con los manifestantes. De hecho, estos prefieren terminar la cuarentena después de lo necesario que antes de lo previsto.

Claramente, el país en estos momentos se encuentra conmocionado y está expuesto a muchas preocupaciones. Pero, afortunadamente, parece que no todos sus habitantes se han dejado inundar por el miedo a la hora de tomar sus decisiones.