A mitad del cuarto mes del 2020, la humanidad se encuentra aún en un estado de espera forzado. La pandemia del coronavirus ha sido indetenible. Y ahora, como un medio para impedir su proliferación, nos encontramos en medio de procesos de cuarentena y distanciamiento social.

Muchas empresas han cerrado o están funcionando a medias con trabajo remoto. Asimismo, el transporte entre países o incluso entre ciudades se ha visto limitado. Las personas se mantienen en casa y alejadas de espacios como escuelas, universidades, transporte público, plazas, parques y otros centros de socialización masivos.

Básicamente, el mundo se encuentra en pausa. Desde el inicio del año, el coronavirus fue una preocupación. Para finales de enero, las sociedades comenzaron a tomar acciones drásticas para hacerle frente.

En la actualidad, el COVID-19 aún continúa avanzando, pero el distanciamiento ha hecho que su paso sea más lento. Ahora, esta nueva investigación publicada en la revista virtual Science apunta a que, si no deseamos otro brote mundial, lo más seguro es que debamos continuar con las medidas restrictivas hasta por dos años más.

Una sola ronda de distanciamiento no será efectiva

Uno de los primeros puntos señalados es que lo más probable es que esta primera ola de aislamiento no sea suficiente para contener el virus. En efecto, el mantener la distancia social ha ayudado a naciones como China a prácticamente erradicar los casos de COVID-19 y reanudar sus actividades comerciales.

Sin embargo, también es posible ver que, apenas inician los intentos por recuperar la normalidad, los reportes del coronavirus vuelven a hacerse presentes. Aunque estos se encuentren en una cantidad menor, es imposible negar su presencia, y el peligro que esta representa.

Por ello, los investigadores sugieren que, el mejor modo de hacer frente a esta enfermedad a largo plazo es con repetidas campañas de aislamiento. En efecto, este no se puede mantener de forma indefinida ya que motor productor de los países podría verse afectado.

Debido a esto, la mejor alternativa es trabajar con intervalos que permitan tener actividad comercial y laboral en pequeños lapsos de tiempo. De este modo, los periodos de cuarentena podrían establecer un control que mantenga el reporte de casos manejable para las instituciones de salud. Ello mientras que, los espacios de actividad comercial le dan suficiente aire a la economía como para que no se derrumbe durante la pandemia.

Sin vacuna o medicinas, la situación podría extenderse hasta el 2025

Las proyecciones que se realizan en este estudio van sobre la idea de que una vacuna o un medicamento contra el COVID-19 no se desarrollen a tiempo. Por lo que, solo toma en cuenta los efectos de las actuales acciones de aislamiento y distanciamiento social que se están llevando a cabo en la actualidad.

Según la investigación, un virus como este, sin un tratamiento que lo contrarreste, podría estar haciendo apariciones en el mundo incluso hasta el 2025. Debido a lo cual, la principal recomendación de esta es que las medidas de distanciamiento social se mantengan en el transcurso de los siguientes años como una prevención extra.

Gran parte de los resultados dependerán de la inmunidad desarrollada

Otro aspecto a considerar tiene que ver con la inmunidad que se espera que desarrollen las personas que ya han pasado por el coronavirus. Como sabemos, el hablado método de la “inmunidad del rebaño” podría traer más problemas que soluciones a la situación actual.

Uno de los motivos de esto es que aún no se tiene información clara de cómo se presenta esta inmunidad, qué alcance tiene ni cuál es su duración. En el mejor de los casos, podría durar toda la vida, en cuyo caso, los científicos estiman que la pandemia y el virus podrían acabarse naturalmente en el lapso de 5 años –sin el uso de vacunas o medicamentos.

Por otro lado, la suposición más aceptada es que lo más probable es que la inmunidad dure alrededor de un año, lo mismo que lo hace esta en promedio para otros tipos de coronavirus. Con este escenario, se esperaría que el COVID-19 presentara posibles brotes cíclicos al menos una vez cada 12 meses durante los próximos años.

El rol vital de la pruebas de anticuerpos

Así como el conocer mejor el comportamiento de la inmunidad al SARS-CoV-2 ayudará a entender qué tipo de medidas preventivas se deberán aplicar, también lo hará tener un registro claro de la población y de su estatus.

En otras palabras, será necesario hacer revisiones periódicas que permitan determinar qué porcentaje de esta sigue siendo inmune. Para este fin, las pruebas serológicas o de anticuerpos serán vitales. Afortunadamente, en la actualidad ya existen iniciativas para crear modelos de estas que no solo sean veloces, sino fáciles de fabricar a bajos costos y que puedan realizarse desde casa.

¿Y la población de alto riesgo?

Un punto que vale la pena destacar en medio de las recomendaciones que realiza el estudio tiene que ver con las protecciones que deberían recibir aquellos que son considerados población de alto riesgo. Los adultos mayores de 70 años y las personas con condiciones de salud previas se encuentran particularmente desprotegidos de la enfermedad.

El realizar intervalos con estrictas medidas de distanciamiento y otras más laxas, podrá mantener los niveles de contagio bajos, pero no necesariamente protegerá a los más vulnerables. Por ello, es necesario que también se realicen planes de acción paralelos que puedan ofrecerles a estas personas alternativas de movilización y abastecimiento.

De esta forma, incluso en los periodos en los que el distanciamiento no esté en su máximo, podrán contar con una línea de protección extra contra la enfermedad.

Todas estas son solo proyecciones

Para finalizar, un detalle que hay que aclarar es que, los resultados de este estudio, más que ser una sentencia fija, se tratan de una carta de posibilidades. Como lo hemos dicho, existen muchos detalles sobre el COVID-19 que aún se desconocen y que podrían cambiar el panorama de este estudio.

Por ahora, muchas de las proyecciones se basan en suposiciones sobre la capacidad de contagio del coronavirus, el tiempo que duran sus anticuerpos y la cantidad de afectados que ya hay en el planeta. Con esta cantidad de incógnitas, es básicamente imposible llegar a una respuesta absoluta.

Además, por si fuera poco, las posibilidades reflejadas en el estudio se refieren a escenarios en los que ni la vacuna ni medicinas especiales se puedan desarrollar. Y, de hecho, la llegada de estas a la ecuación nuevamente causaría un desbalance que alteraría el resultado.

Entonces, por ahora, la única verdadera certeza es que el distanciamiento social sigue siendo una de las mejores armas que tenemos contra la proliferación del coronavirus. Por lo que, sin importar qué, es imperante que nos esforcemos por respetarla al máximo. Para que así no mantenernos seguros y podamos proteger también a los que nos rodean.

Referencia:

Projecting the transmission dynamics of SARS-CoV-2 through the postpandemic period: DOI: 10.1126/science.abb5793