La yuca, también conocida como Manihot esculenta, en la actualidad forma parte de los cultivos de más de 8 millones de granjeros en Asia. Gran parte de la economía rural de los países de esta área, desde China hasta la India, depende de estas para funcionar y conseguir ingresos.

Sin embargo, ello no siempre fue así, la yuca o mandioca en realidad es originaria de América Latina, donde también se la cultiva. Pero las plantaciones de esta zona no han llegado al nivel de producción y refinamiento que se ha conseguido en los países asiáticos.

En este estudio de recopilación presentado en la revista Breeding Nature, el equipo de investigadores de los resultados de su análisis histórico del trayecto de la planta de la yuca en el territorio asiático desde hace 50 años. Para ello, han usado como marco de referencia los datos provistos por casi 170 estudios anteriores sobre las mandiocas.

Primero, ¿cómo llegaron las plantas de yuca a Asia?

Es claro que el proceso de traslado de esta planta hasta el otro lado del océano tuvo que ver con antiguos intercambios comerciales. Siglos atrás, los europeos lograron llevar a su continente versiones más resistentes de la planta de la yuca, que les permitieron generar sus propios cultivos.

Fue cuestión de tiempo para que esta entonces se extendiera hasta Asia. No obstante, hasta hace 50 años esta incluso era considerada una comida exclusiva de los estratos más bajos de la sociedad.

La facilidad de cultivo, su resistencia y su valor nutricional hicieron de la yuca dulce una opción segura para los granjeros y campesinos que buscaban mantenerse a ellos mismos y a sus familias alimentados. Este lento pero seguro proceso de adopción de la yuca como una nueva planta de cultivo común se dio de forma similar en toda Asia.

Para esta investigación, los científicos se enfocaron en las transiciones que se dieron en países como China, India, Filipinas, Laos, Tailandia y Vietnam. Ya que estas, poco a poco, fueron perfeccionando el arte de la siembra de la mandioca, aprendieron a desechar las toxinas de las versiones amargas de la yuca y también a sacar el máximo provecho de sus ingredientes.

¿Por qué la planta de la yuca ha tenido tanto éxito en Asia?

Como lo hemos mencionado, en un principio la adopción de la yuca tuvo que ver con las ventajas nutritivas que ofrecía. Sin embargo, este en realidad no fue el único motivo, en realidad, el éxito de las mandiocas en Asia se vino a dar por una conjunción de variados elementos.

La yuca era una fuente de alimento estable

Primero que nada, además de ser altamente nutritiva, la yuca demostró ser resistente a los cambios climáticos. Asimismo, logró adaptarse con éxito a diferentes tipos de terrenos y ambientes. Sumado a ello, los avances de la ciencia permitieron llevar su resistencia y versatilidad a un nuevo nivel a través de la genética y la agronomía.

El papel de los bancos de genes

Con esto, llegamos al segundo punto que influyó en gran medida en el éxito de estas plantas en terrenos foráneos. Las más recientes alianzas de los países asiáticos con Latinoamérica para obtener más muestras con las que crear cepas de cultivo nuevas.

Uno de los puntos más resaltantes en esto ha sido el bando de genes que hay en Colombia y que forma parte de la Alianza de Biodiversidad Internacional. Dentro de este banco se almacenan muestras del germoplasma de múltiples variedades de plantas de yuca.

Gracias a ello, es posible jugar con su genética y desarrollar cultivos más productivos, resistentes, nutritivos y gustosos. Como un ejemplo de eso, podemos ver a Vietnam, que con estos métodos ha aumentado su capacidad productiva a 20 toneladas de yuca por hectárea, cuando anteriormente apenas llegaban a 3.

Por otro lado, países como Indonesia, el tercer más grande productor de yucas del mundo, el enfoque de las mejoras ha sido en el sabor de esta y su contenido nutricional. Finalmente, China ha hecho mejoras en sus genes para que estas sean más fácilmente cultivables en climas fríos y latitudes más altas y que, además, estas se destaquen por su alto contenido de almidón.

El trabajo en equipo ha sido vital

Todo esto no se ha logrado de forma individual. De hecho, parte del éxito que la planta de la yuca tiene en Asia se asocia también a la forma en la que estos países han manejado su cultivo a investigación.

A través de la Alianza, naciones como Vietnam, Tailandia, China, Japón, Laos e Indonesia han realizado investigaciones concernientes al cultivo de la planta de la yuca y compartido sus hallazgos.

Como consecuencia, el desarrollo de nuevos métodos de cultivo y aprovechamiento de los recursos se mueve a pasos agigantados. Ya que, la información sobre estos tópicos se han mantenido en constante actualización con los aportes de cada país. Luego, ello se traduce en una base de conocimientos mucho más rica que permite a los científicos diseñar mejores estrategias para la siembra de estas plantas según los requerimientos y capacidades de su entorno.

Los cultivos comerciales de yuca en Asia continúan creciendo

En los últimos 50 años, todos los procesos antes mencionados han colaborado para hacer que la yuca se convierta en uno de los productos más populares y trabajados en Asia. Esta no solo ha comenzado a ser explotada como una fuente de alimento, sino que también se aprovecha, en variedades amargas, su almidón. Incluso, en estas últimas se ha descubierto el potencial para la creación de biocombustibles. Actualmente, solo otros alimentos como el azúcar y el arroz superan en productividad a la mandioca en el sur de Asia.

Un futuro aún más prometedor

Sin embargo, este definitivamente no es el límite de crecimiento para el mercado de las plantas de yuca. Según las proyecciones de los investigadores, esta podría dar otro salto enorme en los próximos 50 años y convertirse en el producto de producción principal en Asia.

Ello, sobre todo, debido a que con los efectos del cambio climático, las plantaciones resistentes y adaptables como las de la yuca serán las que comiencen predominar en cuanto a importancia y funcionalidad.

Asimismo, organismos como la Chinese Academy of Tropical Agricultural Sciences (CATAS) han planteado que el crecimiento de las plantaciones de yuca no solo se tendría que remitir a Asia. De hecho, plantean que los conocimientos adquiridos sobre su siembra podrían ser claves para activar un motor productor en otros continentes, como África.

¿Qué nuevos desafíos podrían presentarse en el porvenir?

Como ya dijimos, el cambio climático es un factor que debe tenerse en cuenta a la hora de plantear el posible futuro del comercio con estas plantas. Naturalmente estas ya cuentan con una capacidad de adaptación que las pone en ventaja.

Sin embargo, es necesario mantener siempre la vista en factores como la salud de los suelos y la erosión de estos para conocer el estado de salud de un cultivo. Asimismo, los cambios de temperaturas, de patrones climáticos, procesos de degradación de la tierra y posibles nuevos brotes de plagas o enfermedades que afecten las plantas también son factores que se deben tomar en cuenta.

Para contrarrestar todo esto, se debe hacer uso de un planeación sostenible del cultivo, de herramientas actuales como la inteligencia artificial y la genética avanzada para continuar sacando el máximo provecho de la siembra de estas plantas.

De este modo, se podrán hacer más modificaciones que hagan los cultivos más rendidores. Incluso, se podrían desarrollar técnicas para maximizar la capacidad de recuperación de los terrenos en los que se cultiva, de forma que estos deban descansar por menos tiempo. Todo esto sobre todo si se piensa que, en un futuro, el ambiente será más hostil debido al cambio climático y será imperante conocer cómo sacar el máximo provecho de todo lo que nos rodea.

Referencia:

Cassava breeding and agronomy in Asia: 50 years of history and future directions: https://doi.org/10.1270/jsbbs.18180