Durante mucho tiempo los investigadores han visto las cualidades temperamentales tempranas como predisposiciones biológicas, rasgos duraderos que no desaparecen simplemente y que sientan las bases para el desarrollo de una personalidad más rica.

Hasta ahora, pocas investigaciones han podido mostrar estas relaciones empíricas, pero los resultados de un reciente estudio llevado a cabo investigadores de la Universidad de Maryland proporcionan evidencia sólida del impacto del temperamento infantil en la personalidad adulta.

Resultados a largo plazo

El temperamento se refiere a las diferencias individuales de base biológica en la forma en que las personas responden emocional y conductualmente al mundo. Durante la infancia, el temperamento sirve como la base de la personalidad posterior.

Un tipo específico de temperamento, llamado inhibición del comportamiento (BI, por sus siglas en inglés), se caracteriza por un comportamiento cauteloso, temeroso y evasivo hacia personas, objetos y situaciones desconocidas.

El estudio encontró que la inhibición del comportamiento en la infancia predice una personalidad reservada e introvertida en la edad adulta.

Se ha descubierto que la BI es relativamente estable en la infancia y la niñez, y que los niños con BI tienen un mayor riesgo de desarrollar desórdenes sociales y trastornos de ansiedad que los niños sin este rasgo específico.

Aunque estos hallazgos insinúan los resultados a largo plazo del temperamento infantil inhibido, solo dos estudios hasta la fecha han seguido a niños inhibidos desde la primera infancia hasta la edad adulta.

Para el estudio actual, los investigadores hicieron un seguimiento de 165 personas, todas reclutadas a los 4 meses de edad entre los años 1989 y 1993, en el transcurso de un cuarto de siglo.

Más propensos a ser introvertidos y reservados

Los participantes, tanto hombres como mujeres, realizaron tres actividades diferentes cuando tenían 14 meses, 15 y 26 años para medir la inhibición del comportamiento utilizando diferentes métodos. A los 14 meses de edad, los bebés fueron grabados en video mientras estaban expuestos a un extraño adulto, una sala de juegos desconocida y un nuevo robot de juguete.

Los investigadores observaron y registraron sus comportamientos, incluido el tiempo antes de tocar el juguete y el tiempo que pasaban cerca de su madre.

A los 15 años, el equipo hizo un registro de sus señales cerebrales cuando cometieron errores durante una tarea informática, también conocida como negatividad relacionada con errores (ERN, por sus siglas en inglés), una caída negativa en la señal eléctrica registrada desde el cerebro producto de respuestas incorrectas en la tarea, la cual refleja el grado en que las personas son sensibles a los errores.

Una señal de ERN más intensa se asocia con condiciones de internalización como la ansiedad, mientras que una más débil se ha relacionado con condiciones de externalización como la impulsividad y el uso de sustancias.

La inhibición del comportamiento en los niños se caracteriza por un comportamiento cauteloso, temeroso y evasivo hacia personas, objetos y situaciones desconocidas.

Once años después, a la edad de 26 años, los participantes fueron convocados una vez más para ser encuestados sobre su personalidad, relaciones, salud mental y vocación. El estudio encontró que los participantes que mostraron una BI alta cuando eran bebés eran más propensos a convertirse en adultos introvertidos y reservados y a reportar interacciones más bajas con familiares y amigos a los 26 años.

Un alto nivel BI a los 14 meses de edad predijo, a los 26 años, una personalidad más reservada, menos relaciones románticas y un menor funcionamiento social con amigos y familiares. Además predijo niveles más altos de psicopatología de internalización (problemas de salud mental) en la edad adulta, pero solo para aquellos que también mostraron señales ERN más pronunciadas a los 15 años.

Los marcadores neurofisiológicos, como la negatividad relacionada con el error, pueden ayudar a identificar a las personas con mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental internalizados en la edad adulta. Sin embargo, los autores del estudio descubrieron que la BI infantil no estaba asociada con logros vocacionales, educativos o los resultados de las relaciones románticas.

El equipo concluyó que el temperamento durante el primer año de vida tiene efectos duraderos en la edad adulta. No obstante, la investigación futura requerirá muestras más grandes y más diversas para establecer cuánto se pueden generalizar los hallazgos.

Referencia: Infant behavioral inhibition predicts personality and social outcomes three decades later. PNAS, 2020. https://doi.org/10.1073/pnas.1917376117