La tuberculosis es una enfermedad respiratoria que nos es familiar a todos y desde hace siglos ha estado entre los humanos. Afortunadamente, el tiempo ha permitido que desde hace casi 100 años una vacuna efectiva también esté entre nosotros y que, desde 1974, esta sea parte del programa de inmunizaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El nombre por el que se la conoce es BCG (Bacilo de Calmette y Guérin). Se sabe que ha sido altamente efectiva para inmunizar las poblaciones en las que la tuberculosis es endémica. Ahora, ha surgido un nuevo debate que indica que la vacuna podría ser mucho más útil de lo que pensamos.

La reciente investigación publicada en MedRxiv indica que el uso de esta en las poblaciones puede ayudar a disminuir el contagio del coronavirus. El estudio aún se encuentra aún en preimpresión, lo que indica que aún necesita pasar por revisiones finales. Sin embargo, los resultados que muestra son claros.

La vacuna contra la tuberculosis puede desinflar la curva de contagio

Los investigadores, para poder llegar a esta conclusión, realizaron comparaciones entre los informes de contagios y fallecimientos por COVID-19 de 50 países distintos en el lapso de los últimos 30 días.

Luego, clasificaron estos países según las categorías “Nunca tuvo vacunación obligatoria”, “Recientemente tuvo vacunación obligatoria” y “Siempre tuvo vacunación obligatoria”. Con esta clasificación definida, se dedicaron a observar el comportamiento de la curva de contagio del coronavirus en cada nación.

Como conclusión general, los investigadores pudieron notar que esta se hacía mucho más plana en países que han contado siempre con la tradición de vacunar obligatoriamente a su población contra la tuberculosis. Por su parte, países que nunca han tenido estas políticas (como Estados Unidos e Italia) se encontraron al otro lado del espectro, con una curva terriblemente pronunciada.

La BCG, ¿un estimulante del sistema inmunológico?

El secreto del éxito de la BCG en este ámbito parece deberse a la forma en la que esta interactúa con el sistema inmunoloógico. Ya que, al parecer, cuando ingresa en el organismo no solo ayuda a este a prepararse contra la tuberculosis, sino que entrena al cuerpo para ser más hábil y rápido a la hora de detectar otros virus.

Por los momentos, esta teoría no ha sido adecuadamente probada. Debido a ello, aún se trata solo de una especulación. Pero, hasta ahora, parece ser la más aceptada a la hora de intentar explicar el posible efecto de la BCG en la prevención del contagio del COVID-19.

Algunos puntos ciegos del estudio

Un punto que los autores han reconocido es que, sus datos iniciales podrían no ser exactos debido a que no todos los países han establecido controles tan estrictos sobre su población. Por lo que, se necesitaría de un censo más detallado para poder tener respuestas más puntuales.

Sumado a ello, al pensar directamente en el efecto de la BCG en el cuerpo, se sabe que esta vacuna se suele ofrecer al organismo en la infancia. Debido a ello, es necesario identificar si es capaz de dar los mismos resultados en el cuerpo cuando se administra en la adultez. Asimismo, también falta investigar si la vacuna puede ser de ayuda en personas que ya hayan contraído el COVID-19.

Lo que ha dicho la Organización Mundial de la Salud

Estos rumores sobre la posibilidad de la BCG de ser una alternativa contra el coronavirus también han llamado la atención de la OMS. Por ello, esta se encuentra realizando investigaciones constantes sobre esta y sus capacidades.

En su más reciente comunicado, la OMS advirtió que había revisado al menos 3 preimpresiones que indicaban la efectividad de la BCG. Sin embargo, también dijeron que la mayoría de estas ofrecían resultados que podrían estar “influenciados” por datos incompletos de diferentes países. Además, indicaron que estos no tomaban en cuenta los diferentes estados de la pandemia en los que las naciones se encontraban.

Como consecuencia, la OMS ha declarado que: “No hay evidencia de que el Bacilo de Calmette y Guérin (BCG) proteja a las personas contra la infección del virus del COVID-19”. Sin embargo, también comenta que existen dos ensayos clínicos más que se encuentran en desarrollo y que la organización se encargará de revisarlos también apenas sus resultados estén disponibles.

Pero, por ahora, “en ausencia de evidencia, la OMS no recomienda la vacuna BCG para la prevención de COVID-19, si bien continúa recomendando la vacunación neonatal con BCG en países o entornos con alta incidencia de tuberculosis”.

Referencia:

Mandated Bacillus Calmette-Guérin (BCG) vaccination predicts flattened curves for the spread of COVID-19: https://doi.org/10.1101/2020.04.05.20054163

Bacille Calmette-Guérin (BCG) vaccination and COVID-19: https://www.who.int/news-room/commentaries/detail/bacille-calmette-guérin-(bcg)-vaccination-and-covid-19