La propagación del COVID-19, la infección causada por el coronavirus SARS-CoV-2, ha conmocionado al mundo entero, obligando a los humanos a permanecer en sus refugios todo el tiempo que sea necesario para evitar contagiarse.

Esto, por supuesto, repercute directamente sobre la economía mundial, pero los efectos van mucho más allá de eso. Los humanos son seres sociales, pero sus relaciones son bastante complejas, y muchos podrían no sentirse bien ni estando demasiado solos o demasiado acompañados.

Pero además de ello, nos hemos tenido que limitar a algo también muy importante para nuestra supervivencia: el contacto con la naturaleza. Las visitas al campo, al parque, a la playa, y los viajes a lugares exóticos se han cancelado hasta nuevo aviso para contener al coronavirus, y con ello también se ha reducido un ingrediente primordial para la vida: la luz solar. ¿Podría esto tener efectos nocivos sobre nosotros durante el confinamiento?

Los efectos positivos de la luz solar

Como mencionamos en nuestra nota especial, el contacto con el sol nos ayuda a producir vitamina D, una molécula esencial principalmente para nuestra salud ósea, aunque también tiene efectos positivos sobre el sistema inmunitario.

De hecho, un estudio encontró que, incluso en lugares muy nublados como Inglaterra, exponerse al sol durante apenas 13 minutos al mediodía tres veces a la semana es suficiente para mantener niveles saludables de vitamina D en los adultos caucásicos. Por su parte, las personas de piel más oscura también necesitan de la luz solar para producir vitamina D para mantenerse saludables, pero ciertamente no mucho tiempo.

Por otro lado, el ambiente soleado puede contribuir al buen estado de ánimo de las personas, sobre todo después del invierno, momento en el cual muchas personas llegan a sentirse tristes, apagadas y desanimadas. Este año, en algunos lugares del mundo la pandemia parece haber extendido estos sentimientos.

La parte mala del sol

Sin embargo, no todo es color de rosa. Ya sabemos que la luz solar es necesaria para las plantas, los animales y los seres humanos, pero todo con su debido equilibrio. Y es que los rayos del sol pueden ser sumamente dañinos si se excede la frecuencia de exposición, apresurando el envejecimiento de la piel, fomentando la aparición de manchas, pecas e incluso el desarrollo de cáncer de piel.

Exponernos demasiado al sol puede ser perjudicial para la salud de la piel.

“Si tiene hiperpigmentación, u oscurecimiento del sol, o pecas por la exposición al sol, estar fuera del sol puede evitar que empeore, y algunos tipos incluso pueden comenzar a desvanecerse o disiparse”, explica el dermatólogo Anthony Rossi. “Puede ayudar a la decoloración no solo manteniéndose alejado del sol, sino también usando cremas para aclarar”.

El especialista explicó recientemente que una pequeña cantidad de bronceado, o un simple enrojecimiento de la piel ante la exposición al sol son señal de que las células de la piel se están quemando. Esto puede generar problemas mayores como decoloración, hiperpigmentación, arrugas y cáncer de piel.

Ni siquiera nuestros ojos se salvan, y sienten el efecto mientras caminamos bajo el sol abrasador del mediodía en los trópicos. De modo que estar expuestos al sol es bueno, siempre que lo hagamos con prudencia. Y si antes se nos hacía difícil evitar la exposición, este confinamiento derivado de la pandemia es la oportunidad propicia para darle un descanso a nuestra piel.

Referencia:

Is Being Stuck Inside All Day Saving Your Skin? https://www.dollarshaveclub.com/content/story/is-being-stuck-inside-all-day-saving-your-skin

Recommended summer sunlight exposure levels can produce sufficient (> or =20 ng ml(-1)) but not the proposed optimal (> or =32 ng ml(-1)) 25(OH)D levels at UK latitudes. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20072137