A medida que el coronavirus continúa extendiéndose por el mundo, millones de personas han sido confinadas en sus hogares en un esfuerzo por frenar la propagación de la enfermedad.

Si bien hay personas que parecen prosperar de forma aislada, a muchos otros les resulta más difícil quedarse en casa durante largos períodos de tiempo. Después de todo, los humanos somos seres sociales que hemos evolucionado para operar en comunidades colaborativas.

Emociones negativas y sensaciones angustiosas

Por lo tanto, contraer la llamada fiebre de la cabaña, una inquietud claustrofóbica que se puede experimentar en respuesta al confinamiento a un espacio pequeño durante un largo período de tiempo, es totalmente comprensible.

La fiebre de la cabaña se distingue por una serie de emociones negativas y sensaciones angustiosas que las personas pueden enfrentar si se encuentran o se sienten aisladas del mundo. Estos sentimientos son más probables en momentos de refugio por un desastre natural, imposibilidad de salir por un clima adverso severo, o por distanciamiento social, autocuarentena o aislamiento durante una pandemia.

Reconocer los síntomas y encontrar formas significativas de involucrar el cerebro y ocupar el tiempo puede ayudar a aliviar los síntomas asociados a la fiebre de la cabaña.

De hecho, la fiebre de la cabaña puede provocar una serie de síntomas que pueden ser difíciles de manejar sin las técnicas de afrontamiento adecuadas. Si bien la fiebre de la cabina no es un trastorno psicológico reconocido, no significa que los sentimientos no sean reales. La angustia es muy real y puede hacer que la vida diaria sea difícil.

Los síntomas pueden incluir inquietud, motivación disminuida, irritabilidad, desesperanza, dificultad para concentrarse, patrones irregulares de sueño, incluyendo somnolencia o insomnio, letargo, impaciencia, tristeza o depresión persistente.

Debido a que la fiebre de la cabaña no es una condición psicológica reconocida, no existe un “tratamiento” estándar. Sin embargo, los profesionales de la salud mental reconocen que los síntomas son muy reales.

Mecanismos de afrontamiento

Encontrar formas significativas de involucrar el cerebro y ocupar el tiempo puede ayudar a aliviar los síntomas asociados a la fiebre de la cabaña. El mecanismo de afrontamiento que funcione mejor tendrá mucho que ver con la situación personal y la razón del aislamiento.

Una de las primeras recomendaciones –si está dentro de las posibilidades– es pasar tiempo al aire libre. Investigaciones muestran que el tiempo que se pasa en la naturaleza es tiempo bien dedicado a la salud mental, ya que no solo mejora la función cognitiva, sino que también mejora el estado de ánimo, alivia el estrés y aumenta los sentimientos de bienestar.

Para mantener un sentido de estructura, se recomienda crear una rutina diaria que consista en proyectos de trabajo o de la casa, las comidas, el tiempo de entrenamiento e incluso el tiempo de inactividad. Tener un esquema para el día ayuda a realizar un seguimiento de la trayectoria del tiempo y brinda mini “objetivos” para alcanzar durante todo el día.

La fiebre de la cabaña se distingue por una serie de emociones negativas y sensaciones angustiosas que las personas pueden enfrentar si se encuentran o se sienten aisladas del mundo.

El distanciamiento social es precisamente eso, la imposibilidad de reunirse físicamente con familiares y amigos. No obstante, eso no significa necesariamente no poder compartir con ellos a través de recursos tecnológicos como las videollamadas. El tiempo de conversación cara a cara permite estar contacto con el “mundo exterior” y hacer que incluso su pequeña casa se sienta mucho más grande.

Se ha demostrado que quienes hacen ejercicio regularmente son menos propensas a la ansiedad que las personas sedentarias. Esto se debe a que la actividad física reduce las hormonas del estrés, como el cortisol, al tiempo que libera endorfinas, neuroquímicos que pueden mejorar el estado de ánimo y promover una sensación general de bienestar.

Si bien es frecuente que la fiebre de la cabaña sea una sensación fugaz, los sentimientos pueden volverse más fuertes y ningún mecanismo de afrontamiento puede ayudar a sobrellevar los sentimientos de aislamiento, tristeza o depresión.

Si los síntomas empeoran, es conveniente considerar comunicarse con un profesional de salud mental que pueda ayudar al respecto. Juntos, pueden identificar formas de superar los sentimientos y la ansiedad.

Referencia: Cabin Fever Symptoms and Coping Skills. Verywell Mind, 2020. https://bit.ly/2UT7xo5