El COVID-19 es la enfermedad más popular en el mundo desde hace cinco meses. Las advertencias emitidas por los gobiernos, las agencias de salud y la gran cantidad de información que circula en Internet han dejado bien claro que se trata de una situación de cuidado y que lo mejor es quedarse en casa para evitar contagiarnos.

Sin embargo, aunque el mundo esté parcialmente paralizado debido a la pandemia, el tiempo no para. Podemos evitar enfermarnos de COVID-19, pero eso no necesariamente impide que nos enfermemos de otra cosa, sobre todo si nuestro estilo de vida y condiciones genéticas contribuyen con ello.

El problema es que, con la orden de distanciamiento social, y los hospitales recibiendo pacientes contagiados, puede que sintamos miedo de ir a consulta médica para atender otra afección que nos aqueje.

Esto es algo que está ocurriendo en los Estados Unidos, donde los médicos de varios hospitales han notado que hay menos pacientes internados por ataques cardíacos, en un momento en que se esperaba un aumento. En este contexto, las personas podrían estar ignorando los síntomas de un infarto por temor a ir a la sala de emergencias.

Los pacientes están tardando en buscar atención médica

Los hospitales estadounidenses han visto una reducción de 38 por ciento en la llegada de pacientes con ataques cardíacos desde el 1 de marzo.

La Dra. Martha Gulati, editora en jefe de CardioSmart.org, un sitio web dedicado a la educación para pacientes dirigido por el Colegio Americano de Cardiología, comentó que este hallazgo se dio a conocer cuando sus colegas empezaron a a hablar de casos en los que los pacientes esperaron tanto para llamar al 911 que llegaron a experimentar los peores síntomas de su afección.

Fue entonces cuando los cardiólogos empezaron a utilizar la red social de Twitter para compartir este tipo de experiencias, lo que llevó a que una comunidad de cardiología llamada Angioplasty.org realizara una encuesta informal en la plataforma para tener una idea más clara de lo que estaba pasando.

En efecto, la mayoría de los médicos que participaron indicó que su hospital había visto al menos una caída del 40 por ciento en los ingresos por ataque cardíaco, aunque esto no es un tipo de evidencia comparable a la de un estudio científico bien ejecutado.

Sin embargo, un artículo publicado en Journal of the American College of Cardiology confirmó que en cada uno de los nueve grandes hospitales de los Estados Unidos, el número de pacientes con ataque cardíaco había disminuido significativamente durante la pandemia.

¿Por qué los pacientes cardíacos se están quedando en casa?

Cuando se cree que un paciente está experimentando un ataque cardíaco, los médicos tienen como rutina enviarlos al laboratorio de cateterismo para realizar el procedimiento correspondiente para detectar y eliminar cualquier bloqueo en las arterias.

El estudio revela que, desde el 1 de marzo de 2020, los hospitales estadounidenses han experimentado una reducción promedio del 38 por ciento en las activaciones de cateterismo cardíaco en los laboratorios.

Para el Dr. Santiago García, cardiólogo e investigador de la Fundación del Instituto del Corazón de Minneapolis, líder de este estudio, se trata de un resultado contradictorio y desconcertante, ya que las personas con enfermedad cardíaca tienen mayor riesgo experimentar síntomas graves si se contagia con COVID-19.

Miedo y confusión

Indicó que es necesario indagar en las causas detrás de esta reducción en la recepción de pacientes cardíacos, pero especuló que puede deberse tanto al miedo como a los malentendidos y desinformación.

El miedo no se limita únicamente a contagiarse la nueva infección, sino a tener que separarse de sus familias, o sus hijos, por ejemplo, en caso de que se trate de padres de niños pequeños.

Mientras que los malentendidos pueden derivarse de la gran cantidad de información a la que estamos expuestos diariamente: los mensajes de quedarse en casa pueden estar creando ideas erradas de que debemos dejar de lado la atención a otras enfermedades a causa de la pandemia.

“Ese es un buen mensaje para el público en general”, apuntó García. “Pero no estaba destinado a personas con síntomas de ataque cardíaco. Usted no puede tratar un ataque cardíaco usted mismo”.

Síntomas de atención

Es por ello que CardioSmart.org lanzó una campaña especial para informar al público sobre el grave riesgo que corren las personas al ignorar los síntomas de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.

Los síntomas de ataque cardíaco pueden incluir dolor u opresión en el pecho, dificultad para respirar, mareos, náuseas e incomodidad en la mandíbula, el brazo o la parte superior de la espalda.

Mientras que los de accidente cerebrovascular incluyen entumecimiento o debilidad repentina en la cara, brazo o pierna; pérdida del equilibrio; y confusión o problemas para hablar o entender.

Sea cual sea la situación, es necesario prestar atención a la aparición de dichos síntomas en conjunto y actuar rápidamente. Sin lugar a dudas, esto puede hacer la diferencia entre vivir o morir.

Referencia:

Reduction in ST-Segment Elevation Cardiac Catheterization Laboratory Activations in the United States during COVID-19 Pandemic. http://www.onlinejacc.org/content/early/2020/04/07/j.jacc.2020.04.011