La hipertensión es la enfermedad crónica más común en los adultos mayores, con una prevalencia de más del 75 por ciento en quienes sobrepasan los 80 años. El pronóstico según la presión arterial en la edad avanzada sigue siendo incierto, por lo que su manejo en las personas de avanzada edad resulta un desafío.

Si bien “controlar la presión arterial” generalmente significa reducirla en pacientes hipertensos, los resultados de un reciente estudio arrojan luz sobre los peligros de la hipotensión en los adultos mayores, especialmente en aquellos considerados frágiles.

Asociación examinada

Para ampliar la investigación disponible sobre el manejo de la presión arterial en pacientes mayores, un equipo de investigadores de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, diseñó un análisis observacional prospectivo para evaluar la asociación entre la presión arterial y los resultados cardiovasculares incidentes.

A tal fin, los investigadores obtuvieron datos de una cohorte de 415.980 individuos de más de 75 años que contaran con el registro de al menos 3 mediciones de presión arterial en los 3 años anteriores. Esta información fue analizada aplicando herramientas estadísticas para evaluar la asociación durante un período de seguimiento de al menos 10 años.

La hipertensión es la enfermedad crónica más común en los adultos mayores, con una prevalencia de más del 75 por ciento en quienes sobrepasan los 80 años.

El equipo estratificó su análisis por nivel de fragilidad, utilizando un índice electrónico de fragilidad que incluye clasificaciones de ajuste (sin fragilidad, fragilidad leve, moderada y severa).

De los 415.980 incluidos en el, 260.159 se clasificaron como no frágiles y los 155.821 restantes se consideraron frágiles: 137.772 tenían fragilidad leve, 17.032 tenían fragilidad moderada y 1.017 fueron catalogados como severamente frágiles.

Un menor riesgo de mortalidad

El análisis encontró que el riesgo de problemas cardiovasculares, como ataques cardíacos, aumentaba cuando la presión arterial sistólica era superior a 150 mm Hg. Sin embargo, la presión arterial sistólica por encima de 130-139 mm Hg se relacionó con un menor riesgo de mortalidad, particularmente en aquellos en condición de fragilidad moderada a severa o por encima de 85 años.

Específicamente, al comparar la presión arterial sistólica de 150-159 mm Hg (hipertensión) con la del rango de 130-139 mm Hg, los investigadores encontraron que la hipertensión se asoció con una reducción del 6 por ciento en el riesgo de mortalidad entre los adultos mayores.

Los investigadores encontraron que la presión arterial elevada se relacionó con un menor riesgo de mortalidad en adultos mayores.

Entre las personas mayores con hipertensión y fragilidad moderada a severa, el equipo observó una reducción del 16 por ciento en el riesgo de mortalidad durante el período de estudio.

En referencia a estos resultados, la doctora Jane A. Masoli, afiliada al Instituto Nacional de Investigación en Salud en Medicina Geriátrica de la Universidad de Exeter, expresó:

“Las directrices internacionales están apuntando hacia objetivos de presión arterial ajustados, pero nuestros hallazgos indican que esto puede no ser apropiado en adultos mayores frágiles”.

Los autores del estudio resaltan la necesidad de realizar más investigación para determinar si el control agresivo de la presión arterial es seguro en adultos mayores, y establecer qué grupos de pacientes pueden beneficiarse de ello, de modo que se pueda avanzar hacia un manejo más personalizado de la presión arterial en adultos mayores.

Referencia: Blood pressure in frail older adults: associations with cardiovascular outcomes and all-cause mortality. Age and Ageing, 2020. https://doi.org/10.1093/ageing/afaa028