Las prácticas religiosas de cientos de millones de personas están sufriendo profundos cambios como consecuencia de las medidas de contención derivadas de la pandemia COVID-19 causada por el nuevo coronavirus.

La crisis del coronavirus ha llevado a muchos líderes religiosos a hacer un llamamiento a sus seguidores, no sólo para que tomen precauciones de seguridad, sino para que también adopten su espiritualidad a fin de ayudar a afrontar los retos sanitarios, sociales y económicos que se avecinan.

Expresiones de fe

En algunos casos, se ha comprobado que las reuniones religiosas son un caldo de cultivo para los brotes infecciosos. La mitad de los casos de Corea del Sur se remontan a una reunión de la Iglesia Shincheonji de Jesús, una denominación cristiana.

En la capital de Malasia, Kuala Lumpur, varios cientos de musulmanes que asistieron a un servicio de mezquita contrajeron el virus, y en Washington un pastor dio positivo por el coronavirus después de realizar la comunión en una iglesia episcopaliana con más de quinientos feligreses, a todos los cuales se les pidió que hicieran una autocuarentena durante dos semanas.

Las adaptaciones tecnológicas son muestra de las formas innovadoras en las que las comunidades religiosas de todo el mundo están respondiendo a la crisis del coronavirus.

Los servicios diarios y semanales en iglesias, sinagogas, mezquitas y templos han pasado a tener lugar en casa con los miembros de la familia, ya que muchos lugares de oración están cerrados por primera vez en su historia.

Las expresiones de fe en algunos servicios religiosos hacen hincapié en el contacto cercano, como tomarse de la mano y compartir la comunión en las iglesias cristianas y tocar o besar objetos religiosos en las sinagogas. Esas prácticas se están evitando en los espacios religiosos.

Recursos tecnológicos

Como alternativa, algunas órdenes religiosas han adoptado soluciones tecnológicas. La Iglesia Católica Romana, por ejemplo, ha comenzado a transmitir en vivo la misa diaria del Papa y el sermón de los domingos.

De modo similar, algunas mezquitas están emitiendo conferencias y lecciones devocionales durante el tiempo de la oración del viernes, pero la mayoría tiene cuidado de no llamarla oración del viernes, ya que se asume que la gente se reunirá físicamente para realizar esta oración semanal en particular.

Más allá de las conferencias virtuales, las comunidades musulmanas están utilizando la tecnología online de otras maneras, por ejemplo, para recaudar fondos y proporcionar servicios a los necesitados.

Los servicios en iglesias, sinagogas, mezquitas y templos han pasado a tener lugar en casa, ya que muchos lugares de oración están cerrados por primera vez en su historia.

Los judíos se han adaptado a la actual crisis sanitaria adoptando diferentes tipos de prácticas religiosas y reuniones comunitarias en línea, desde sesiones de canciones para niños pequeños hasta el aprendizaje del Talmud para adultos.

La Pascua judía comienza el 8 de abril, y normalmente se reúnen amigos y familiares para el Séder de la Pascua. Los judíos tradicionales mantienen estrictas prohibiciones en torno a la tecnología en las fiestas judías, pero la crisis actual ha llevado a los rabinos a reconsiderar la ley judía también en este ámbito.

Reconociendo que estar solo en esta fiesta podría suponer una amenaza para la salud física y mental, muchos judíos están optando por adaptar su práctica típica y llevar a cabo Seders virtuales usando tecnología como Zoom o Google hangouts.

Estos y otros recursos tecnológicos son muestra de las formas innovadoras en las que las comunidades religiosas de todo el mundo están respondiendo a la crisis del coronavirus, lo que resulta relevante especialmente con las grandes fiestas que se aproximan como la Semana Santa cristiana, la Pascua judía, y el Ramadán islámico.

Referencia: How religions around the world are keeping the faith during covid-19. Michigan State University, 2020. https://bit.ly/2V4ENaM