La Organización Mundial de la Salud se ha afincado en recomendar que se intensifique el proceso de detección de casos de COVID-19 mediante un buen estudio epidemiológico para rastrear los posibles casos y la realización de pruebas para confirmar o descartar la enfermedad en los mismos.

Sin embargo, nada es perfecto. Un informe especial de Mayo Clinic Proceedings ha revelado otra cara de la moneda en lo referente al diagnóstico de la nueva enfermedad: algunas veces los resultados pueden ser falsos negativos que pueden crear una falsa sensación de seguridad en el personal de salud y los pacientes.

Criterios para el diagnóstico de COVID-19

Mayo Clinic Proceedings sugiere que la dependencia excesiva de las pruebas de COVID-19 para la toma de decisiones clínicas y de salud pública puede ser perjudicial, por lo que se deben afinar mejor los criterios para ello.

Se sabe que la sensibilidad de la prueba depende de la reacción en cadena de la transcriptasa-polimerasa inversa (RT-PCR), pero ni esta ni las características generales de rendimiento de la prueba se han infomado de manera clara en la literatura médica existente.

En efecto, las pruebas RT-PCR son “uno de los muchos factores que tenemos en cuenta para decidir si el paciente cumple con los criterios para COVID-19”, como indica la doctora Priya Sampathkumar, MD, especialista en enfermedades infecciosas en Mayo Clinic y coautora del estudio. Pero un resultado negativo en la misma no necesariamente es el correcto.

La especialista explica que si la prueba RT-PCR es negativa pero los resultados de la radiografía de tórax o la tomografía computarizada son anormales, o si el paciente ha tenido contacto cercano con una persona con COVID-19 confirmado, deben tomarse precauciones. De hecho, recomienda continuar tratando al paciente como si el resultado hubiese sido positivo.

“La prueba de RT-PCR es más útil cuando es positiva. Es menos útil para descartar COVID-19. Una prueba negativa a menudo no significa que la persona no tiene la enfermedad, y los resultados de la prueba deben considerarse en el contexto de las características y la exposición del paciente”.

Una segunda ola de infección de pacientes que dieron negativo

De confiar en un resultado negativo siempre, los funcionarios de atención médica no deberían sorprenderse al detectar una “segunda ola de infección menos visible” proveniente de las personas que obtuvieron falsos negativos en la prueba del coronavirus.

Y no solo se trata de la seguridad de los pacientes, sino también del personal que los atiende. Y es que los trabajadores de la salud asintomáticos que además obtengan falsos negativos en las pruebas podrían volver rápidamente a sus funciones clínicas de rutina, y ello implica un alto riesgo de propagar la enfermedad.

En vista de ello, la recomendación va dirigida a apegarse de manera estricta a medidas efectivas como el distanciamiento físico, lavado frecuente de las manos, desinfección oportuna de las superficies, independientemente de los resultados de las pruebas. Mayo Clinic sugiere incluso que podría ser necesario un enmascaramiento universal de los trabajadores de la salud y los pacientes.

Conforme se procura aumentar la capacidad de las pruebas de COVID-19, es necesario que tanto los pacientes como el personal de salud involucrado conozcan sus límites para tomar mejores decisiones. Se trata de un punto de mucha atención tomando en cuenta el impacto que los resultados negativos errados pueden tener sobre la contención de la pandemia.

Referencia:

False-negative COVID-19 test results may lead to false sense of security. https://newsnetwork.mayoclinic.org/discussion/false-negative-covid-19-test-results-may-lead-to-false-sense-of-security/