Muchas veces, solo por instinto, cuando nos encontramos en compañía de una persona que consideramos cercana, buscamos aumentar el contacto físico con esta. Por esto, los abrazos se convierten en un elemento común entre la familia y también los amigos más íntimos.

Naturalmente este acto puede ayudarnos a sentirnos reconfortados, seguros y con mejor ánimo. Asimismo, hace que los lazos entre amigos y familiares se fortalezcan. Es claro que un abrazo se asocia con cariño, familiaridad y apoyo.

¿De dónde vienen los abrazos?

Socialmente, los abrazos se aceptan bajo ciertas condiciones, pero estos no se han originado sobre convenios sociales, como tal vez sí lo han hecho otros tipos de saludos. De hecho, estos provienen de una conducta instintiva que forma lazos sociales a través del intercambio de contacto físico.

En pocas palabras, los abrazos son una conducta natural de nuestra especie. Y esta, como todas las herramientas evolutivas que hemos desarrollado con los siglos, realmente tiene funciones beneficiosas para nuestro organismo.

Es verdad que puede ser un poco complicado pensar en abrazar a otros justo cuando nos encontramos en medio de una cuarentena y con la necesidad de distanciarnos socialmente. Claramente este tipo de interacciones se han visto suspendidos por motivos de seguridad.

Sin embargo, esto no implica que nunca vayamos a repetirlos. Sobre todo porque, como hemos dicho, estos nacen de una necesidad de interrelacionarnos con los de nuestra especie e incluso con otras –sí, también creamos lazos con nuestras mascotas a través de contacto físico y abrazos, tal vez con ellas incluso un poco más que con otros humanos, por la falta de otras vías, como el habla, para expresar las emociones.

En cualquier caso, lo cierto es que los abrazos más pronto que tarde volverán a nuestras vidas, simplemente está en nosotros abrazar. Pero, por ahora, conviene conocer todos los beneficios que estos nos traen, para que, cuando podamos volver a darlos, aprendamos a disfrutarlos y apreciarlos incluso más.

Los abrazos pueden ayudarnos a lidiar con el estrés y situaciones desagradables

Una de las principales que se pueden ver en los abrazos, además de ser una clara muestra de afecto, es la de ser reguladores del humor. Siempre nos veremos expuestos a situaciones desafiantes que nos hagan caer en un estado de estrés.

Para esto, los abrazos pueden ser una gran solución. Una investigación publicada recientemente en la revista virtual PLOS One dio un poco más de luces sobre esta posibilidad. Su investigación incluyó a más de 400 individuos y determinó que las emociones negativas eran significativamente menores en personas que habían recibido abrazos regularmente.

Cuando los abrazos fueron una constante durante el día, el buen humor prevaleció sobre el malo, incluso cuando hubo circunstancias estresantes durante la jornada. Los científicos evaluaron muchas variables, pero ninguna mostró tener una influencia significativa en el resultado.

Sin importar el género, la edad, la etnia, el estado civil, el humor habitual o la cantidad de interacciones sociales que los participantes tuvieran, todos mostraron mejorías en su ánimo después se ser abrazados.

La investigación corroboró que los abrazos pueden estimular el cerebro para que este disminuya la actividad de las áreas dedicadas al manejo del estrés. Por otra parte, también mostró que se estimulan otras zonas asociadas con el refuerzo de comportamientos y se liberan hormonas reguladoras del humor como la oxitocina (la “hormona del amor”, como algunos la llaman).

Eso sí, esta sensación de alivio que producen los abrazos si puede cambiar dependiendo de la fuente de estos. Por ejemplo, no tendremos la misma sensación al abrazar a un amigo que al abrazar a un completo extraño.

Otra investigación realizada por Robin Dunbar, profesor de Psicología Evolutiva en la Universidad de Oxford, comprueba que las personas (y el organismo) cambian su reacción al abrazo según de quien provenga.

Abrazar mejora nuestro sistema inmunológico

Por otra parte, no es solo nuestro ánimo el que recibe un impulso positivo de los abrazos. En realidad, otra investigación realizada en el 2015 por investigadores de la Universidad Carnegie Mellon comprobó que también puede ser un beneficio para nuestro sistema inmunológico.

Efectivamente, aquellas personas que recibieron abrazos con frecuencia, se mostraron menos propensos a contraer enfermedades como la gripe o el resfriado común. Asimismo, en los casos en los que su primera defensa cayó y fueron infectados, los síntomas fueron más leves y la duración de la enfermedad más corta en comparación con aquello que casi no recibían estos intercambios de contacto físico.

La muestra de casi 400 adultos mostró que, quienes daban y recibían abrazos frecuentemente tenían un sistema inmunológico un 32% más eficiente que quienes no lo hacían con regularidad.

Está bien, sí, justo en momentos como estos la idea de que un abrazo puede mejorar nuestro sistema inmunológico suena un poco irónica. Es claro que ahora esto no es una posibilidad ni es recomendable. Pero, en circunstancias normales, aumentar la cantidad de abrazos que recibimos en el día podría ayudarnos a tener no solo un mejor humor, sino una mejor salud general.

Mientras más abracemos, más sano estará nuestro corazón

Aun moviéndonos por el campo de la salud, podemos notar que los abrazos no solo son buenos para mantenernos alejados de las enfermedades. En realidad, estos también pueden ser una ayuda para conservar nuestra buena salud cardiovascular.

El estudio que comprobó esto estuvo compuesto por 200 voluntarios. Estos se dividieron en dos grupos. Los primeros 100 pasarían 10 en una habitación con sus parejas tomándose de las manos y 20 segundos adicionales abrazados. Por su lado, el segundo pasaría la totalidad del tiempo en silencio.

A ambos grupos se les monitoreó la presión arterial y el ritmo cardiaco antes, durante y después de la prueba. Los de la primera sección mostraron niveles significativamente más bajos que los de la segunda. Es decir que, aquellos expuestos a muestras de afecto como tomar de las manos o abrazar pueden ayudar a mantener el corazón funcionando a ritmos más saludables.

Abrazar disminuye nuestros miedos y aumenta nuestra confianza

Por otra parte, nuestra mente no solo es capaz de encontrar confort en los abrazos. Realmente estos también pueden llegar a ser una fuente de calma para nuestra mente.

Se pudo comprobar esto gracias a una serie de estudios que se publicaron en el portal Psychological Science, específicamente en el diario Association for Psychological Science. Dentro de sus conclusiones generales, se vio como un factor común que contactos físicos como los abrazos bajan los niveles de ansiedad en las personas con baja autoestima. Sumado a ello, también notaron que son una forma segura de ayudar a estos individuos a integrarse en relaciones sociales nuevas.

¿Abrazar o ser abrazado?

Un detalle curioso que pudieron encontrar durante la investigación fue que el abrazo no necesariamente debía ser compartido entre dos personas. De hecho, el abrazar objetos inanimados como por ejemplo, un oso de peluche, como el usado en la investigación, puede ayudar a las personas a calmarse y evitar los pensamientos ansiosos recurrentes.

Por lo que, es posible notar que los efectos positivos de los abrazos no se hacen presentes solo cuando somos los receptores de estos. Según parece, el ser quienes los den también puede poner a nuestro cerebro a trabajar.

Sentimos el dolor con menos intensidad cuando nos abrazamos

Siguiendo con los beneficios de los abrazos, no podemos dejar de mencionar que estos pueden ser verdaderos inhibidores del dolor. Ya se ha confirmado que el contacto físico en general sirve como un analgésico entre las parejas.

Sin embargo, otras investigaciones específicas, como la llevada a cabo con pacientes con fibromialgia mostraron las capacidades específicas de los abrazos. Al parecer, estos son capaces de activar la liberación de unos neuropéptidos conocidos como endorfinas.

Estas pequeñas moléculas ayudan a las neuronas del cerebro a comunicarse. Específicamente, su labor es controlar el sistema que regula el dolor en el organismo y ayudar a disminuirlo. Su efecto es parecido al de los opiáceos como la morfina. Pero, en realidad, es 30 veces más efectivo, menos adictivo y, como vemos, propio de nuestro organismo.

Abrazar es otra forma de comunicarnos

Por si todo lo demás fuera poco, es necesario apuntar que abrazarnos es otro medio que tenemos para comunicarnos con el entorno. A través de un abrazo una persona puede expresar muchas emociones como la tristeza, la sorpresa, el dolor, la alegría, el cariño y la añoranza, entre otros.

Para comprobarlo, una investigación se dedicó a determinar cuánta información podría comunicar un extraño a otro solo a través de este tipo de contactos. Como resultado, se vio que el rango de emociones que podían expresarse fue desde la ira, el miedo, la tristeza y el asco, hasta el amor, la gratitud, la felicidad, y simpatía.

El ser humano es social por naturaleza, lo sabemos. Por lo que, no es sorprendente entonces que, esta conducta tan recurrente en nosotros se convierta también en una forma de interactuar socialmente con quienes se encuentran en nuestro entorno.

En resumen, abrazar literalmente nos hace más felices

Ya lo hemos mencionado varias veces, pero, para dejarlo claro, es importante comprender que los abrazos son claves para nuestra felicidad. Estos, como ya sabemos, son una fuente segura de oxitocina para nuestro cerebro.

Esta es capaz de combatir hormonas estresantes como el cortisol y disminuir sus efectos, puede diluir sentimientos de ansiedad en las personas, ayuda a tener más confianza, mejora el humor en general y, además, como si no fuera lo demás suficiente, es vital a la hora de formar lazos de amistad y afecto con otros.

Su presencia en el cerebro se relaciona con el sistema de recompensas del mismo. El que ella aparezca durante una interacción social entrena al cerebro para querer repetir dicha interacción. Sumado a ello, hace a nuestro cuerpo más fuerte y menos propenso a enfermedades.

En resumidas cuentas, abrazar frecuentemente nos lleva a ser más saludables, a tener un círculo social más fuerte y a ser más felices ante cualquier circunstancia.

Los abrazos contribuyen al crecimiento sano de los niños

Abrazar a otros, como lo hemos visto puede ser de mucha ayuda para nosotros a cualquier edad. No obstante, cabe destacar que llegan a ser de vital importancia para los niños durante su crecimiento. Los niños que reciben mimos y abrazos constantes, que duren al menos 20 segundos, durante su infancia, suelen crecer con mejor salud tanto física como mental.

Ya sabemos que los abrazos hacen que nuestro cerebro libere oxitocina. Esta puede hacer que nuestro humor mejore y nuestros niveles de estrés se mantengan bajos. En los más pequeños, esta hormona también es responsable del crecimiento, al estimular la salida de agentes de crecimiento como el IGF-1.

Por lo que, una mayor producción de esta se traduce en un cuerpo fuerte, un sistema inmune bien desarrollado y una mente saludable –no solo psicológicamente, sino también desde el punto de vista físico. Ya que la oxitocina también favorece, con el agente NGF, el crecimiento del cerebro y la construcción de conexiones entre las neuronas. Como si fuera poco, la oxitocina también favorece la aparición de hormonas tiroideas en el plasma, lo causan que las heridas sanen más rápido.

Otro plus de los abrazos es que actúan, como ya lo hemos dicho, como reguladores de las emociones. Esto puede ser particularmente beneficioso en los niños pequeños, ya que los abrazos han demostrado ser la mejor manera de calmar las rabietas de los niños pequeños.

Contrario a muchas creencias, esto no es interpretado por el bebé como una recompensa por su actitud, ni tampoco usa las rabietas para manipular a sus padres. Muchas veces, estas surgen de un verdadero descontrol de las emociones que pueden regularse con factores como la oxitocina y las endorfinas. Los abrazos también se traducen en niños más resilientes, que manejan mejor el estrés.

¿Qué pasa si los niños no reciben suficientes abrazos?

Así como su presencia tiene efectos positivos, su falta puede ser muy negativa para el organismo. Uno de los primeros cambios que se ven es el debilitamiento de los lazos entre padres e hijos. Crecer en una familia que no ofrece este tipo de contacto físico puede hacer que la relación futura entre el niño y sus progenitores sea más distante.

Esta conducta se puede explicar biológicamente debido a lo que la falta de abrazos le hace a un cuerpo en crecimiento. La ausencia de estos puede, primero, causar que un conjunto de nervios que van desde la médula espinal hasta el abdomen no se desarrollen adecuadamente.

Estos se relacionan con los comportamientos empáticos y la conformación de lazos sociales. Con ellos funcionando a medias, nos encontramos con individuos más distantes que pueden tener problemas para socializar.

Asimismo, las glándulas que liberan la oxitocina también pueden verse afectadas. De este modo, la persona podría tener problemas en su adultez para entender los trucos de la socialización y ser más solitaria. Sumado a esto, estos individuos usualmente suelen encontrarse menos cómodos con el contacto físico.

¿Por qué algunas personas no disfrutan los abrazos?

A pesar de todos los beneficios que los abrazos pueden tener, realmente podemos encontrarnos con individuos que no suelen disfrutar de estos. En general, estos se presentan cuando, como ya mencionamos, durante su crianza no fueron tan expuestos a estos.

Esta creencia se confirmó en el 2012 por un estudio publicado en Comprehensive Psychology. Gracias a él se pudo notar que quienes estaban menos cómodos con el contacto físico y los abrazos, usualmente no lo habían tenido tan frecuentemente en su infancia.

Por supuesto, en algunas excepciones se pudo ver reacciones contrarias, en las que los niños, en la vida adulta presentaron una necesidad compulsiva de dar y recibir este tipo de muestras de contacto físico. En cualquier, caso, la falta de este en la niñez es la que suele causar su rechazo en la adultez.

Sin embargo, esto no es una sentencia de por vida. Si la persona lo desea, poco a poco puede intentar incluir los abrazos en su vida. En caso de que el rechazo al contacto sea muy fuerte, tal vez lo mejor sea primero recurrir a los profesionales para tener un acompañamiento adecuado durante el proceso.

Por otra parte, si el contacto físico es manejable, y son solo los abrazos los que se muestran problemáticos, lo mejor es simplemente intentarlo despacio. De este modo, la persona puede ir abriéndose a su círculo de confianza y, paso a paso, comenzar a disfrutar de los múltiples beneficios psicológicos y físicos que abrazar nos trae.

¿Qué hacer en este tiempo en el que no podemos abrazar a otros?

Efectivamente, la pandemia del coronavirus nos ha forzado a quedarnos en nuestros hogares para combatir su proliferación. Esto, más las medidas de prevención de distanciamiento social, han hecho que nuestra forma de relacionarnos con el ambiente cambie.

Justo ahora, este aislamiento puede tener muchas consecuencias negativas. Sobre todo si no se cuentan con las estrategias necesarias para combatir con el posible sentimiento de soledad que este genera.

Quienes estén en cuarentena con su familia y no deban salir de sus hogares por trabajo u otros motivos, aún pueden disfrutar de los beneficios de los abrazos en estos momentos. Esto, sobre todo ahora, puede ser extremadamente positivo como una forma de mostrar apoyo entre la familia, reforzar lazos y combatir las emociones negativas que en la actualidad proliferan.

Por otra parte, quienes estén solos tendrán que valerse de otras formas para combatir el estrés. Como una posibilidad, podrían aprovechar las ventajas de la tecnología para reunirse con su familia y amigos de forma virtual. En efecto, esto no reemplazará el contacto físico, pero ver y hablar con alguien que aprecias, aunque sea a través de una pantalla, podrá ofrecer un momento de alivio al cerebro que tu organismo lo agradecerá.

Todos lo sabemos, estos no son tiempos fáciles. El mundo se encuentra en pausa y la incertidumbre reina. Justo en momentos como estos a muchos nos vendría bien un abrazo. Pero no te preocupes, si todos seguimos haciendo nuestra parte, hasta esta pandemia tendrá que ceder. Hasta entonces, ¿por qué no ir pensando a quiénes quieres abrazar apenas la cuarentena termine?

Referencias:

Does Hugging Provide Stress-Buffering Social Support? A Study of Susceptibility to Upper Respiratory Infection and Illness: https://doi.org/10.1177/0956797614559284

Meanings of Hugging: From Greeting Behavior to Touching Implications: https://doi.org/10.2466/02.17.21.CP.1.13

Motivational effects of opioids: Evidence on the role of endorphins in mediating reward or aversion: https://doi.org/10.1016/0091-3057(85)90086-3

Oxytocin receptor gene (OXTR) is related to psychological resources: https://doi.org/10.1073/pnas.1113137108

Receiving a hug is associated with the attenuation of negative mood that occurs on days with interpersonal conflict: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0203522

THE EFFECTS OF EXTRA TACTILE STIMULATION ON A GROUP OF INSTITUTIONALIZED INFANTS: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14279691

Topography of social touching depends on emotional bonds between humans: https://doi.org/10.1073/pnas.1519231112

Touch May Alleviate Existential Fears for People With Low Self-Esteem: https://www.psychologicalscience.org/news/releases/touch-may-alleviate-existential-fears-for-people-with-low-self-esteem.html

Touch the Pain Away: New Research on Therapeutic Touch and Persons With Fibromyalgia Syndrome: https://journals.lww.com/hnpjournal/pages/articleviewer.aspx?year=2004&issue=05000&article=00006&type=abstract#

Warm partner contact is related to lower cardiovascular reactivity: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15206831