A la fecha (16 de abril), el efecto de la pandemia del coronavirus en el territorio brasileño registra más de 30.000 casos confirmados y cerca de 2.000 muertes por COVID-19. Inicialmente el foco de infección se concentró en el estado industrializado de Sao Paulo. Sin embargo, la enfermedad se ha extendido por todo el país, incluidos los territorios indígenas de la cuenca del Amazonas.

Funcionarios sanitarios del estado norteño de Roraima informaron el 9 de abril que un adolescente yanomami había muerto por COVID-19. El caso marca la tercera muerte de una persona indígena en Brasil, lo que aumenta la preocupación de que el peligroso virus pueda propagarse libremente entre las poblaciones nativas.

La buena salud oral puede prevenir la progresión grave de COVID-19

Altamente vulnerables

Para los expertos en salud, la situación puede alcanzar proporciones catastróficas dentro de estas poblaciones. Las enfermedades respiratorias, como las que se desarrollan a partir del virus de la influenza, ya son la principal causa de muerte de las comunidades nativas que son altamente vulnerables.

La propagación del coronavirus en esta extensa área territorial, tan grande como España y Francia combinadas, genera grandes temores de que los 850.000 indígenas de Brasil corran el riesgo de ser diezmados por la infección, debido a que no tienen defensas inmunes contra enfermedades exógenas y muchos viven en casas comunales donde el distanciamiento social no es posible.

El presidente Bolsonaro ha negado la gravedad de la pandemia coronaviral y ha abogado por el uso de hidroxicloroquina y declarar el fin de la cuarentena, cuando la evidencia científica lo contradice abiertamente.

Si bien las personas mayores y las que padecen condiciones crónicas de salud se consideran los grupos demográficos de mayor riesgo para la infección por el coronavirus, en Brasil tiene sentido ampliar la designación de grupo de riesgo para incluir a los pueblos indígenas.

Revertir la postura actual

Desde los tiempos de Cristóbal Colón y la llegada de los europeos al “nuevo mundo”, los patógenos han sido uno de los factores más poderosos para diezmar a los pueblos indígenas en América del Sur.

En este contexto, la enfermedad coronaviral representa una amenaza particularmente grave para las comunidades indígenas de la amazonia, dado que históricamente los gobiernos federales del gigante suramericano han marginado y descuidado a los pueblos nativos, incluso cuando sus derechos están garantizados por la ley o por acuerdos internacionales.

Aunque inicialmente el brote se concentró en Sao Paulo, la infección se ha extendido por todo el país, incluidos los territorios indígenas del Amazonas, un área tan extensa como España y Francia combinados.

Se puede esperar que los pueblos indígenas sean especialmente vulnerables al SARS-CoV-2, virus que causa COVID-19. Además de su historial de susceptibilidad a epidemias respiratorias, muchas de estas comunidades aisladas carecen de puestos de atención sanitaria, médicos y medicamentos básicos, por no mencionar los ventiladores que serían necesarios para tratar los casos de gravedad.

El presidente Jair Bolsonaro repetidamente ha negado la gravedad de la pandemia coronaviral y ha transmitido información ambigua y mensajes mixtos sobre cómo responder, abogando por el uso de hidroxicloroquina y por declarar el fin de la cuarentena del país, cuando la evidencia científica contradice abiertamente estas recomendaciones.

En una reciente publicación, científicos del Instituto Nacional de Investigación en la Amazonia, solicitan a la administración Bolsonaro revertir inmediatamente su postura actual de minimizar la amenaza de COVID-19 y tomar medidas para proteger a las poblaciones vulnerables de Brasil, incluidos sus pueblos indígenas y tradicionales.

Referencia: Protect Indigenous peoples from COVID-19. Science, 2020. https://doi.org/10.1126/science.abc0073

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