La malaria es una enfermedad que ha estado entre los humanos desde hace más 50 mil años. Esta ha evolucionado con el tiempo y se ha adaptado a los cambios de nuestro organismo para poder continuar sobreviviendo.

Por ello, incluso ahora es una fuente de preocupación para algunos países alrededor del mundo. Ahora, una reciente investigación publicada en Nature Microbiology nos ha revelado un nuevo y alarmante detalle sobre las facetas de esta enfermedad.

El parásito de la malaria ha aprendido a usar las proteínas a su favor

Como bien sabemos, el parásito causante de la malaria, perteneciente a la gama Plasmodium es el encargado de infectar las células del organismo. Este llega al torrente sanguíneo a través de la picadura del mosquito y desde allí se encarga de colonizar las células que se encuentren en este.

A pesar de que existen variantes, todas las cepas del parásito pasan por este mismo proceso al ingresar al organismo antes de llegar a su meta, el hígado. Sin embargo, definitivamente existen algunas que son más efectivas que otras.

Este es el caso de la cepa a la que corresponde el parásito Plasmodium falciparum. Ella se trata de una de las más mortales y, de las 400 mil muertes que al año se dan por la malaria, esta es la responsable de al menos el 95%.

La nueva investigación ha descubierto por qué esta específicamente ha sido tan exitosa. Ya se sabe que la malaria es capaz de manipular sus genes para sobrevivir, pero ahora se ha descubierto que también es capaz de manejar diferentes tipos de proteínas para engañar al organismo.

Evadiendo al sistema inmunológico

Los nuevos datos han revelado que el parásito causante de la malaria es capaz de liberar proteínas conocidas como quinasas cuando se encuentra dentro de las células del organismo. Ellas estimulan la producción de glóbulos rojos y el transporte de estos al exterior de la célula.

Con ello, estas comienzan a volverse “pegajosas” lo que permite que se adhieran a otras células en la sangre o a las paredes de los vasos sanguíneos. Gracias a esto las mismas quedan fijadas en una sola área del cuerpo, son más difíciles de detectar por el sistema inmune y no pasan por el baso, en donde podrían ser erradicadas.

Con estas posibilidades fuera de la mesa, el parásito solo debe ocuparse de proliferar lo suficiente como para poder llegar al hígado. Allí ya puede pasar a la siguiente etapa de su desarrollo y hacer que la enfermedad se manifieste.

Un detalle que hace de esta capacidad particularmente peligrosa es que el parásito no trata solo con un tipo de proteína. De hecho, son varias las variedades de quinasa que produce. Como consecuencia, si el cuerpo se acostumbra a alguna y logra combatirla, el parásito solo empieza a trabajar con otra y el contador del organismo en su carrera por combatir la enfermedad vuelve a iniciar

Consecuencias fatales

Además de las claras consecuencias de la enfermedad por sí misma, este método usado por el parásito es particularmente peligroso para el organismo. Por un lado, el hacer que las células en la sangre se agrupen y se adhieran a las pareces de los vasos hace que estas sean propensas a la creación de coágulos.

Ello, a su vez, causaría fallas en el bombeo de sangre en el organismo y falta de la misma en órganos vitales. Como consecuencia, si estos se presentaran en áreas como el cerebro, por ejemplo, podrían ocasionar resultados fatales en muy poco tiempo.

¿Cómo hacer frente a este nuevo reto?

Además de dar con el descubrimiento de este nuevo desafío, la investigación también ha dado con una posible solución. Los investigadores proponen que, en lugar de enfocarse en atacar solo al parásito como tal, se desarrollen mecanismos que neutralicen la producción de las quinasas.

De este modo, el parásito quedará sin uno de sus principales sistemas de defensa y será un blanco mucho más fácil para nuestro sistema inmunológico. Aunque este estudio ha dado nuevos datos, los científicos comentan que aún quedan dudas por resolver con respecto al papel de las proteínas en estos procesos. Por lo que, sería necesario realizar más investigaciones para tener un panorama más completo.

Referencia:

An exported kinase family mediates species-specific erythrocyte remodelling and virulence in human malaria: https://doi.org/10.1038/s41564-020-0702-4