Muchos gobiernos han sido criticados por no tomar medidas drásticas para evitar la propagación del COVID-19, que aparentemente gracias a ello y a una gran incongruencia en las recomendaciones de las agencias de salud, ha logrado convertirse en una pandemia.

Una de las principales razones por las que los gobiernos tardan en implementar medidas como el distanciamiento social y la suspensión de actividades laborales y escolares es que esto afecta directamente a la economía. Sin embargo, en algunos países, salvo excepciones como Corea del Sur y Japon, tan solo evitar el confinamiento sin tomar acciones adicionales ha resultado en la propagación del virus y miles de muertes.

Pero algunos gobiernos no ven esto como algo realmente malo. Mientras las personas se infectan, su cuerpo genera anticuerpos que, en conjunto, pueden dar lugar a la “inmunidad del rebaño”, que podría evitar futuros brotes. Pero el precio es bastante alto: la muerte de cientos de miles de personas.

El Reino Unido la adoptó en un principio, pero tras un estudio científico que predijo que bajo esa dinámica morirían unas 250,000 personas, tuvieron que cambiar de estrategia y unirse a la tendencia mundial: distanciamiento social.

Las críticas contra el gobierno han sido duras, e irónicamente, el coronavirus ha llegado a miembros de la realeza. Sin embargo, no por ello este método ha sido descartado por otros países simpatizantes. De hecho, siguen en pie aún hoy, cuando más de 1,300,000 personas se han contagiado con COVID-19 en todo el mundo.

Pero en esta oportunidad hablaremos de Países Bajos, que ha adoptado un enfoque similar conocido como “confinamiento inteligente”, para afrontar el brote de la nueva enfermedad, aunque los últimos días la tasa de contagios y muertes se han incrementado de manera alarmante.

Confinamiento inteligente

El gobierno de Países Bajos rechazó acciones drásticas como las tomadas por Estados Unidos, y siguen optando por un confinamiento inteligente o selectivo. Esto significa que las restricciones de salida y de contacto físico se limitarán a los grupos más vulnerables, mientras que otros siguen asistiendo al trabajo, bajo cumplimiento de medidas preventivas como lavado de manos y distancia física.

El adjetivo inteligente se atribuye a que aplicarlo de manera total mataría la economía. Selectivo porque no aplica para todos. De esta forma, se busca amortiguar los costos sociales, económicos y psicológicos del aislamiento social, y una recuperación más sencilla en el futuro.

“Creemos que estamos conservando la cabeza fría”, explica Louise van Schaik, del Instituto Clingendael de Relaciones Internacionales.

“No queremos reaccionar exageradamente, encerrar a todos en sus casas. Y aquí es más fácil mantener a las generaciones separadas porque el abuelo y la abuela no viven en casa con sus hijos”.

La situación actual de Países Bajos

Suena atractivo, sin duda, pero el problema es que mientras las personas circulen por la calle el coronavirus seguirá propagángose. Más aún si no existe disciplina en el seguimiento de hábitos de higiene como lavarse las manos con agua y jabón, evitar tocar demasiado a otras personas o superficies, y mantener distancias prudentes respecto a otros.

En Países Bajos las floristerías, ferreterías, panaderías y jugueterías siguen funcionando. Solo han cerrado aquellos negocios en los que es necesario tocar como las peluquerías, los centros de estética y los burdeles de la zona roja, mientras que las escuelas, guarderías y universidades sí estarán cerradas como mínimo hasta el 28 de abril.

La recomendación general es que las personas se queden en sus viviendas. Sin embargo, pueden salir si su trabajo no puede trasladarse a casa en modalidad de teletrabajo, o para hacer compras o tomar aire fresco, siempre y cuando mantengan la distancia de 1,5 metros respecto a otras personas.

Un país “adulto”

Lo bueno en esta arriesgada estrategia es que los holandeses parecen cumplir de manera estricta con lo que se les ha solicitado. Una encuesta reciente reveló que el 99 por ciento de las personas mantuvieron distancia de otras, y que 93 por ciento se quedó en casa en la medida en que le era posible.

Esta actitud ha sido descrita por el primer ministro holandés, Mark Rutte, como propia de un “país adulto”. “Lo que escucho a mi alrededor es que la gente está contenta de que los traten como adultos, no como niños”, dijo el viernes.

Y en efecto, las ciudades están más silenciosas, pero igual muchas personas siguen andando en bicicleta uno al lado del otro, y los niños posan sus manos en los juegos en los parques sin ningún cuidado.

El objetivo es crear inmunidad colectiva

En un mensaje transmitido por televisión el 16 de marzo, Rutter explicó la razón detrás de la arriesgada estrategia que han estado implementando: retrasar la propagación del virus, pero aprovechar la ocasión para crear inmunidad colectiva.

“Podemos retrasar la propagación del virus y, al mismo tiempo, aumentar la inmunidad de la población de manera controlada. Tenemos que darnos cuenta de que construir la inmunidad grupal puede llevar meses o incluso más y durante ese tiempo necesitamos proteger a las personas con mayor riesgo tanto como sea posible”.

Y sí, el Reino Unido también apostó por la inmunidad del rebaño y se retractó, pero el profesor Claes de Vreese de la Universidad de Ámsterdam atribuye dicho cambio a la ausencia de políticas adecuadas para ello. Según indicó, el gobierno británico “dejó a las personas colgadas y sintiendo que eran parte de un extraño experimento social”.

Salvar la economía a cambio de la salud

Hasta el momento los resultados han sido fatales, pero aún es muy pronto para dar por hecho que se mantendrá así. La agencia holandesa de salud pública RIVM ya ha iniciado un estudio para determinar la efectividad de los anticuerpos creados por las personas diagnosticadas con el coronavirus en la prevención de próximas infecciones.

“Tenemos un buen sistema de registro de las personas que se infectaron, que fueron hospitalizadas, pero también de las muertes”, comentó a la BBC la profesora Aura Timen de la RIVM.

Y precisamente este es el punto de preocupación. La nación está intentando aumentar su capacidad hospitalaria y hay planes de cuadruplicar el número de pruebas incluyendo también al personal de salud que trata directamente con los enfermos con COVID-19.

Según Timen, aún se está haciendo lo posible por disminuir las tasas de contagio, pero el número de muertes registradas hasta ahora, de 1650, en Países Bajos a causa del virus, parece relativamente alto para una población con 17.2 millones de personas.

A pesar de que la tasa de mortalidad sigue vendiéndose como baja, el SARS-CoV-2 es motivo de preocupación. Nuevamente, la estrategia parece muy bien pensada, y podría funcionar, pero aplicarla implica aceptar que morirán miles de personas.

Referencia:

Coronavirus: por qué el “confinamiento inteligente” de Países Bajos puede ser una estrategia de alto riesgo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52175725