A mediados de marzo, el estado de California aún no confirmaba los 1,000 casos de COVID-19, pero había fallecido casi una veintena de personas. Para entonces, era el tercer estado más afectado por el coronavirus, después de Wahington y Nueva York.

Fue entonces cuando el gobernador, Gavin Newsom, hizo una estimación muy seria sobre la situación que se aproximaba: si no se ponían en práctica medidas de distanciamiento social estrictas, más de la mitad de la población se contagiaría.

Como indicamos en un artículo previo, Nueva York, la ciudad más poblada de los Estados Unidos, tardó unas cuatro semanas en implementar dichas medidas, y hoy se ha convertido también en el área más afectada de Estados Unidos y el mundo por la nueva infección.

California, en cambio, fue el primer estado del país en implementar estas drásticas medidas, pese a que es también uno de los más importantes en materia económica. La diferencia ha sido abismal: Nueva York presenta elevadas tasas de mortalidad por COVID-19, mientras que el estado de la costa oeste es un ejemplo exitoso el objetivo de aplanar la curva de contagio y prevenir las muertes.

Distanciamiento social temprano

Los investigadores coinciden en que la clave del éxito logrado hasta ahora en California está en la implementación de medidas de distanciamiento físico más estrictas de manera temprana en comparación con otros estados del país.

“California asumió un rol de liderazgo antes que otros estados y estamos viendo efectos positivos de eso, particularmente en el área de la Bahía de San Francisco”, explicó Art Reingold, profesor de epidemiología y director de la división de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de California en Berkeley.

Por su parte, el doctor Mark Ghaly, responsable de la Agencia de Servicios Humanos y de Salud del estado señaló que, a pesar de que estaban preparados para un escenario más oscuro, las cosas han salido relativamente bien. “Estamos en el mejor escenario posible, lo que esperábamos que pasara, aunque planificamos para un escenario diferente”, dijo, añadiendo que es “motivo de orgullo para los californianos”.

Además de mantener una tasa de mortalidad mucho más baja, la curva de contagios también se estaba aplanando, y a su vez, el número de hospitalizaciones estaba avanzando por debajo de lo que habían estimado para estas fechas.

Amplia cobertura de salud en California

Uno de los factores que más ha influido en el éxito de California en la lucha contra el COVID-19 es que cuenta con “una buena cobertura de salud” que ha permitido “proveer los cuidados necesarios sin caer en una escasez crónica de camas de hospital, de cuidados intensivos o trabajadores de salud”, según palabras de Karin Michels, profesora y directora del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).

Su sistema de salud no solo ha sido suficiente para abordar los numerosos casos simultáneos de la nueva enfermedad, sino que también se ha dado el lujo de suministrar equipos a otros estados en crisis. Incluso llegó a prestar 500 respiradores mecánicos a Nueva York y otros estados.

Ventajas urbanísticas para el manejo de la emergencia

Otro factor que ha marcado la diferencia en la contención del coronavirus en esta región es su estructura urbanística. Michels explica que la infraestructura urbana de California es muy diferente a la de Nueva York.

“En California las ciudades están más dispersas en el territorio y mucha gente vive en casas, así que mantener la distancia es más fácil que en Nueva York, donde la densidad de población, especialmente en la ciudad de Nueva York, es alta”, dijo.

Esta, además, es más independiente del transporte público, que representa un punto muy propicio para el contagio de enfermedades infecciosas como el COVID-19. En cambio, Nueva York, el uso de transporte público está bien acentuado, lo cual promueve el contacto físico entre las personas.

“Nueva York depende de un sistema de transporte público mientras que en California no está tan desarrollado y mucha gente utiliza el automóvil”, y por supuesto, esto facilitó el cumplimiento del distanciamiento físico.

El confinamiento de los californianos se mantiene

Sin embargo, algunos ya están considerando retomar las actividades laborales. Los expertos siguen considerando quedarse en casa como la medida más prudente para evitar un escenario más triste, pero de optar por “reabrir la sociedad” será necesario garantizar ciertas condiciones.

El profesor Reingold sugiere establecer una infraestructura sanitaria equipada con un “gran número” de personas capacitadas para llevar a cabo las pruebas y localizar a las personas con las que tuvieron contacto los casos confirmados.

Además de ello, deberían establecerse sitios de cuarentena o aislamiento preventivos para las personas que no tienen un hogar en el cual resguardarse, lo cual es una situación de atención en California.

“No estamos adecuadamente equipados como resultado de años de no destinar fondos suficientes a nivel estatal a los programas de salud pública”, reconoce Reingold. “Hemos dependido del dinero federal y eso se ha traducido en menos personal y fallos al actualizar la tecnología necesaria para momentos como estos”.

Lo cierto es que la peor parte aún no pasa, ni siquiera aunque las cosas vayan bien en California. Las autoridades han informado que el mayor número de contagios se alcanzará el mes que viene, si todo va según el escenario previsto. Por ello, la ciudad de Los Ángeles extendió el plazo de distanciamiento social hasta el 15 de mayo próximo.

Referencia:

Coronavirus en EE.UU. | Por qué la estrategia de California contra el coronavirus ha resultado tan eficaz y en qué se diferencia de la de Nueva York. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52305298