La ciencia y la medicina son un par de campos que nunca dejan de actualizarse. Si quieren poder estar a la par con el avance del mundo, estas no pueden parar de investigar, procesar y distribuir nuevos contenidos.

Por ello, incluso cuando el mundo se mueve en la actualidad alrededor de la pandemia del COVID-19, no implica que otras investigaciones no puedan tener lugar. Una que se ha destacado por sus posibilidades de uso futuras ha sido la recientemente publicada en la revista virtual ACS Applied Materials and Interfaces.

En esta, los científicos e ingenieros que participaron en el proyecto presentan lo que han identificado como un microdispositivo de nueva generación para la detección de partículas. Con él la forma de detectar, aislar y analizar tanto bacterias como virus podría no volver a ser la misma.

Un dispositivo de nueva generación para la detección de virus y bacterias

La idea de esta creación es que sus utilidades sean inversamente proporcionales a su tamaño. A diferencia de otros sistemas de detección de partículas actuales, este se trata de un sistema de dimensiones reducidas que se puede llevar de forma portátil a dónde se necesite.

Sin embargo, el secreto de su funcionamiento se encuentra en las nanoperlas magnéticas que se encuentran en su interior. Es gracias a ellas que las partículas mínimas de los virus y las partículas de los virus y bacterias se pueden aislar de una forma más detallada.

Por lo general, uno de los problemas al estudiar las partículas de estos elementos es la dificultad para obtener muestras con grandes concentraciones de estas. Gracias al funcionamiento de este reciente microdispositivo esto ya no será un problema, sobre todo en elementos líquidos y fluidos corporales.

¿Cómo actúan estas nanoperlas magnéticas?

Ahora, es imperante hacer un paréntesis para comprender por qué las nanoperlas del equipo pueden ofrecer tal mejoría en los muestreos. En primer lugar, sus campos de atracción magnéticas las hacen altamente efectivas al separar los patógenos del resto de las partículas que se encuentren en los fluidos.

Estas sumadas con la actividad del dispositivo en el que se aumenta la velocidad del flujo de los líquidos –y, por consiguiente, se aíslan levemente las bacterias del resto de los contenidos– permiten un aumento en la eficiencia de la recolección de muestras.

Además de esto, los canales que se encuentran en cada una de estas permiten una recaudación rápida y más eficiente de las bacterias o virus estudiados. Estos resultados se obtienen debido a la forma de dichos canales que, al ser anchos y poco profundos, atrapan las moléculas con facilidad.

Finalmente, todo esto contribuye para que las muestras no solo sean más puras, sino que los patógenos estén presentes en una concentración mayor. Lo que, al final, se traduce como una muestra más completa para realizar los estudios y análisis pertinentes.

Será una herramienta vital para detectar y aislar cepas resistentes

Uno de los principales usos que los ingenieros y científicos le han visto a este equipo tiene que ver con el aumento de su precisión. Si todo lo antes mencionado se desenvuelve satisfactoriamente, entonces las muestras más completas podrían ayudar a identificar cepas resistentes tanto de virus como de bacterias.

Al poder hacer esto, se hace más fácil estudiar el patógeno, qué lo hace más fuerte que otros y –aún más importante– cómo combatirlo. Sumado a ello, partículas difíciles de captar como las del actual coronavirus o las del ébola podrían estudiarse ahora con más facilidad.

La meta final

Por los momentos, este equipo ha mostrado ser altamente eficiente tanto para analizar líquidos como el agua y el plasma humano. Ahora, el siguiente nivel que persiguen los científicos es hacer que este sea capaz de realizar recolecciones de patógenos directamente desde una muestra de sangre.

Para lograrlo, ya han ideado la idea de utilizar un nanotamiz y optar por el aislamiento secuencial de los elementos de la muestra. Por ahora, esto último apenas se trata de una propuesta para el futuro. Pero, de conseguirlo, podría convertirse en una herramienta que facilitaría muchos procesos de investigación, al hacerlos más cortos y con resultados más fiables.

Referencia:

Rapid Escherichia coli Trapping and Retrieval from Bodily Fluids via a Three-Dimensional Bead-Stacked Nanodevice: DOI: 10.1021/acsami.9b19311