Las alergias son una constante en la sociedad humana. Estas se presentan cuando el organismo ofrece una respuesta defensiva exagera a organismos o elementos que en realidad no son una amenaza.

Como consecuencia, las medidas tomadas para combatir a ese elemento externo “dañino” terminan por ser las que verdaderamente perjudican al organismo. Debido a procesos como la contaminación ambiental y el calentamiento global, las alergias en la población mundial han aumentado y se han agudizado.

Ello llega a ser particularmente alarmante en los casos en los que una reacción alérgica puede tener consecuencias fatales. Es mucho lo que se ha estudiado sobre ellas, sobre su evolución, si estas pueden cambiar durante nuestra vida y cómo debemos actuar para mantenerlas bajo control. Ahora, una nueva investigación permitirá llevar este conocimiento más allá al proponer un método con el cual erradicar la alergia desde cero.

¿Una alergia podría cortarse de raíz?

“Las alergias no pueden curarse, pero sí tratarse” es una de las creencias populares con las que nos manejamos día a día. Sabemos que, cuando una persona sufre de alergia, esta debe protegerse de la fuente de la misma.

Y, en caso de que igual se vea afectada, entonces el siguiente paso es recurrir a descongestionantes, antihistamínicos y desinflamantes para lidiar con las consecuencias de la alergia, más no con esta en sí. La nueva investigación publicada en Journal of Leukosyte Biology planea que, con el uso de una proteína del organismo conocicida como TAK1, el problema podría atacarse desde su fuente y no solo habría que lidiar con las consecuencias.

El papel de la proteína TAK1 en las reacciones alérgicas

Se sabe que esta proteína es parte de muchas reacciones del cuerpo ante verdaderas amenazas externas. Pero, solo ahora se ha identificado su posible relación con las reacciones alérgicas del organismo.

Según los descubrimientos de los investigadores, la TAK1 participa tanto en la fase temprana como en la tardía de los procesos alérgicos. De hecho, es la encargada de activar los mecanismos defensivos del cuerpo.

Todo ello se debe a la actividad de las células inmunes conocidas como mastocitos. Estas, en efecto, son usadas para luchas contra ataques virus, bacterias y parásitos. Sin embargo, en ocasiones su respuesta se puede disparar por factores ambientales como el polen, o por cierto tipo de comidas como el maní o los camarones.

 “Combatiendo” una amenaza que no existe

Es en este punto donde los mastocitos ordenan a la proteína TAK1 activarse y poner en práctica dos procesos. El primero se conoce como “desgranulación” y es el que desencadena la picazón, la urticaria y la hinchazón en la piel como una primera señal de alarma para el cuerpo.

Luego, nos encontramos con el segundo que incluye la producción de las proteínas citocinas y quimiocinas. Estas promueven los procesos inflamatorios mientras incitan a la participación de las células inmunes para combatir la amenaza.

Si de verdad hay una en el organismo, este mecanismo resulta altamente eficiente. Sin embargo, en el caso de una alergia, no la hay y, por ende, el mismo proceso defensivo termina por causar daños a los tejidos inflamados.

La proteína TAK1 podría ser la clave erradicar las alergias

Entonces, si se sabe que esta proteína, TAK1, es la responsable de desencadenar tanto los procesos tempranos como los tardíos de la alergia, entonces la meta debería ser poder controlarla. Con ello, se le podría dar una contra orden a la proteína para que se desactive.

Lo que, a su vez, significaría que la reacción alérgica no podría darse, ya que no habría inflamación ni picazón por una injustificada percepción de amenaza. Los científicos del estudio buscaron determinar si TAK1 también actuaba como un promotor de estas reacciones en otras actividades defensivas de los mastocitos. Puesto que, ello indicaría que verdaderamente podrían comenzar a desarrollarse estudios enfocados en inhibir la actividad de la proteína.

Pero… ¿cómo neutralizar la actividad de TAK1?

Dentro de esta misma investigación, los científicos señalaron que existe una sustancia química conocida como OZ (5Z-7-oxozeaenol) que podría ser de utilidad. Esta es generada naturalmente por un hongo y muestra la prometedora capacidad de suprimir la acción de la proteína TAK1.

Por los momentos, esta se trata solo de una observación preliminar. Debido a esto, los investigadores sugieren que es necesario implementar nuevos estudios para conocer a fondo las capacidades de OZ y qué consecuencias traería para el organismo el suprimir momentáneamente las actividades de TAK1. Hasta que esto no esté claro, no se puede promover a esta sustancia como una solución permanente a las alergias.

Referencia:

TAK1 signaling activity links the mast cell cytokine response and degranulation in allergic inflammation: https://doi.org/10.1002/JLB.2A0220-401RRR