Las bebidas alcohólicas no son indispensables para los seres humanos, pero irónicamente su consumo está bastante extendido, y muchos lo llevan a los excesos. De hecho, beber más de la cuenta es un patrón muy común y peligroso que puede llevar al desarrollo de adicción y otros trastornos.

Esto, sin lugar a dudas, representa un problema de salud pública digno de atención en muchas partes del mundo, por lo que durante un buen tiempo se han desarrollado investigaciones dirigidas a entender mejor cómo ocurren estos procesos a nivel cerebral.

Recientemente, un equipo de investigadores financiados por los Institutos Nacionales de Salud de la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC) presentó un estudio que se publicará en Neuropharmacology que revela una forma de reducir este tipo de excesos nocivos.

Sus hallazgos sugieren que desactivar un sistema de señalización de estrés en un área del cerebro encargada de la motivación y las emociones puede disminuir el consumo excesivo de alcohol en las personas.

Atracones

Partamos de que el Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo, o NIAAA, define un atracón como la acción de beber hasta el límite legal de intoxicación en un lapso de dos horas.

“Se trata de cuatro bebidas estándar para una mujer o cinco bebidas para un hombre, consumidas durante un período de aproximadamente dos horas”, añadió Howard C. Becker, Ph.D., director del Centro de Investigación de Alcohol de Charleston y profesor en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento..

Por otro lado, “una bebida se define como aproximadamente una lata de cerveza de 12 onzas, un vaso de vino de cinco onzas o un trago estándar de 1.5 onzas de licores destilados”, señaló, añadiendo que los tamaños de las porciones pueden variar en función del porcentaje de alcohol puro en la misma.

Y aunque muchos lo vean como algo bueno, beber en exceso es un comportamiento destructivo, y la comunidad médica tiene como objetivo frenarlo. Es por ello que en su investigación, Becker y sus colegad probaron una estrategia con potencial para reducir el consumo excesivo de alcohol.

Sistema anti-recompensa

Se enfocaron en el sistema receptor de opioides, el cual, el contacto con la morfina, la heroína y la oxicontina/oxicodona, puede producir placer, lo cual conlleva al desarrollo de adicciones.

Sin embargo, un receptor de opioides conocido como kappa parece tener una reacción diferente, totalmente contraria. En lugar de sentimiento de placer, produce estrés y descontento.

“El sistema receptor de opioides kappa es la antítesis de otros receptores opioides “, explicó JR Haun, estudiante graduado en el laboratorio Becker y primer autor del artículo. “A menudo se lo conoce como un sistema anti-recompensa”.

Receptores de opioides kappa

Bien sabemos que al beber, las personas experimentan efectos positivos, y esto se debe en parte a la activación de los receptores opioides, que reaccionan causando placer. Pero también sabemos que al terminar de beber, empiezan las náuseas, el dolor de cabeza y otros síntomas de abstinencia, y esto ocurre porque el sistema receptor de opioides kappa se ha activado.

Aunque no está claro, es un hecho que los receptores opioides kappa juegan un papel importante en el estado emocional negativo que propicia el consumo de alcohol al punto de ocasionar trastornos.

Por ende, los investigadores plantearon la hipótesis de que apagar estos receptores podría disminuir el consumo excesivo de alcohol. Y sí, suena contradictorio, pero basaron esta idea en que el sistema receptor de opioides kappa puede impulsar el consumo compulsivo.

Ratones bebiendo libremente

Para probar su hipótesis, Becker y Haun identificaron la región específica del cerebro involucrada con el consumo excesivo de alcohol impulsado por los receptores opioides kappa, dando con una red de estructuras llamada amígdala extendida.

Entonces usaron un modelo de ratón a los que les inactivaron específicamente los receptores opioides kappa en la región de la amígdala extendida introduciendo un droga capaz de bloquearlos.

Los ratones podían beber libremente durante cuatro horas cada noche. “Los ratones beberán suficiente alcohol en este período de tiempo relativamente corto para alcanzar los niveles de alcohol en la sangre que lo definirían como un episodio compulsivo”, dijo Becker.

Los investigadores notaron que los receptores kappa de la amígdala extendida no lograron erradicar por completo el consumo, pero sí lo redujo a un nivel más moderado, equivalente a una copa de vino en la cena en lugar de una botella.

Se trata de un hallazgo que podría tener implicaciones muy importantes en materia de trastornos relacionados con el alcohol. El simple bloqueo de receptores de opioides kappa en la amígdala extendida puede funcionar como una terapia para disminuir el consumo excesivo de alcohol y reducir la prevalencia de trastornos de este tipo.

Referencia:

Kappa opioid receptors in the bed nucleus of the stria terminalis regulate binge-like alcohol consumption in male and female mice. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0028390820300502?via%3Dihub