A medida que los países buscan formas de superar las restricciones implementadas para prevenir la propagación del coronavirus y evitar o gestionar una segunda ola de casos de infección, muchos han recurrido a la promesa de las aplicaciones de rastreo de contactos.

Dichas aplicaciones de rastreo digital parecen atractivas para los países que buscan levantar las restricciones y hacer frente a la pandemia del coronavirus, pero cada vez hay más pruebas de que será difícil de que este enfoque en realidad funcione.

Una tarea difícil

Una simulación de una ciudad de 1 millón de personas realizada por investigadores de la Universidad de Oxford, descubrió que para que una aplicación de rastreo de contactos sea efectiva para suprimir una epidemia, necesitaría ser instalada por el 80 por ciento de los usuarios de teléfonos inteligentes en el Reino Unido, es el 56 por ciento de la población nacional.

El principal asesor científico del Reino Unido, Patrick Vallance, ha indicado que cree que tales aplicaciones podrían tener un papel que desempeñar en el seguimiento de contactos, pero que sería una tarea difícil conseguir que el 80 por ciento de los usuarios de teléfonos inteligentes en el Reino Unido las usen.

Los investigadores estiman que la tecnología podría ayudar reducir los contagios y puede ser un elemento que forme parte de un esfuerzo mucho más amplio de pruebas y rastreo de contactos.

El principio detrás de las aplicaciones de seguimiento de contactos es bastante simple. Una vez instalados, utilizan la tecnología Bluetooth de baja energía para registrar cuándo un teléfono se ha acercado a alguien que usa la aplicación. Si alguna de las personas informa más tarde sobre los síntomas del coronavirus, se notifica a la otra parte, para que puedan aislarse o buscar asesoramiento médico.

También se podría enviar una alerta si una autoridad médica certifica que la otra persona dio positivo por el virus; esta sería una forma de evitar que los usuarios controlen el sistema al afirmar falsamente los síntomas. En teoría, las aplicaciones funcionan de forma anónima y solo almacenan datos temporalmente, sin recopilar ubicación.

Parte de un esfuerzo mayor

Pero incluso si fuera de alguna manera factible obtener tasas de instalación tan altas con la adopción voluntaria, existe la gran pregunta de si usar Bluetooth para establecer un contacto funciona bien, ya que su alcance puede variar mucho dependiendo de cómo las personas sostienen sus teléfonos y si están en interiores o exteriores.

Además, las señales pasan a través de las paredes, por lo que personas en diferentes habitaciones podrían ser innecesariamente señaladas como si hubieran tenido contacto. El resultado podría ser una avalancha de falsos positivos.

Las aplicaciones de rastreo digital lucen atractivas para los países que buscan levantar las restricciones y hacer frente a la pandemia del coronavirus, pero hay dudas de que en realidad funcionen.

A pesar de estas y muchas otras interrogantes, muchos países están por implementar este tipo de aplicaciones. Se espera que Alemania lance una este mes, y Australia también está trabajando en una.

Una de las aplicaciones existentes de más alto perfil ha sido la aplicación TraceTogether de Singapur, creada por el gobierno del estado de la ciudad. Pero incluso sus creadores admiten que es demasiado pronto para saber qué tan efectiva ha sido, especialmente por la baja intención de uso registrada, apenas un 17 por ciento.

Aun así, los autores del estudio estiman que la tecnología podría ayudar reducir los contagios y las muertes, y puede ser un elemento que forme parte de un esfuerzo mucho más amplio de pruebas y rastreo de contactos.

La aplicación, junto con los esfuerzos de distanciamiento social, ayudaría a frenar la propagación de COVID-19 y a aplazar un segundo período de restricciones. De hecho, el equipo predice que una aplicación de rastreo de contactos podría prevenir una infección por cada dos usuarios de la aplicación.

Referencia: Effective Configurations of a Digital Contact Tracing App: A report to NHSX. Oxford University, 2020. https://bit.ly/2VjLeZ0