La hipertensión es una condición física que, cuando hace presencia, afecta al sistema cardiovascular. Usualmente, esta es causada por un aumento en la velocidad del paso de la sangre por los vasos sanguíneos debido a la compresión de estos.

Ya es ampliamente conocido que, si se mantiene controlada la hipertensión, se pueden evadir enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular. Ahora, con este nuevo estudio que se ha publicado en revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología, en la sección “Neurology”, se ha determinado otra posible área de influencia en la que la presión arterial alta hace presencia.

La “inmersión inversa”

Dentro de los patrones con los que puede presentarse la presión arterial alta, el que se ha convertido en el punto de interés ha sido el que se conoce como “inmersión inversa”. Por lo gerenal, los procesos de “inmersión” de la presión arterial se dan por la noche, cuando esta disminuye.

Ahora, cuando se da un caso inverso, la presión arterial puede mantenerse igual que el resto del día o incluso llegar a aumentar en horas nocturnas. Los investigadores se enfocaron en estudiar este fenómeno en más de 440 voluntarios adultos de mediana y tercera edad en Venezuela.

A estos se los monitoreó por un día completo y se midió constantemente su presión arterial. La mitad de ellos presentaron la situación normal de inmersión. Luego, el 40% mantuvo su presión arterial estable durante el día. Finalmente, solo el 10% de la muestra presentó señales de una “inmersión inversa”.

Además de medir su tensión, los investigadores también monitorearon el cerebro de los participantes y los sometieron a variadas pruebas de memoria. De este modo, lograron establecer comparaciones entre el comportamiento de la presión arterial y el desempeño cognitivo de los voluntarios.

¿Qué pasa con el cerebro si tenemos presión arterial alta por la noche?

Según los resultados obtenidos luego de las pruebas, aquellos individuos que presentaron hipertensión (el 59% ya tomaba medicamentos para combatirla) y que además sufrían de la “inmersión inversa” tuvieron resultados inferiores al promedio en las pruebas cognitivas.

Por ejemplo, en los ejercicios de memoria, la muestra total obtenía un promedio de unos 40 puntos. Consistentemente, los individuos que reunían las dos condiciones antes mencionadas tenían un promedio inferior, de solo 33 puntos.

Asimismo, se pudo ver que diversas áreas del cerebro de estos estaban afectadas por una enfermedad vascular. A esta se la conoce como “hiperintensidad de la sustancia blanca”. Su presencia indica una decadencia en las capacidades de acción y procesamiento de las áreas perjudicadas.

Los individuos estudiados, en promedio presentaban estas hipersintensidades en un total de unos 2.5 centímetros cúbicos de la materia blanca en el área periventricular. Por su parte, los afectados por la “inmersión inversa” subieron sus resultados hasta un promedio de 6 centímetros cúbicos afectados.

Solo se presenta una asociación

Con estos resultados, los investigadores prevén que su hipótesis de que la presión arterial alta por las noches es capaz de perjudicar los procesos cognitivos podría ser comprobada pronto. Por ahora, su estudio ha establecido al menos una relación entre ambos sucesos.

Ya que, una condición y la otra se mostraron repetidas veces de forma simultánea en los participantes estudiados. Sin embargo, no se puede hablar de una relación causa-efecto aún, debido a que la investigación fue transversal y no longitudinal.

Para poder establecer a alguna como la causante de la otra, estipulan que es necesario realizar un nuevo estudio en el que se vigile a los sujetos por un largo periodo de tiempo. De este modo, se puede estudiar el progreso de ambas condiciones y si la aparición de una puede convertirse en promotora del desarrollo de la otra.

Referencia:

White matter hyperintensities mediate the association of nocturnal blood pressure with cognition: DOI:https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000009316