Una condición peligrosa conocida como encefalopatía hemorrágica necrotizante aguda, o ANE, es una complicación rara que puede aparecer ocasionalmente en infecciones virales como la influenza, por lo general en niños.

Por el momento se cree que este daño cerebral no es causado por el virus concretamente, sino por la tormenta de citoquinas de la que hablamos en un artículo previo, que se genera tras la producción excesiva de estas moléculas inductoras de inflamación del sistema inmunitario en su lucha contra una infección.

Esta complicación también se ha presentado en pacientes con COVID-19, pero los científicos aún no saben si es causada realmente por el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la enfermedad, que podría estar invadiendo el sistema nervioso de los humanos, o bien es a causa de la explosión de citoquinas.

Síntomas neurológicos

Los primeros informes de que el COVID-19 afectaba el sistema nervioso central aparecieron en un documento publicado en el servidor de preimpresión medRxiv a fines de febrero. Un equipo de neurólogos de Wuhan, China, donde se originó el brote, estudiaron a 214 pacientes y encontraron que el 36.4 por ciento de esos pacientes mostraban signos de problemas relacionados con el sistema nervioso.

Los síntomas más comunes fueron dolor muscular, dolores de cabeza, mareos o confusión, los cuales pueden presentarse durante cualquier infección viral, sobre todo en personas mayores. Estos síntomas aparecieron días antes de que empezaran la tos y la fiebre, especialmente en aquellos pacientes que experimentaron dolor de cabeza.

Los neurólogos también registraron unos pocos pacientes que experimentaron complicaciones más graves como accidentes cerebrovasculares, convulsiones prolongadas y la pérdida del olfato, todos estos bien definidos como síndromes neurológicos.

“Le hemos estado diciendo a las personas que las principales complicaciones de esta nueva enfermedad son pulmonares, pero parece que hay una buena cantidad de complicaciones neurológicas que los pacientes y sus médicos deben conocer”, dice S. Andrew Josephson, neurólogo de la UC San Francisco, coautor de un comentario sobre el estudio.

En vista de ello, se ha recomendado a los médicos considerar la función cerebral alterada como otro criterio a considerar para aplicar la prueba de SARS-CoV-2, a fin de “evitar el diagnóstico tardío o el diagnóstico erróneo y la prevención de la transmisión”, como indicaron los autores del documento publicado formalmente en Jama Neurology.

Es probable que el virus cruce la barrera hematoencefálica

Lo preocupante es que existe evidencia de que los coronavirus pueden cruzar la barrera hematoencefálica. En 2008, Stanley Perlman, un microbiólogo y médico especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Iowa, y sus colegas, modificaron genéticamente a ratones para que expresaran el receptor ACE2, al cual se adhiere el SARS-CoV-2 para infectar los humanos.

Luego los inyectaron con el SARS-CoV, virus que causa el SARS, y observaron que en lugar de descender a sus pulmones, el virus entró a sus cerebros usando neuronas olfativas como si de escalones se tratara. El virus se propagó rápidamente causando un daño nervioso generalizado que causó la muerte de los ratones.

Como muchos saben, actualmente no se están realizando muchas autopsias de cadáveres con COVID-19, y los pocos ejemplos publicados hasta ahora solo se han enfocado en estudiar los pulmones de las víctimas.

Sin embargo, Perlman asegura que los investigadores de China han ido más allá, indagando en los cráneos de los pacientes fallecidos de COVID-19, y descubrieron que en efecto este acecha los tejidos cerebrales.

“En este punto, diría que hay una buena posibilidad de que haya una invasión viral del cerebro”, dice, alegando que puede ocurrir al menos en los casos más graves.

¿Cómo tratar los síntomas neurológicos del COVID-19?

En efecto, los datos sobre pacientes diagnosticados con COVID-19 manifiestan síntomas neurológicos como dolores de cabeza, confusión, convulsiones, hormigueo y entumecimiento, e incluso la pérdida del olfato o del gusto aún son escasos, pero es probable que estos requieran una línea de tratamiento diferente, enfocada específicamente en el cerebro.

En este contexto hay algo que considerar: la mayoría de las drogas no pueden atravesar la barrera hematoencefálica. Pero si el coronavirus ha logrado hacerlo y tiene la capacidad de infectar también las neuronas, esto podría hacer más compleja la tarea de diseñar un tratamiento efectivo.

Por el momento, se está probando un enfoque doble para abordar la enfermedad y sus múltiples síntomas. Uno de ellos es encontrar medicamentos antivirales que puedan reducir la rapidez con la que se replica el SARS-CoV-2 al ingresar al organismo. Estos podrían ir acompañados con esteroides, a fin de evitar que el sistema inmunitario reaccione de manera exagerada causando la tormenta de citoquinas y provocando la muerte de los pacientes.

Sin embargo, la forma en que este nuevo virus está causando estos síntomas puede altera la ecuación planteada. Las complicaciones pulmonares pueden atenderse con suficientes ventiladores, pero no aplica lo mismo para el cerebro.

Referencia:

What Does Covid-19 Do to Your Brain? https://www.wired.com/story/what-does-covid-19-do-to-your-brain/