Hasta ahora, se había dicho que el coronavirus SARS-CoV-2 había pasado a los humanos a través del contacto con animales exóticos que sacrificaban y vendían en un mercado de la ciudad de Wuhan, en China.

Tal parece que el murciélago era el animal huésped, aunque también existe evidencia de que este coronavirus saltó también al pangolín antes de infectar a los humanos. Sin embargo, una nueva investigado publicada en la revista Molecular Biology and Evolution sugiere que el SARS-CoV-2 puede haber saltado a los perros antes de llegar a los seres humanos, una conclusión controversial en este punto del partido.

Los pangolines no necesariamente son los intermediarios

Para empezar, no se trata de una situación tan extraordinaria. Antes de la llegada del SARS-CoV-2 al cuerpo de los humanos, otros dos coronavirus, el SARS-CoV y el MERS-CoV, también evolucionaron en murciélagos y saltaron a otros animales antes de llegar a los humanos.

El MERS-CoV a través de los camellos, mientras que el SARS-CoV pasó a las civetas. Asimismo, la estructura molecular del SARS-CoV-2 sugiere que también saltó a un animal intermedio.

Los científicos aún no tienen claro cuál fue, pero un estudio publicado en la base de datos de preimpresión bioRvix en febrero sugirió que este era el pangolín, ya que los coronavirus que infectan a los pangolinas tienen proteínas espiga similares a la del SARS-CoV-2. Como indicamos en un artículo previo, estas son estructuras que yacen en la superficie del virus y les permiten fijarse a las células e infectarlas.

Sin embargo, algunos expertos no quedaron convencidos de ellos. Argumentaban que a pesar de esta similitud, los coronavirus del pangolín eran muy diferentes al SARS-CoV-2, por lo que era poco probable que estos fueran la fuente de infección en los humanos, lo cual ha motivado nuevas investigaciones sobre su origen.

Los sitios CpG en el código genético viral

Un ejemplo de ello es la abordada por el de biología Xuhua Xia de la Universidad de Ottawa en Canadá, quien decidió determinar de manera independiente cómo el coronavirus pasó de los murciélagos a las personas, encontrando un nuevo intermediario: los perros.

Xia enfocó su investigación en escanear el código genético del SARS-CoV-2 y otros coronavirus a fin de compararlos en función de una característica específica conocida como sitio CpG. El sitio CpG es una secuencia de código genético en el que el compuesto citosina (C) es seguido por el compuesto guanina (G).

En los seres humanos, el sistema inmunitario percibe los sitio CpG como una señal de alerta ya que es un indicativo de que hay un virus invadiendo al cuerpo. Es por ello que una proteína humana llamada factor antiviral del dedo de zinc (ZAP, por sus siglas en inglés) se adhiere a los sitios CpG en el código genético de los virus y solicita ayuda para empezar a descomponerlo.

En teoría, si un virus tiene menos sitios CpG, menos vulnerable será a la factor ZAP, ya que el sistema inmunitario no podría usarlos como señal de alerta y prepararse para atacarlo con esta proteína.

Escaneando el código genético del SARS-CoV-2

La investigación de Xia reveló que el SARS-CoV-2 posee menos sitios CpG que los otros coronavirus conocidos que evolucionaron también en animales, como los ya mencionados SARS-CoV-2 y el MERS-CoV, lo cual también podría explicar su alta infectividad.
Encontró también que el pariente más cercano del SARS-CoV-2 registrado hasta ahora, el RaTG13, que también se encuentra en los murciélagos, contiene menos sitios CpG que los coronavirus de murciélago relacionados.

“Esto sugiere que el SARS-CoV-2 puede haber evolucionado en un nuevo huésped (o nuevo tejido del huésped) con alta expresión de ZAP”, escribió Xia. Esto significa que, para sobrevivir y reproducirse, un coronavirus como el SARS-CoV-2 debe haber sido capaz de superar los mecanismos inmunitarios de su huésped. Es decir, el patógeno debió deshacerse de los sitios CpG que lo ponían al descubierto frente a las proteínas ZAP.

Xia explicó a Live Science que, en vista de la escasez de datos exactos sobre las cantidades de ZAP en los diferentes tejidos animales, tuvo que trabajar al revés: buscó específicamente coronavirus con bajos niveles de CpG en diferentes animales.

Fue así como encontró un coronavirus que infecta principalmente el intestino canino, e intuyó que este órgano en particular podría contener niveles adecuados de ZAP, la proteína que los ataca, para así permitir la evolución del virus.

Xia dice que sus resultados indican que “solo los cánidos parecen tener el tejido que genera CoV de bajo CpG”, por lo que este presunto precursor del SARS-CoV-2 en el intestino canino pudo perder sitios CpG y así estar en mejores condiciones para pasar desapercibido en el sistema inmune humano.

ZAP se encuentra en otros órganos, ¿por qué justo en el intestino?

El investigadores explicó que el ARNm de ZAP, el cual contiene las instrucciones para la producción de la proteína, se encuentra tanto en el pulmón como en el colon del perro. ¿Entonces por qué es justo el intestino el lugar donde este posible precursor del SAR-CoV-2 pudo evolucionar?

Xia indica que el ARNm de Zap se acumula en concentraciones más elevadas en los pulmones, y puede que esto sirva de protección en esta zona específica. Mientras que en el colon las concentraciones son más bajas, dejando al intestino más propenso a la infección.

Resultados poco convincentes

Ver las cosas desde otro enfoque puede ser realmente útil en diferentes ámbitos, y la teoría es sin duda interesante. Sin embargo, Xia no ha logrado convencer a muchos otros expertos de ellos, en parte porque no se tomaron en cuenta otras similitudes geneticas entre el SARS-CoV-2 y el coronavirus del perro.

Pleuni Pennings, profesor asistente de ecología y evolución en la Universidad Estatal de San Francisco, no participó en este estudio, pero ha examinado los niveles de CpG de muchos virus y considera que “los datos no respaldan” dichas conclusiones.

Muchos virus experimentan mutaciones que los hacen perder u obtener sitios CpG y, en general, “las mutaciones que agregan sitios CpG tienden a encontrarse en muestras virales tomadas de personas con menos frecuencia que las mutaciones que eliminan los sitios CpG del genoma”, según explicó Live Science tras comunicarse con el investigador.

De hecho, “hay muchos virus con valores [CpG] más bajos que el SARS-CoV-2”, dijo Pennings. “Cuando se observan todos los virus, el valor [CpG] no es extraño en absoluto”. Entonces, el nuevo coronavirus no es tan excepcional como plantea el estudio de Xia.
De hecho, Pennings sugiere que el simple hecho de perder sitios CpG y poder despistar al sistema inmune humano no da al virus una ventaja especial para infectarlos. Esto “no significa que los virus con un bajo número de sitios CpG sean necesariamente más virulentos”.

Por ejemplo, el virus BK tienen muy pocos sitios CpG, se queda en los riñones entre aproximadamente 60 y 80 por ciento de los adultos, pero solo llega a generar síntomas en las personas inmunodeprimidas.

De modo que el nuevo estudio, a pesar de ser sumamente interesante, no ha sido bien recibido por algunos expertos. De resultar cierto, podría incluso reconsiderarse la cercanía del perro con los seres humanos. Sin embargo, la evidencia actual sigue siendo muy insuficiente como para darlo por sentado.

Referencias:

Significance of Pangolin Viruses in Human Pandemic Remains Murky. https://www.nytimes.com/2020/03/26/science/pangolin-coronavirus.html

Extreme genomic CpG deficiency in SARS-CoV-2 and evasion of host antiviral defense. https://academic.oup.com/mbe/article/doi/10.1093/molbev/msaa094/5819559

Isolation and Characterization of 2019-nCoV-like Coronavirus from Malayan Pangolins. https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2020.02.17.951335v1

New study suggests COVID-19 hopped from dogs to humans. Here’s why you should be skeptical. https://www.livescience.com/did-coronavirus-evolve-in-dogs-after-bats.html