La pandemia del coronavirus se ha convertido en la nueva realidad del mundo. Con ella, han llegado cambios en diferentes sectores de nuestras vidas que ni siquiera hubiéramos podido imaginar.

Una nueva preocupación que está surgiendo en la actualidad tiene que ver con la forma en la que el mundo se está preparando para la primavera y el verano –el par de épocas en las que los incendios forestales aumentan. Aunque en un principio podría parecer que un elemento no tiene que ver con el otro, la verdad es que han estado estrechamente relacionados a lo largo de la historia.

El fuego y la enfermedad

Para poder ofrecer ejemplos de ello no es necesario ir tan lejos en la historia. Sin embargo, para también presentar un paralelismo con la situación del COVID-19 podemos recordar los eventos de 1918 con la gripe española.

Esta se llevó las vidas de entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo. Ese mismo año, en octubre por las cercanías de Cloquet y Moose Lake en Minnesota, se desencadenó un incendio forestal que abarcó más de 1.500 millas de territorio.

Este evento dejó miles de fallecidos y heridos. Asimismo, causó que más de 50.000 personas tuvieran que ser reubicadas. Obviamente, estas terminaron en refugios provisionales en los que la distribución de la gripe española fue mucho más notoria y veloz.

Según algunas cifras oficiales, se dice que en estos campamentos al menos 100 de los supervivientes al fuego fallecieron por esta gripe. No obstante, hay quienes consideran que los números reales fueron mucho más altos.

Básicamente, un control escaso de los incendios forestales puede desencadenar una seguidilla de hechos que favorezcan la transmisión de enfermedades altamente contagiosas. Por ello, con la pandemia del coronavirus en pleno auge, es vital que se desarrollen medios adecuados a través de los cuales hacer frente tanto al fuego como a la enfermedad.

Los turnos de trabajo tendrían que cambiar

Uno de los primeros cambios que aparecen en la lista de pendientes tiene que ver con los turnos de trabajo de los bomberos. Para poder estar siempre disponibles en caso de una emergencia estos suelen realizar turnos de trabajo continuos que se pueden extender hasta por una semana.

Durante este tiempo, estos se mantienen en la estación de bomberos, activos para prestar servicio en todo momento. Ello hace estos espacios un punto potencial de contagio para quienes hagan vida en ellos y deban compartir los espacios con sus otros compañeros.

La convivencia no es la mejor opción ahora

Teniendo en cuenta que el principal medio de contagio del coronavirus es el contacto humano, una de las primeras medidas de precaución con la que se cuenta es el distanciamiento social.

Para aquellos cumpliendo sus labores en las estaciones de bomberos esto podría no ser una alternativa. Estos muchas veces comparten áreas comunes como salas, dormitorios, comedores, cocinas y baños, por lo que, la posibilidad de contagio para el resto en caso de que alguno de ellos se contagie es muy alta.

Con la intención de combatir esto, se ha planteado la posibilidad de comenzar a utilizar espacios con tiendas de campaña para evitar que los trabajadores deban estar tanto tiempo unos con otros.

Sumado a ello, también han habido propuestas de cambiar los habituales espacios de cocina por almuerzos individuales y con materiales desechables, de modo que haya mucho menos riesgo de contaminación de los utensilios de uso común.

¿Sistemas de entrenamiento online?

Además de todo lo anterior, otro punto a considerar incluye los nuevos reclutas y las personas que se encuentran en entrenamiento. Para los que ya han pasado sus últimas evaluaciones, se plantea la eliminación de algunos requisitos para que puedan comenzar a prestar servicio de inmediato.

Por otra parte, los que aún se encuentra en formación podrían comenzar a recibir parte de la capacitación online. Ya que de este modo se elimina la cantidad de encuentros que se necesitan para ello y, así, nuevamente, se reduce la posibilidad de transmitir el virus entre los reclutas.

Aun así, por la naturaleza física del trabajo, existen puntos que simplemente no se podrán manejar desde casa o en aislamiento. Debido a lo que, será necesario que otras precauciones también se pongan sobre la mesa.

Los bomberos requerirán protecciones especiales, igual que los doctores

Quienes se encargan de combatir los incendios forestales, al igual que los trabajadores de la salud, forman parte del grupo de personal esencial que debe mantenerse activo durante la pandemia. Estos, al salir a cumplir con su deber, también se encuentran constantemente exponiéndose a la posibilidad de un contagio.

Por ello, las entidades estatales y nacionales que regulan el accionar de estos escuadrones deberán desarrollar planes con los que surtir a los bomberos con equipos de protección especializados. Es decir, estos también deberían comenzar a utilizar máscaras y vestimentas especializadas que no solo los protejan del fuego, sino también del COVID-19.

Como una medida adicional, se ha declarado que los bomberos federales en EE.UU. podrán recibir permisos de enfermedad pagos durante la temporada de la pandemia. Por lo general, la política de estos cuerpos de trabajo hace que sus integrantes se esfuercen al máximo y muchas veces ignoren su propio estado de salud.

Con la posibilidad de recibir los días de enfermedad pagos, esperan poder motivar a los bomberos a reportar su estado de salud con más rapidez. De esta forma se puede evitar que estos se desgasten y también que se generen peligrosos focos de contagio.

La situación actual

Ahora podemos notar que algunos cambios ya se están realizando y que algunas propuestas se encuentran sobre la mesa. Sin embargo, las cosas están lejos de presentar un estado óptimo. Sobre todo porque aún quedan muchos detalles por pulir y decisiones que tomar antes de poder afirmar que los equipos de bomberos de la actualidad se encuentran preparados para hacer frente al problema del coronavirus y a la temporada de incendios.

No se están haciendo los preparativos necesarios

Uno de los primeros puntos de preocupación en este sentido tiene que ver con las preparaciones que se deberían hacer para combatir los futuros incendios. En esta época, todos los equipos deberían pasar por una revisión, mientras que las herramientas tendrían que recibir revisiones y reparaciones para asegurarse de que estén en su mejor condición a la hora de apagar un incendio.

Pero, debido a las propias medidas de aislamiento, muchas estaciones de bomberos están trabajando con el mínimo de personal posible. Por lo que, a su vez, no están realizando a tiempo las labores de mantenimiento para prepararse para la temporada de incendios.

Los planes de acción alternativos han empezado tarde

Por otra parte, otro problema que parece estar latente es la falta de directrices claras para los cuerpos de bomberos con respecto a las acciones que deben tomar frente al COVID-19. Con los puntos anteriores, no solo se puede notar que hay muchas aristas que se deben considerar, sino que también existen hasta la fecha muchas incógnitas.

Hasta ahora, los bomberos se han estado guiando por los lineamientos básicos que se le han ofrecido al resto de la población. Kerry Greene, especialista en manejo de emergencias y portavoz del Servicio Forestal de Estados Unidos, ha declarado que en este momento los planes están en gestación, aunque aún no hayan sido publicados.

Por lo que parece, habrá que esperar un poco más para recibir instrucciones claras sobre este tema. Pero el tiempo corre y, en casos como estos, mientras antes estén las cosas claras, mejor y más efectiva podrá ser la acción que responda a estas.