Desde que el brote del coronavirus inició y notamos que era altamente contagioso, la posibilidad de que nuestras mascotas pudieran ser una fuente de dispersión rondó nuestras mentes. Esta se vio reforzada cuando el primer caso de un perro contagiado con COVID-19 se presentó en Hong Kong.

Inmediatamente se llevaron a cabo estudios para determinar si la criatura representaba un riesgo de contagio. Afortunadamente, no se hallaron muestras de que esta pudiera serlo. Además, tampoco presentó síntomas graves, lo que indicó que la enfermedad no estaba atacando con fuerza a su organismo.

¿Qué otros animales pueden contagiarse con el COVID-19?

Luego de este primer caso, otros reportes aislados en el mundo también han revelado nuevas particulares situaciones de contagio. Ya se ha podido comprobar en la práctica que criaturas tan variopintas como los tigres, los gatos, los hurones y los monos, además de los perros, eran susceptibles al contagio.

Esto nos hizo comprender que sí era posible que los animales pudieran contraer el COVID-19. Sin embargo, no implicó que estos fueran capaces de transmitirlo. A pesar de que, en efecto, se plantea que esta enfermedad tuvo su origen entre los murciélagos, la verdad es que los estudios apuntan a que los humanos seguimos siendo los mejores anfitriones para este virus.

En pocas palabras, nosotros seguimos siendo la fuente más peligrosa de contagio y también el receptor más vulnerable al mismo. Por lo que, el énfasis de las medidas de precaución contra el contagio debe seguir estando en los humanos y no en los animales.

La “llave” universal del coronavirus

Estos nuevos datos que se han obtenido sobre los escasos reportes de contagio en animales nos permiten comprender un poco mejor bajo qué medios se contagia el SARS-CoV-2.

Los virus, para poder infectar el organismo, deben poder ingresar a las células del mismo. Para ello, se valen de lo que se llama “compatibilidad molecular” para alcanzar los receptores que hay en cada célula e ingresar a esta a través de ellos.

No todos los virus son compatibles con los mismos receptores, pero, los coronavirus han demostrado ser particularmente efectivos en este ámbito. De hecho, estos poseen una especie de “llave maestra” que les permite ser compatibles con una amplia variedad de receptores.

En el caso de los humanos, el receptor atacado es la proteína ACE2, común en la mayoría de los vertebrados. Obviamente los procesos evolutivos han hecho que ella tenga ciertas variaciones estructurales entre una especie y otra, pero su base sigue manteniéndose como un factor común.

¿Por qué solo algunos animales se pueden contagiar?

Las variaciones de dicha proteína ACE2 en las criaturas puede explicar el mayor o menor porcentaje de contagio de algunos animales. Por lo que se ha visto, algunos felinos, especialmente los gatos, parecen ser particularmente receptivos con el virus –lo que podría deberse a que la proteína ACE2 en estos es particularmente similar a la nuestra.

Sin embargo, no desarrollan los síntomas con intensidad, por lo que no son tan buenos dispersores de la enfermedad. De hecho, hasta ahora ningún estudio ha comprobado que los gatos sean capaces de transmitir el virus a un humano.

Por ahora, los humanos seguimos siendo la “pareja perfecta” para el COVID-19, por lo que, cada criatura que tenga una similitud con las partes vulnerables de nuestro sistema, será un posible anfitrión (menos calificado) para la enfermedad.

Aun así, se ha determinado que este no es siempre el único medio de contagios. En realidad, el primer contagio reportado con el perro en Hong Kong prueba que la exposición al virus también hace una diferencia.

Los canes no tienen una proteína ACE2 tan cercana a la nuestra como la de los felinos, pero una exposición constante a un ambiente en el que se encuentra la enfermedad puede ser suficiente para ocasionar un contagio. Por su parte, los hurones pasan por un proceso similar, aunque estos sí han demostrado desarrollar síntomas más notorios del COVID-19.

Otro caso que puede dar bases a la teoría de la exposición como factor determinante del contagio es el tigre en el zoológico del Bronx. Esta criatura, según parece, pudo haberse contagiado debido a que uno de sus cuidadores era portador del virus. Pero, hasta ahora, no ha causado el contagio de ningún otro empleado. Asimismo, sus síntomas, aunque notorios, fueron particularmente leves, tal vez debido a que su proteína ACE2 no es tan similar a la nuestra, ni a la de sus parientes lejanos, los gatos.

¿Pueden estos animales contagiarse entre ellos?

Por otra parte, se ha estudiado la posibilidad de que el virus pudiera comenzar a transmitirse directamente entre animales. Los estudios de laboratorio han probado que los gatos sí muestran esta posibilidad.

Pero los investigadores han aclarado que ello se ha dado bajo un entorno particularmente manejado en un laboratorio. Debido a lo que, para tener una respuesta más precisa, sería necesario emular las condiciones naturales en las que estos felinos usualmente se encuentran. Hasta el momento, parece que estas criaturas son buenos receptores, pero no tan eficientes dispersores para la enfermedad.

No hay motivo alguno para abandonar a nuestras mascotas

Como en muchas otras áreas que tienen que ver con el COVID-19 nuestro conocimiento sobre el alcance de este virus es limitado. No obstante, por ahora todo parece apuntar a que nuestras mascotas no son una fuente de preocupación.

Por lo que no habría que pensar en tomar medidas extremas como deshacerse de ellas solo para evitar el contagio. En caso de que ya se tenga el COVID-19, lo recomendable es aplicar medidas de aislamiento con el animal así como las que se tendrían con otro integrante de la casa.

En pocas palabras, se debe limitar el contacto físico, el uso de áreas comunes y además se necesita mantener un nivel de higiene alto y constante. Bajo ningún respecto es necesario alejar a la criatura de la vida familiar a causa de este virus. Pero, sí se podría intentar limitar el contacto de esta con otros animales o personas externas al hogar, para mantenerla más segura.

Animales salvajes, ¿las verdaderas víctimas?

Muchos de los científicos involucrados en estas investigaciones han mencionado que el motivo de su preocupación no es que los animales contagien a los humanos. En verdad, la inquietud de estos está en la posibilidad de que nosotros comencemos a contagiar a otras especies animales.

Sin un análisis directo es difícil saber exactamente qué criaturas podrían ser tan vulnerables como nosotros al coronavirus. Pero, sí es posible hacernos algunas ideas basados en el conocimiento que ya tenemos.

Por ejemplo, nuestros primos los primates podrían ser particularmente susceptibles, ya que su receptor ACE2 es bastante similar al nuestro. Esto podría ser perjudicial sobre todo si se extiende a especies que se encuentran ya en peligro de extinción. Ya que, no solo tendrían que luchar contra las amenazas externas que ya tienen, sino también contra las internas.

Además, el permitir que esta enfermedad llegue a la naturaleza y se esparza entre nuevas especies es darle la oportunidad de evolucionar. En cuyo caso, podría mutar lo suficiente como para ser la fuente de otro brote de una nueva variante del coronavirus en lo que esta pueda ser controlada.

Esto, a su vez, volvería a poner a girar la rueda de contagio y podría tener consecuencias fatales tanto para la especie humana como para los animales. Los científicos consideran que estos últimos podrían terminar por ser las verdaderas víctimas de toda la situación si no hacemos algo al respecto y, como motivación, comentan que ayudarlos a ellos implicaría también estar trabajando por nuestra propia seguridad.

Referencias:

Absence of SARS-CoV-2 infection in cats and dogs in close contact with a cluster of COVID-19 patients in a veterinary campus: https://doi.org/10.1101/2020.04.07.029090

SARS-CoV-2 neutralizing serum antibodies in cats: a serological investigation: https://doi.org/10.1101/2020.04.01.021196

Susceptibility of ferrets, cats, dogs, and other domesticated animals to SARS–coronavirus 2: DOI: 10.1126/science.abb7015