A medida que el año avanza, entramos en una de las épocas más secas y de temperaturas más altas de este. Con su llegada, también hacen presencia los incendios forestales que aumentan en frecuencia e intensidad en estas fechas.

Ahora, un nuevo factor se ha añadido a la ecuación, la pandemia del coronavirus. Su presencia en el mundo está cambiando la forma en la que podemos combatir incendios. Y podría ser que aún la sociedad no esté lista para dar la talla ante esta nueva situación.

En consecuencia, las poblaciones están mucho más vulnerables a los efectos inmediatos y alternos de los incendios forestales. Asimismo, aunque los incendios siempre han sido parte de nuestra historia, actualmente sus ciclos de ocurrencia son cada vez más cortos. Por lo que, la incidencia de estos sobre los individuos se ve magnificada por una gran variedad de factores.

El humo de los incendios aumenta el riesgo de fallas cardiacas

Uno de los más recientes descubrimientos que se ha realizado en este ámbito tiene que ver con la relación entre el humo producido por los incendios y la salud cardiovascular de las personas. La investigación publicada en JAHA (Journal of the American Heart Association) apunta a que el riesgo de sufrir un paro cardiaco aumenta hasta en un 70% durante las temporadas altas de incendios.

Este estudio se trata del primero en establecer una relación directa entre el humo de los incendios y consecuencias en el sistema cardiovascular. Por ahora, los resultados apuntan a que este incluso tiene la posibilidad de causar consecuencias casi fatales o simplemente mortales por causa de paros cardiacos.

Asimismo, notaron que, incluso 7 días después de la exposición a las altas concentraciones de humo, el riesgo de sufrir un paro seguía siendo particularmente alto. Cabe destacar que, se considera que se produce un paro cardiaco cuando el corazón tiene un mal funcionamiento que evita que este se mueva y bombee sangre al resto del cuerpo.

Esto difiere de los ataques cardiacos ya que estos últimos se producen cuando hay problemas de circulación de la sangre. La diferencia radica en que los primeros pueden ser mucho más peligrosos, puesto que, si no se tratan de inmediato tienen una alta posibilidad de ser mortales.

¿Algunos son más propensos que otros a desarrollar estos problemas?

Otro de los descubrimientos del estudio fue que no todos los individuos parecen tener la misma propensión a estos riesgos cardiacos. Según la investigación, las personas de clase media o baja, que presentaron exposiciones moderadas o altas al humo, tenían una mayor posibilidad de ver las consecuencias negativas del humo en su sistema cardiovascular.

Los investigadores suponen que ello se debe a que estos sectores de la sociedad tienen menos recursos para protegerse contra el humo de los incendios o para cuidar particularmente su salud. Por lo que, cualquier consecuencia que se pueda presentar, se ve intensificada.

Por otra parte, no se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres en el riesgo de sufrir un paro cardiaco. Sin embargo, el reducido tamaño de la muestra fue lo que no permitió que se pudieran tener resultados concluyentes. Por lo que se trata de un punto que debe seguir siendo investigado.

Finalmente, notaron que la brecha de personas entre 35 y 60 años parecía ser de las más afectadas por el humo. Estiman que parte de ello se puede deber al desconocimiento de la vulnerabilidad y a la posterior exposición al humo por este mismo.

¿Por qué estudiar, nuevamente, los efectos del humo en el organismo?

En efecto, ya se conocen las consecuencias que puede tener en nuestro sistema respiratorio. Pero las nuevas evidencias que apuntan a una relación directa con el funcionamiento de nuestro corazón son inéditas.

Por lo que, es necesario continuar investigando este aspecto para poder forjar una base de conocimientos sólida. Sobre ella se podrán apoyar los profesionales de la salud e incluso también los bomberos para ofrecer guías a las poblaciones en mayor riesgo para que se mantengan protegidas y alerta ante señales de alarma.

¿Cómo la exposición al humo afecta nuestro sistema cardiovascular?

La conexión específica a través de la cual el humo puede influenciar el funcionamiento de nuestro corazón tiene que ver en primer lugar con las partículas que este primero carga. Mucha de la materia que se transporta en él está en partículas tan reducidas que estas son capaces de atravesar la piel y unirse a nuestro torrente sanguíneo y a nuestros pulmones.

Ello, como consecuencia, hará que el organismo intente defenderse y la inflamación hará presencia en los pulmones. A su vez, para combatir esto, el cuerpo tratará de entrar en un modo de alta eficiencia en el que el corazón late más rápido, los vasos sanguíneos se contraen para que la sangre se movilice con mayor velocidad y, consecuentemente, aumenta la presión arterial.

Finalmente, como el organismo es golpeado por este choque de actividad, se pueden presentar malfuncionamientos. Es acá donde subyace el riesgo de que un paro cardiaco haga presencia como derivación de un fallo en el sistema de defensa del cuerpo.

¿Cómo protegernos del humo?

Con toda la información recolectada, los investigadores ofrecen una guía básica de pasos a seguir para mantenernos protegidos contra el humo. Si este empieza a llegar al área en el que resides, la prioridad es mantenerlo fuera de tu hogar.

Por ello, es preferible mantener las puertas cerradas y también las ventanas. El efecto será aún mejor en caso de que tengas aire acondicionado. En caso de que el calor no permita que cierres por completo la casa, es recomendable el uso de tapabocas o la movilización a otra zona en la que puedas permanecer si exponerte al humo. Finalmente, sugieren que, si tienes una preocupación de salud específica, lo consultes directamente con tu doctor.

Asimismo, también han comentado que, en conocimiento de estos efectos del humo, los sistemas de salud deberían comenzar a desarrollar alternativas de atención y apoyo con las que abordar este problema.

Efectivamente, hasta esta investigación no se sabía de la relación entre un elemento y otro, por lo que se entiende que no existan planes de contingencia inmediatos. Pero, ahora que la información es pública, es momento de que los organismos competentes se pongan manos a la obra.

Referencia:

Out‐of‐Hospital Cardiac Arrests and Wildfire‐Related Particulate Matter During 2015–2017 California Wildfires: https://doi.org/10.1161/JAHA.119.014125