La noche de este martes el mundo pudo contemplar lo que se ha dado a conocer como la superluna rosa del 2020. Se sabe que las superlunas ocurren generalmente una vez por año. Por lo que, siempre se convierten en un acontecimiento que tanto los profesionales del área como los entusiastas y amateurs de la misma esperan con ansias.

En esta oportunidad, en medio de la calma forzada que ha traído al planeta la crisis del coronavirus, el mundo pudo unirse en una noche para contemplar la superluna. Como lo hemos dicho, este fenómeno se trata de un evento anual. Sin embargo, particularmente la de este abril se ha presentado con una serie de condiciones que la hacen destacar.

¿Qué es una superluna?

Antes de hablar directamente de aquello que ha hecho a la superluna rosa de abril ser tan particular, es importante comprender más a fondo este fenómeno lunar. Por ello, lo primero que hay que aclarar es que la misma se presenta en una particular conjunción de factores ambientales.

Pero, básicamente, las dos condiciones que la definen se tratan de la cercanía de la Tierra a la Luna, y en qué fase se encuentra esta última. Cuando nuestro satélite natural se encuentra en el punto más cercano de su órbita y la reflexión del Sol nos presenta una luna llena, entonces podemos hablar de una superluna.

El perigeo lunar

Vista de la Luna desde la Tierra. Izquierda: Luna en el perigeo. Derecha: Luna en el apogeo.

Desde pequeños aprendemos que la Luna cuenta con un ciclo de entre 27-28 días y que pasa por varias fases. Con este conocimiento podemos comprender por qué en diferentes momentos del mes la misma puede presentarse como una luna nueva, creciente, media, llena o menguante.

Sin embargo, no tenemos tan claro el viaje que hace esta alrededor de la Tierra. En efecto, sabemos que ella orbita alrededor de esta, pero no conocemos mucho más allá. Por ejemplo, no es tan común saber que la Luna realiza su órbita con la forma de una elipse, lo que hace que su recorrido alrededor del planeta se asemeje más a un óvalo que a una circunferencia.

Por ello, en el recorrido de la Luna tiene momentos en los que se acerca o se aleja más de la Tierra. Para que se dé la superluna, el satélite natural debe estar en el área más cercana al planeta, en lo que se conoce como perigeo y que se encuentra a 363.300 km de distancia. Cuando la Luna se ubica en esta área, no solo se ve más grande sino que también su brillo es más intenso.

Nuestro satélite natural llega al perigeo varias veces durante el año. Sin embargo, la conjunción de la luna llena con su posición en este espacio se trata de un evento que, como ya lo hemos dicho, solo suele alcanzarse una vez cada 12 meses. La contraparte de esta área es conocida como apogeo y se separa por 405.500 km de la Tierra. En este punto, la Luna se ve en su tamaño más reducido y los rayos solares que reflecta llegan con menos intensidad a la superficie de la Tierra.

La superluna rosa de abril 2020

Para la noche de este pasado martes, las condiciones del ambiente fueron perfectas para que la superluna rosa hiciera presencia. En esta oportunidad, nuestro satélite no solo se encontraba en el área perigeal y estaba en su fase completa, sino que también coincidió con convertirse en la primera luna llena de abril.

Según varias tradiciones, a esta primera luna llena se la conoce como luna rosa, luna huevo, luna de brote, luna pascual y demás. Básicamente, para muchas culturas esta no solo marca el inicio de un nuevo ciclo lunar, sino también el inicio de la primavera.

La primera vez que la primera luna de abril se denominó “rosa” fue en el Almanaque del granjero de Maine en Estados Unidos durante los años treinta. Ello en honor a la hierba rosa musgo o phlox rastrero, que se trata de una planta autóctona del país y una de las primeras en florecer en lo que llega la primavera.

Entonces… ¿la luna rosa no fue rosa?

Según Michael Brown, un astrónomo de la Universidad de Monash (Australia) la superluna rosa, en realidad, no tendría por qué tener esta coloración. Ya hemos mencionado que, de hecho, su nombre proviene de asociación con una planta nativa de los Estados Unidos y no con el color tomado por el satélite durante su fase de “superluna”.

Sin embargo, en el mundo muchas personas pudieron apreciar la Luna de ayer con tonos entre rojizos y rosados. Brown ha explicado que esta es solo una distorsión ocasionada por la contaminación del ambiente.

Específicamente, ha dicho que “El único momento en el que obtenemos colores inusuales para la Luna es si, por ejemplo, la estamos mirando a través de cielos llenos de humo o polvo”. Asimismo, aclaró que el único otro caso en el que esto podrá ocurrir sería durante un eclipse lunar.

En esta oportunidad, en muchos espacios se pudo observar este fenómeno natural con el extra de la coloración debido a otros factores ambientales. Sin embargo, incluso en aquellas partes que no experimentaron esta dispersión, deberían haber podido apreciar que el brillo y tamaño de la Luna era mucho más significativo que el de la luna llena de marzo, por ejemplo.

Ello debido a que, esta vez, la Luna se acercó a la Tierra 40.000 km más de lo que se hubiera esperado. Por lo que, aparte de ser ya un evento especial, este se trató de uno particularmente notorio por su intensidad.

¿Una superluna puede ocasionar cambios en la Tierra?

Normalmente, la fuerza gravitacional de la Luna ya se convierte en un punto de influencia sobre elementos naturales como las subidas y bajadas de la marea. Por lo que, durante una superluna, cuando el satélite está más cerca de la Tierra, su influencia aumenta.

Por ello, tanto las mareas altas como las bajas podrían volverse más extremas tanto en el punto más cercano desde la Tierra hasta la Luna, como en su área diametralmente opuesta, conocida como antípoda.

Generalmente, el efecto de la superluna sobre el mar no tendría por qué ser negativo. Sin embargo, en algunos puertos, si se presentan otras condiciones climáticas como fuertes vientos, olas elevadas o baja presión atmosférica sí podría haber problemas. Sobre todo en el último caso en el que incluso podría generarse una inundación costera, conocida como marejada ciclónica.