Durante los últimos meses, nos hemos visto en la penosa necesidad de mejorar nuestros hábitos de higiene e incluso de alejarnos unos de otros para evitar contagiarnos con un nuevo coronavirus que ha conmocionado al mundo causando un pandemia.

La situación ha sido bastante difícil de llevar para los adultos en diferentes aspectos, pero quizás el impacto sea también significativo en los niños. En un artículo publicado en The Conversation, Chunjie Zhang, profesora asociada de alemán, Universidad de California, aborda algunos de los efectos que puede tener la evasión del toque en los humanos.

¿La vista o el tacto?

Zhang cita al filósofo alemán del siglo XVIII, Johann Gottfried Herder, quien escribió en un tratado sobre el sentido del tacto en 1778 que cuando los niños estiran, agarran, levantan, pesan, tocan y miden cosas, adquieren “los conceptos más primarios y necesarios, como cuerpo, forma, tamaño, espacio y distancia”.

En la época de la Ilustración, los europeos consideraban la vista como el sentido más importante porque gracias a ella podemos percibir la luz, y este era un elemento de vital importancia en aquel momento, era el símbolo de la verdad filosógica, la ilustración y los hechos confirmados por la ciencia.

Sin embargo, esta idea fue bien criticada por otros eruditos de la época como Herder y Denis Diderot. El primero, por ejemplo, escribió que “la vista revela meramente formas, pero el tacto solo revela cuerpos: que todo lo que tiene forma se conoce solo a través del sentido del tacto y que la vista solo revela… superficies expuestas a la luz”. Y mucha razón tiene.

La importante función de nuestra piel

A pesar de que la vista nos proporciona mucha información valiosa, el deleite a través de los colores y las formas visibles a la luz y contemplar de una forma sencilla nuestro entorno, el tacto es un sentido particularmente importante para nosotros.

“Para Herder, nuestro conocimiento del mundo, nuestra incesante curiosidad, se transmite y se sacia fundamentalmente a través de nuestra piel”, señala Zhang en su artículo, y recuerda lo privilegiadas que son las personas que no pueden ver.

En palabras de Herder, los ciegos “pueden desarrollar conceptos de las propiedades de los cuerpos que son mucho más completos que los adquiridos por los videntes”, lo cual ciertamente es un beneficio sobre los que dependen meramente de la luz durante su existencia.

Además, muchas veces la vista supone distracciones superfluas y nos impide contemplar de manera más profunda lo que nos interesa. El tacto es un sentido singular y poderoso, pero muy subestimado.

Lo que nos perdemos durante la pandemia

Por su parte, David Linden, un neurocientífico y autor del libro “Touch: The Science of Hand, Heart, and Mind”, destaca que la función del sentido del tacto, que se desarrolla desde la estadía en el útero, cumple funciones muy diversas en la vida de los humanos.

Los bebés prematuros tienen más probabilidades de sobrevivir si sus padres los sostienen con regularidad en lugar de mantenerlos solos en incubadoras durante largo tiempo. De hecho, los niños con muy poco contacto con sus padres muestran más problemas de desarrollo.

Gracias a la piel, los jugadores profesionales de algún equipo deportivo pueden unirse y dar ánimos antes de una partida, e incluso celebrar y felicitar a otros miembros del equipo por medio de abrazos.

Por medio de la piel podemos reconfortar a otros cuando se sienten tristes o desanimados, expresar y recibir afecto, y por supuesto, desenvolvernos mejor socialmente. Se trata de un órgano con una gran importancia, y sin lugar a dudas, la reducción de su uso como resultado de esta pandemia nos ha dejado desprovistos de muchas comodidades.

Hemos logrado adaptarnos por el momento, siguiendo el trabajo y el aprendizaje en casa, pero recordemos que estos son espacios y recursos momentáneos elaborados por la humanidad. La madre naturaleza por sí sola nos ayuda a aprender y nos proporciona bienestar, lo cual ha sido corroborado por varios estudios.

Ciertamente, al evitar tocar lo que está fuera de nuestro hogar, o lo que ingresa desde el exterior, nos estamos privando de algo. Pero es justo y necesario en este momento. El distanciamiento social es la forma más efectiva para contener la propagación y evitar más muertes por COVID-19, y debemos seguir apegados a ello durante un tiempo.

Referencia:

What’s lost when we’re too afraid to touch the world around us? https://theconversation.com/whats-lost-when-were-too-afraid-to-touch-the-world-around-us-135910