¿Alguna vez te ha pasado que yendo en un transporte público, nos levantamos para dar el asiento a una persona de tercera edad y esta rechaza la oferta? Si bien muchos jóvenes consideran esto justo y necesario, muchos adultos mayores prefieren ir parados y demostrarse a sí mismos que aún son bastante fuertes.

La llegada del coronavirus ha acentuado aún más la creencia de que las personas mayores son frágiles y que necesitan de la protección de los más jóvenes. Y aunque es una buena oportunidad para sacar a flote nuestro sentido más altruista, también es necesario hacerlo de una manera prudente.

Muchas personas han adoptado una actitud más paternal o condescendiente con los adultos mayores en estos meses. Pero Jake Harwood, profesor de comunicación en la Universidad de Arizona, indican que la forma en que se comunican y se aplican estos cuidados adicionales también es importante más allá de la intención.

La vejez como una segunda infancia

Harwood ha hecho de mención de una situación que seguramente ha vivido alguno de nuestros lectores. Algunas personas de mediana edad han informado que sus padres, ya en la tercera edad, no están tomando en serio las recomendaciones de los expertos en salud de quedarse en casa.

Entonces estos hijos grandes se siente en una posición intermedia que da la idea de ser la más sensata de la vida y hacer que se vea a los mayores como niños a los que hay que orientar y regañar para que eviten problemas.

“Eso se relaciona con algunos estereotipos comunes de que la vejez es como una segunda infancia”, dice el experto. “A menudo, esos estereotipos no son muy útiles porque las necesidades y habilidades de las personas mayores son muy diferentes de las de los niños, obviamente”.

Algunas recomendaciones de comunicación con los mayores

Harwood sugiere que lo mejor es evitar usar un lenguaje condescendiente en estos casos, y ofrece algunos consejos para hacer más efectiva la comunicación con los adultos mayores bajo nuestra responsabilidad.

Hacer preguntas y sugerir alternativas

Cuando una persona mayor comente o muestra intenciones de que sea salir a una tienda a comprar cualquier cosa, podríamos hacer un comentario como “¿sabía que tienen servicio de delivery?”.

Cuando nos pregunten de qué se trata eso, podemos explicarles que es la entrega a domicilio, y que muchos lo usan en la actualidad. Esto caería mejor que decirles directamente que no pueden salir.

Recordar a los seres queridos

Seguro alguno dirá “he pasado por tantas cosas en mi vida y he sobrevivido”, y puede que tenga razón. No somos inmortales, pero sí resilientes. Sin embargo, las vivencias dejan huellas que hacen a las personas como son.

Cuando las alternativas solapadas no funcionan, podemos optar por aprovecharnos un poco del sentimentalismo. Recordar que no se trata solo de ellos, sino que salir a la calle, o no cumplir con el lavado de manos de manera correcta, puede traer consecuencias para la familia, o seres queridos cercanos poniéndolos en riesgo de contraer el COVID-19.

Empatía

La empatía también es importante. Puede que algunos ancianos no salgan por terquedad o egoísmo, sino porque el encierro, la soledad o la falta de ejercicio los está afectando al punto de necesitar arriesgarse.

Además, debemos tomar en cuenta que cumplir con el distanciamiento social puede ser especialmente difícil para personas mayores que viven solas en comparación con las que viven con su cónyuge, hijos u otros acompañantes.

Identificar bien el contexto

De igual forma, es necesario adaptarnos tanto al contexto como a la persona. El riesgo es mucho menor si se trata de una persona mayor sana, aunque no por ello debemos bajar la guardia.

“Si usted es una persona sana de 66 años que no tiene ninguna otra afección crónica de salud, está en una posición muy diferente con respecto al coronavirus que si tuviera 82 años con una enfermedad crónica subyacente respiratoria ”, dice Harwood. “Pensar que deberíamos comunicarnos con esas dos personas de la misma manera o que tienen una vulnerabilidad similar a esta enfermedad sería inexacto”.

Compañía a distancia

Muchos adultos mayores evitan el contacto con la tecnología, pero en parte es porque nunca han tenido una necesidad explícita de utilizarla. Los miembros más jóvenes de la familia pueden instruir a los mayores en el uso de teléfonos inteligentes para intentar distraerlos y permitirles hablar con personas que se encuentran lejos.

Ciertamente, la llegada del COVID-19 ha extendido la idea errada de que todas las personas mayores son frágiles. Sin embargo, no todo está mal. En estos tiempos tan difíciles, puede que muchos hayan desarrollado algo de consciencia sobre lo importante que es brindarles suficiente apoyo para sobrellevar la vejez.

Referencia:

How to Avoid Stereotyping Older Adults During the Pandemic. https://uanews.arizona.edu/story/how-avoid-stereotyping-older-adults-during-pandemic