La cuarentena se trata de aislamiento social, de estar en casa, de mantenernos junto a nuestras familias o, tal como sucede en muchos casos, de quedarnos solos.

El objetivo final es el bienestar de todos, pero la verdad es que la soledad es la gran protagonista del contexto actual, tal como lo es en la obra del estadounidense Edward Hopper.

Edward Hopper es un artista caracterizado por pintar escenarios melancólicos en los que la soledad es la que destaca en el papel principal. Nació el 22 de julio de 1882 en Nueva York, y durante su vida profesional intentó representar lo que él llamaba “realismo americano” plasmado en ciudades, cafés, paisajes e incluso en la intimidad de una habitación.

‘Automat’ (1927)

En la misma época en la que el jazz vibraba en las novelas de F. Scott Fitzgerald y la fiesta era parte de la cultura, Hopper retrataba todo lo contrario: la melancolía, las miradas perdidas en el horizonte, como en ‘Morning Sun’ (1952); en un simple café, como en ‘Automat’ (1927); y paisajes melancólicos que nos invitan a pensar, como en ‘Four Lane Road’ (1956), ‘Rooms by the Sea’ (1951) y ‘New York, New Haven and Hartford’ (1931).

La verdad es que desde la pinturas de Hopper, la soledad se ve como una contraparte a lo que es el conocido optimismo estadounidense, pues está llena de melancolía e individualismo, características propias de aquello que, a pesar de todo, nos hace iguales en una sociedad. Sin embargo, lo que provoca en el espectador es que se imagine la historia de los personajes, entender por lo que pasan e, incluso, reflejarse en ellos.

La soledad en pleno 2020

‘Morning Sun’ (1952)

Hoy en día, con tal contexto, podemos entender mucho mejor que antes el significado de este concepto. Podría decirse que cada uno de nosotros, ahora mismo y desde nuestros hogares, bien podría protagonizar una de las solitarias pinturas de Hopper.

En la actualidad, la soledad es asociada a sentimientos negativos, al aislamiento o trastornos depresivos. El concepto ha mutado a lo largo de los años, pero en sí el significado siempre ha rondado en los mismos elementos (al igual que la evidencia científica).

Quizás Hopper se adelantó a su tiempo, pues en la visión urbana de sus pinturas recrea los efectos negativos de la urbanización y las disparidades económicas. Es curioso que normalmente los individuos huyen de la soledad y el aislamiento, pero ahora estos factores se han convertido en los más fundamentales para seguir adelante como sociedad.

‘Rooms by the Sea’ (1951)

Sin embargo, algo que realmente nos diferencia de forma muy marcada con las pinturas de Hopper es que ahora contamos con algo que no existía a principios del siglo pasado: internet y redes sociales.

Así, la soledad en realidad es solo física, porque el contacto social se ha podido mantener en gran medida, con mensajes de texto, notas de voz, fotos, videollamadas y hasta juegos online.

Hablamos desde la distancia, ya sea a metros o a kilómetros. Podemos conversar con los vecinos, pero también con amigos de países distintos, y todo está a una llamada, un mensaje e incluso un click de distancia.

Sí, la soledad es solo física, pero aún así está presente. Así, quizás, a partir de ahora podremos ver el mundo con otros ojos y cuando todo pase, abrazarlo de nuevo, pero ahora como seres distintos.