La dispersión del coronavirus en todo el mundo es claramente una situación que nos ha mantenido a todos al filo de nuestros asientos. En la actualidad, el mismo ya ha llegado oficialmente a más de 210 países y superado con creces el millón y medio de afectados.

Sin embargo, se dice que este no está cerca de ser el número de casos que verdaderamente se estiman en el mundo. Ya que, en promedio, solo el 6% de los casos se están diagnosticando en el mundo. Algunas investigaciones indican que, tan solo en Estados Unidos, los casos podrían superar los 10 millones de individuos.

Sumado a esto, recientemente la OMS ha revelado que el coronavirus ha mostrado ser 10 veces más mortal que la gripe estacional. Originalmente, se pensaba que este era menos dañino, pero los números de muertes en el mundo han probado lo contrario.

Ahora, además de todas estas nuevas noticias, también cabe preguntarnos cuántos de este 94% que queda sin detectar se tratan de casos asintomáticos del COVID-19. Si aquellos que presentan síntomas ya han sido difíciles de rastrear, aquellos que no los muestran solo añaden un nuevo nivel de dificultad a la situación mundial.

¿Cómo detectar el COVID-19 si no hay síntomas?

Esta es una de las primeras preguntas que posiblemente cruza nuestra mente justo ahora. Actualmente, todo el planeta se encuentra siguiendo la pista de este virus y también busca conocer todas sus capacidades.

Por ello, no es extraño que se den casos en los que la somatización nos haga sentir que podríamos tener la enfermedad, cuando en realidad estamos perfectamente sanos. Debido a la paranoia mundial que hay con el COVID-19 este tipo de situaciones se han vuelto comunes.

Afortunadamente, las mismas no son dañinas. Ahora, el otro lado del espectro si merece un poco más de preocupación. Aquel en el que, a pesar de no presentar ni uno solo de los síntomas, la persona sí se ha contagiado con el coronavirus.

En estos casos, solo las pruebas de anticuerpos pueden ser realmente eficientes. Si la enfermedad ha pasado por nuestro sistema, haya estado activa antes o lo esté ahora, el organismo habrá desarrollado anticuerpos específicos para combatirla y estas pruebas los detectaran.

Lastimosamente, en estos momentos estas no se encuentran disponibles para todos. Por los momentos, la mayoría de los países se han enfocado en hacer pruebas a aquellos que muestren síntomas. Sin embargo, ello no implica que no haya iniciativas, Irene Bosh, una científica venezolana, ha desarrollado la prueba de anticuerpos “Point of Care” que podría ser usada desde casa y, asimismo, el Reino Unido parece tener planes de distribuir este tipo de test entre su población. Otra iniciativa similar ha sido la de Microsoft que les facilitará pruebas a sus empleados.

¿Qué tantos casos asintomáticos pudieron pasar sin ser detectados?

Como ya lo hemos mencionado, los casos asintomáticos pueden ser muchos más de los que verdaderamente esperaríamos. En China, recientemente revelaron la existencia de al menos 1.500 casos asintomáticos que no habían sido tomados en cuenta en sus conteos.

En todo el mundo, este patrón podría estarse repitiendo, sobre todo con el bajo porcentaje de detecciones que existe en la actualidad. Otro posible ejemplo de esto podría ser Francia, de quien se sospecha podría tener ya más de 1 millón de casos sin detectar, muchos de los cuales, además, podrían ser asintomáticos.

La solución para este tipo de situaciones sería aumentar el porcentaje de detección. Por ejemplo, en el caso de Corea del Sur este llegó hasta un 50%, lo que se tradujo en resultados altamente positivos para el control de la enfermedad en su territorio.

¿Los casos asintomáticos también pueden contagiar a otros?

En efecto, el contagio de esta enfermedad se da a través de la transmisión de partículas del virus que van de un humano a otro. Las vías respiratorias, la boca y los ojos son entonces los principales puntos de acceso al organismo para el coronavirus.

Los síntomas que produce el COVID-19, como la tos, aumentan la cantidad de partículas que se expulsan al ambiente y también la posibilidad de contagio. Sin embargo, ello no se presenta en los casos asintomáticos.

Pero, estos presentan otro tipo de peligro. Se ha comprobado que las personas pueden ser más contagiosas antes de que los primeros síntomas del COVID-19 se muestren. Ello debido a que, por no presentar problemas, las mismas no toman las mismas precauciones que un individuo enfermo, y aquellos que se encuentran a su alrededor tampoco lo hacen.

En consecuencia, la exposición a las partículas de la enfermedad se hace más alta, a pesar de que las mismas estén en una cantidad menor. Así que, si esto ocurre con los casos de síntomas leves, un escenario similar podría presentarse para los asintomáticos.

Como un extra, cabe destacar también que las pruebas no son totalmente exactas, por lo que, un negativo podría volverse un positivo con el paso de los días. Ello se vuelve particularmente cierto con los test de anticuerpos (que solo funcionan luego de que la enfermedad haya pasado al menos 7 días en el organismo, mientras que la misma empieza a ser contagiosa a los 5 días).

¿Qué hacer si sospechamos de un caso asintomático?

En el caso de que hayamos conseguido un diagnóstico a pesar de la falta de síntomas y esté comprobada la enfermedad, entonces habrá que tomar medidas de aislamiento totales al menos por 14 días para evitar seguir transmitiendo la enfermedad.

En caso de que ello no pase, entonces lo mejor es simplemente seguir cumpliendo con los lineamientos sociales ya conocidos. O, en otras palabras, lo necesario sería simplemente continuar con la cuarentena, el distanciamiento social y las medidas de higiene como el lavado frecuente de manos y evitar tocar nuestro rostro.

Ya que se sabe que la misma tiene una de sus principales vías de transmisión a través de nuestra respiración, el uso de mascarillas en todo espacio público también es una medida necesaria. De este modo, aquellos que no tengan el virus estarán protegidos y, quienes lo tengan pero no lo sepan, al menos estarán evitando su propagación.

¿Debemos hacerlo público? ¿Incluso si no estamos seguros?

En caso de que sospechemos de la posibilidad de tener la enfermedad, es importante anunciar esto a otras personas que hayan tenido contacto cercano con nosotros en los últimos 14 días para que tomen sus medidas preventivas. Sin embargo, sin una confirmación explícita y sin síntomas, el hacer o no hacer esto se trata de una decisión personal. Pero, en casos como estos, la transparencia siempre es la mejor opción y la comunicación clara puede llevarnos a mejores resultados a largo plazo.